Coca-Cola entra en la Franja de Gaza
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PRÓXIMA AL ‘LOBBY’ JUDÍO, LEVANTA POLÉMICA

Coca-Cola entra en la Franja de Gaza

En un lugar devastado por la guerra, campos arrasados y un sector industrial devastado, la multinacional Coca-Cola ha decidido implantar su próxima fábrica

Foto: Un palestino lanza una piedra contra un agente israelí y de fondo se ve un cartel con publicidad de Coca-Cola (Reuters)
Un palestino lanza una piedra contra un agente israelí y de fondo se ve un cartel con publicidad de Coca-Cola (Reuters)

En un lugar devastado por la guerra, de edificios derruidos, campos arrasados y un sector industrial prácticamente devastado, la multinacional Coca-Cola ha decidido implantar su próxima fábrica. Es la nueva aventura empresarial del gigante de los refrescos, un proyecto que comenzó hace dos años y que se hará realidad en la miseria de la posguerra de Gaza. Según informa Reuters, este lunes nueve camiones entraron en la Franja para introducir su maquinaria. La nueva planta de bebidas iniciará su producción a finales de 2015 y será la primera inversión de Coca-Cola en Gaza.

El plan fue aprobado este año por el COGAT, el coordinador israelí de las actividades en los territorios (palestinos) y lo llevan a cabo los magnates palestinos Zahi Khouri y Emad al Hindi, los gestores de la única concesionaria de esta bebida en Cisjordania, la Palestinian National Beverage Company. Ambos aseguran que la nueva factoría aportará una inversión de 20 millones de dólares. Según cuentan, empleará a 120 palestinos en la primera fase de construcción y creará un total de 1.000 puestos de trabajo cuando se complete la segunda. “Las instalaciones ya están preparadas, la línea de producción también”, asegura Emad Al Hindi.

“Hemos tenido que conseguir la aprobación de la Autoridad Palestina así como la coordinación con las Fuerzas de Defensa Israelíes”, explicaron. Ambos son conscientes de los obstáculos de impulsar un negocio en Gaza, donde el embargo israelí y las operaciones militares no ofrecen un entorno idóneo para los negocios. Las obras de construcción tuvieron que pararse debido a los bombardeos israelíes de este verano. La primera fase del gran proyecto se centrará en la producción de bebidas carbonatadas y la segunda, a comienzos del año 2017, en la de zumos, agua y otro tipo refrescos. La factoría se ha situado en la pequeña zona industrial de Karni, en el centro de la Franja, y todos los ingredientes entrarán por el paso fronterizo israelí de Kerem Shalom.

Mano de obra barata

Pero la irrupción del gigante de las bebidas en un lugar como Gaza, cuya población está sumida en la pobreza y su economía sometida al bloqueo israelí, ha generado cierta polémica. Zahi Khouri reconoció al Jerusalem Post que “construir una planta (en Gaza) tuvo un sentido comercial y así poder vender nuestros productos a un precio más bajo”. La compañía ha visto una oportunidad en la precaria situación de los gazatíes. Khouri, incluso, quiso ver en su negocio una oportunidad para la paz y dijo que “el único enemigo del extremismo es un buen puesto de trabajo”. La planta de producción recibirá todavía más equipo enviado desde Alemania y de Turquía para acelerar el comienzo de fabricación. Su producción romperá el monopolio que hasta la fecha tenía Pepsi en la elaboración de refrescos de cola en la Franja.

No hay reconstrucción

Mientras Coca-Cola prepara la apertura de su nueva factoría, la reconstrucción del resto de la Franja se produce a un ritmo extremadamente lento. Cuatro meses después de la firma del alto el fuego, las donaciones del exterior no se han hecho efectivas. De los 5,4 billones de dólares acordados en la Conferencia de El Cairo apenas se ha transferido un 2% del total. Además, el material de construcción entra con dificultad e Israel controla la entrada de cemento para evitar que Hamás vuelva a reconstruir sus túneles subterráneos.

Es por esto que el hecho de que Israel haya abierto las fronteras a la gran maquinaria de Coca-Cola ha generado cierta polémica.

Coca-Cola, el núcleo del boicot

Y es que precisamente el gigante norteamericano ha sido durante años el principal objetivo del movimiento BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones), una campaña contra la ocupación israelí, llevada a cabo por grupos propalestinos que ejercen presión a Israel a través del rechazo a sus productos. La bebida Coca-Cola encabeza la lista de todos ellos. Fundamentalmente, porque la gran compañía apoya económicamente al país hebreo desde hace décadas y también porque tiene una planta láctea en los territorios ocupados.

Otras compañías han recibido duras críticas en el pasado por operar en territorios de Palestina. El caso más popular fue el de la bebida gaseosa SodaStream, cuyas instalaciones se hallaban en medio de un asentamiento israelí de Cisjordania. Las acciones israelíes sobre Gaza siempre tienen un efecto en la venta de Coca-Cola: en la ofensiva israelí de este verano, negocios de Turquía, India y Malasia decidieron parar de vender este refresco en sus tiendas. Y es ahora la compañía más próxima al lobby israelí la que pretende impulsar la devastada industria de la Franja de Gaza.

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