Navidades en estado de alerta

Sicosis navideña en Francia: tres atentados en tres días al grito de "Alá es grande"

La sicosis se ha instalado en Francia tras tres ataques al grito de "Alá es grande". En plenas fiestas, nadie se fía del vecino que se cruza en el semáforo.

Foto: Agentes de policía y bomberos junto al vehículo tras el atropello múltiple en Nantes (Reuters).
Agentes de policía y bomberos junto al vehículo tras el atropello múltiple en Nantes (Reuters).

La sicosis se ha instalado en Francia. En plenas vacaciones de invierno, con las calles llenas de buscadores de regalos y de niños excitados por los espectáculos navideños, nadie se fía del vecino que se cruza en el semáforo. Todos permanecen vigilantes a los acelerones de cualquier vehículo y  el rostro de los policías traduce tensión y nula tranquilidad.

Tres sucesos sangrientos explican la situación. El sábado, un joven negro, con barba al estilo islamista, entraba en la comisaría de una banlieue de la ciudad de Tours al grito de "Allah Akbar" (Alá es grande) y la emprendía a cuchilladas contra los presentes. Después de herir a tres policías, fue abatido por un tiro de uno de los colegas heridos.

El domingo, un hombre, esta vez blanco, vestido con chilaba,  barría con su vehículo la acera de una céntrica calle de Dijon, llevándose por delante a trece personas y causando heridas graves a dos de ellas.

El modus operandi parece calcado de los últimos atentados llevados a cabo en Israel y en los territorios ocupados palestinos: utilización de vehículos y armas blancas para atacar a grupos en las calles de forma indiscriminadaEl lunes, en una céntrica plaza de la ciudad de Nantes, donde se instalan los tradicionales puestos de Navidad, una camioneta irrumpe por una calle atropellando a trece personas. Testigos afirman que el chófer gritó también "Alá es grande" antes de apuñalarse dos veces en el pecho y quedar herido. Una víctima ha muerto y otras cuatro luchaban por su vida horas después del hecho.

El modus operandi parece calcado de los últimos atentados llevados a cabo en Israel y en los territorios ocupados palestinos contra ciudadadanos israelíes: utilización de vehículos y armas blancas para atacar a grupos en las calles de forma indiscriminada. Responde también al mensaje global de los publicitas de los nuevos califas: atentar con vehículos y cuchillos para aterrar a la población civil.

El gobierno francés ha intentado por todos los medios desvincular estos dramas  del terrorismo islamista, pero su empeño en presentar estos ataques como simples incidentes sin intencionalidad política ha encrespado a buena parte de la ciudadanía, a las fuerzas de orden público y a ciertos políticos de la oposición.

Homenaje ciudadano a Hervé Gourde, decapitado en Argelia por un grupo yihadista (Efe).
Homenaje ciudadano a Hervé Gourde, decapitado en Argelia por un grupo yihadista (Efe).

"El gobierno nos toma por tontos"

Después de intentar calificar al joven del atentado del viernes como "un desiquilibrado", las autoridades debieron admitir que Bertrand Nzohabomayo, un católico convertido al islamismo, había colgado desde hace tiempo en su perfil de Facebook una bandera del autoproclamado Estado Islámico. Horas más tarde, la prensa (alguna prensa, por cierto, no toda) informaba de que el terrorista de la navaja tenía un hermano vigilado por los servicios de inteligencia franceses desde hace años, por su afinidad con el integrismo islámico. El lunes fue arrestado en la capital de Burundi, de donde la familia es originaria.

El autor del segundo atentado, un francés de madre argelina y padre marroquí, dice haber actuado 'en homenaje al sufrimiento de palestinos y chechenos'El autor del segundo atentado, un francés de madre argelina y padre marroquí, dice haber actuado "en homenaje al sufrimiento de palestinos y chechenos". El Ministro del Interior, Bernard Cazeneuve, se apresuró a negar cualquier relación del autor con el islamismo radical y, para ello, desveló el historial psiquiátrico de un personaje que se pasea y conduce tranquilo por las calles: 140 visitas al manicomio en tres años.

Sobre el tercer trágico protagonista de las Navidades francesas, el responsable de Interior declaró, también  antes de que la investigación se iniciara, que no se trataba de un acto fundado en reivindicaciones religiosas.

Tres hechos aislados o no, pero que suponen una visita adelantada de Papá Noel para Marine Le Pen, la figura política en alza del país. Para la jefa del Frente Nacional, el gobierno "toma a los franceses por tontos" cuando explica que los ataques no tienen carácter religioso, subrayando que en los tres casos, los protagonistas lanzaron el grito ritual en honor a Alá.

El ministro del Interior, Bernard Cazeneuve, en la escena del ataque en Nantes (Reuters).
El ministro del Interior, Bernard Cazeneuve, en la escena del ataque en Nantes (Reuters).

El islamismo radical, "un arma para desequilibrados"

Para el especialista en terrorismo, Hugues Mouhout, citado por el diario conservador, Le Figaro, "el islamismo radical se ha convertido en el vehículo de todos los desequlibrados que esperan un pretexto para pasar a la acción". Expertos en terrorismo y psiquiatras rivalizan estos días en los medios franceses para intentar explicar a botepronto comportamienos para los que al mismo tiempo se exige un juicio frío. 

Las dudas de las autoridades gubernamentales, en su precipitación por eliminar la implicación más o menos coordinada del islamismo radical, obedecen al deseo de evitar una psicosis que, de todos modos, ya es imparable. Por otra parte, el gabinete quiere evitar que los musulmanes franceses, cinco millones de personas, sean estigmatizados en su conjunto. Y no hay que olvidar que la mayor comunidad musulmana de Europa supone un eventual vivero electoral no desdeñable para los alicaidos socialistas. 

Para el especialista en terrorismo, Hugues Mouhout, 'el islamismo radical se ha convertido en el vehículo de todos los desequlibrados que esperan un pretexto para pasar a la acción'En pleno debate sobre la posible autoría político-religiosa de las tres agresiones y cuando se multiplicaban los llamamientos  a mantener la sangre fría, el Primer Ministro, Manuel Valls advertía el lunes por la mañana sobre la radicalización rápida hacia el yihadismo de muchos jóvenes franceses. Valls hacía también el recuento de sus conciudadanos enrolados en las filas del llamado Estado Islámico. Horas antes del ataque de Nantes, Valls ya había dado nuevos titulares afirmando que "jamás hemos conocido un peligro tan grande". 

El alarmismo del catalán y las dudas y las afirmaciones apresuradas del resto del gabinete no ayudan, ciertamete,  a tranquilizar a los franceses, que temen ser víctimas de terroristas islamistas o de zumbados de otro tipo, influenciados por las acciones de los primeros. 

Otra consecuencia de la sicosis provocada por estos tres atentados (terroristas o no) es la decisión de algunos alcaldes de dotar con pistolas eléctricas a su policía municipal, hasta ahora, "armada" solo con porras. Una protección que parece poco efectiva cuando las fuerzas del orden público son uno de los objetivos prioritarios de los nuevos terroristas, que han cambiado el cinturón de dinamita por el cuchillo jamonero y la furgoneta. 

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