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Felipe VI ante su primera prueba de fuego en la Cumbre Iberoamericana

Está por ver si Felipe VI sería capaz de alzar la voz ante las impertinencias de un jefe de Estado latinoamericano como hizo en su día Don Juan Carlos con Hugo Chávez

Está por ver si el Rey Felipe VI sería capaz de alzar la voz ante las impertinencias de un jefe de Estado latinoamericano como hizo Don Juan Carlos con el célebre “¿Por qué no te callas?” dedicado a Hugo Chávez en 2007. Han transcurrido seis Cumbres Latinoamericanas desde aquel exabrupto. Cada una de ellas más falta de contenido, con menos acuerdos, cada vez más desacreditada.

La situación tocó fondo el año pasado en Panamá. De los 22 países miembros, doce no presentaron a sus máximos líderes. Lo único en lo que todos estuvieron de acuerdo es en reconvertir este foro en bianual a partir de este año. El rumor de que la cita ha perdido el sentido y debe ser eliminada alcanzó las altas esferas de varios gobiernos de la región. Ante el riesgo de derrumbe, España ha puesto toda su carne diplomática en el asador para que la XXIV Cumbre Iberoamericana de este lunes y martes en Veracruz (México) no aseste el golpe definitivo a un evento impulsado en gran medida por España desde que fue creado en 1991. Y será el Rey Felipe, en su primera Cumbre como jefe de Estado, el encargado de mantener la nave a flote.

En América Latina existe la convicción de que dejar morir el foro perjudicaría básicamente a España y Portugal, pues el resto de países disponen de espacios como UNASUR o la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños) para resolver sus asuntos, y cuentan además con el foro bianual UE-América Latina para tratar con Europa sin tener que hacer escala en Madrid o Lisboa.

Miembros de la Guardia Civil custodian el viernes las calles de Veracruz. (Efe)
Miembros de la Guardia Civil custodian el viernes las calles de Veracruz. (Efe)

Por ese motivo, la participación del Rey Felipe será un elemento capital estos dos días en Veracruz, su primera gran prueba de fuego. De su pericia dependerá convertirse en un motivo más para la estampida general, ya que su padre fue durante 23 años la figura que daba cohesión a la Cumbre, o si por contra se destapa como el revulsivo que tanto necesita el cónclave. Los expertos coinciden en que el éxito o el fracaso se medirá por el número de acuerdos vinculantes y compromisos concretos que se alcancen al final de las reuniones. Mejorar el registro de Panamá parece sencillo. Allí se firmaron cero proyectos en común.

'La autoridad política y moral que inspiraba Don Juan Carlos será una de las variables de la Cumbre. Sin él en la mesa, la irreverencia de que ha hecho gala un bloque de países podría ser un punto de distorsión para concluir en una declaración satisfactoria', dice el embajador de Guatemala en EEUU

“La autoridad política y moral que inspiraba el Rey Don Juan Carlos será una de las variables de la Cumbre. Sin él en la mesa, la irreverencia de que ha hecho gala un bloque de países podría ser un punto de distorsión para llenar una agenda y concluir en una declaración satisfactoria y propositiva”, indica Julio Ligorria, embajador de Guatemala en Estados Unidos y uno de los consultores políticos más respetados en la región. “Sin embargo -continúa Ligorria-, le veo también algo positivo a la llegada del Rey Felipe VI por su juventud. El diálogo podría ser más expedito y propicio para un auxilio diplomático más flexible, y muy probablemente con mayores resultados a la vista”.

Según el embajador guatemalteco, el Rey Felipe “puede carecer de algunos contactos e instancias en las que su padre era pieza vital, pero tiene ya varios años de visitar la región y es conocido y apreciado. Los dirigentes latinoamericanos pueden aprovechar el inicio de su reinado para revisar sus metas en las Cumbres y fortalecer la característica de gran reserva moral que tiene la figura real en la mesa”.

España no sólo presenta nuevo líder en Veracruz, también estrena una aportación económica algo más moderada. Pasa de asumir el 60% de los siete millones de euros con que se sostiene la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), a un todavía elevado 50%. A pesar de que España goza del privilegio de tener la sede de este organismo en Madrid, el porcentaje sigue siendo desproporcionado. Estados Unidos, por ejemplo, asume el 22% de la financiación total de la ONU aun teniendo la sede en Nueva York.

Varios jóvenes se fotografían en Veracruz ante un cartel de la Cumbre. (Efe)
Varios jóvenes se fotografían en Veracruz ante un cartel de la Cumbre. (Efe)

“España y Portugal tratan de mantener la atención de América Latina, pero profundizar en la cooperación cultural y social ya no son suficientes argumentos. Por ejemplo, en Argentina el presidente del Congreso dijo que él no le encontraba mayor utilidad a las Cumbres. O en 2012 Evo Morales dijo que él no veía sentido a que los presidentes latinoamericanos tuvieran que asistir anualmente a rendirle pleitesía al Rey”, explica Luis Esteban González Manrique, redactor jefe de la revista de análisis Política Exterior. “No tenemos el sustrato histórico de la Commonwealth. Los pueblos que han tenido herencia británica tienen una gran admiración por las instituciones políticas que recibieron de Inglaterra. No es el caso de América Latina, no tenemos esa admiración por la herencia colonial y por lo tanto esos vínculos son demasiado vagos. La cultura y la lengua son vínculos insuficiente en los momentos que estamos viviendo”, considera el experto.

La crisis económica y la cascada de escándalos de corrupción han minado la autoridad de España como un modelo democrático de éxito ante los ojos de América Latina

La crisis económica y la cascada de escándalos de corrupción han minado la autoridad de España como un modelo democrático de éxito ante los ojos de América Latina. Es más, hoy el subcontinente vive tiempos de bonanza económica mientras la península ibérica sufre una larga travesía del desierto. Un río revuelto en el que lleva tiempo pescando China, país que hoy es el primer socio comercial de Argentina, Brasil, Chile y Perú. La dictadura comunista invirtió en 2012 la friolera de 189.300 millones de dólares en cooperación al desarrollo en todo el mundo, buena parte de los cuales fueron destinados a América Latina. En comparación, España sólo puede permitirse 2.000 millones en cooperación para el subcontinente.

También los datos de la balanza comercial se empeñan en demostrar el giro hacia el Pacífico que ha dado la región en el último lustro. La Unión Europea sólo supone el 6% del comercio exterior de América Latina, y de ese porcentaje ya pequeño España ocupa una décima parte. El primer exportador a la región, con diferencia, es Alemania. “Es en el foro UE-América Latina donde los gobiernos latinoamericanos se encuentran con la canciller alemana o el presidente francés, no en una cumbre con España, quien tiene sometidas las políticas de inmigración y la política comercial, puntos de máximo interés, a los dictados de Bruselas”, observa Manrique.

“La sensación en América Latina es que la Cumbre Iberoamericana es un asunto de interés español, básicamente. Tuvo importancia en sus primeros años, cuando la región se abría al exterior y España acababa de ingresar en la Unión Europea. Entonces no había foros multilaterales, no existía la UNASUR y la CELAC, la región necesitaba inversiones exteriores y España tenía acceso a los mercados de capitales de la Unión Europea. La coyuntura era ideal, pero de eso hace ya mucho tiempo”, apunta el analista.

Mensaje en vídeo de Don Juan Carlos, recién operado, en la Cumbre de Panamá de 2013. (Efe)
Mensaje en vídeo de Don Juan Carlos, recién operado, en la Cumbre de Panamá de 2013. (Efe)

En opinión de Ligorria, “la estructura política y económica de Latinoamérica ciertamente ha evolucionado. Hay una mayor influencia de los sectores populistas y una cultura política creciente más irreverente hacia las estructuras tradicionales del poder. Por eso, con los años las Cumbres han dejado de dar resultados inmediatos”. Aún así, el embajador defiende la utilidad del cónclave. “Disiento de la idea de eliminarla. Creo que es el espacio natural para resolver o apoyar la región. Lo que en verdad cuenta, desde mi perspectiva, es que se haga un esfuerzo para que los participantes de la Cumbre entiendan cuál es la tendencia que sigue y busquen acuerdos tendientes a fortalecer la instancia del diálogo sin la presión de tener que dar resultados tangibles. Si bien estos resultados son deseables, el peso del diálogo como instrumento político es mayor y debe ser reafirmado”.

Y en ese sutil juego de respetos y alianzas que supone acudir a la Cumbre Iberoamericana, España se encuentra cada vez con menos poder de convocatoria. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, visitó Cuba la semana pasada con el claro objetivo de convencer a Raúl Castro de que acuda a Veracruz. Sabe el Gobierno español que el líder cubano es el “pater familias” del bloque bolivariano, y que su presencia sería un acicate para que en el foro se impliquen activamente Nicolás Maduro (Venezuela), Rafael Correa (Ecuador), Evo Morales (Bolivia) y Daniel Ortega (Nicaragua).

'La presencia de los presidentes en los foros no es casual, constituye un acto político el acudir o no. Por eso en Veracruz será significativo ver cuáles son las sillas vacías, sobre todo porque es la primera Cumbre de Felipe de Borbón'

El desplante a la diplomacia española fue tremendo. Castro ni siquiera quiso recibir a García-Margallo. Ese revés fue amortiguado días después con la confirmación de que Nicolás Maduro sí acudirá a Veracruz, un tremendo alivio que “alegró” al gobierno de Mariano Rajoy y al Rey Felipe. Por su parte, Dilma Rousseff tampoco parece muy convencida de reforzar con su presencia estas Cumbres, pues Brasil es una potencia regional y no quiere la interferencia de otros posibles rivales, como es España, en su área de influencia. Ya el año pasado Rousseff se ausentó sin mayores aspavientos. Y así, con el bloque bolivariano simplemente a verlas venir y sin la presidenta de la economía más poderosa como es Brasil, la Cumbre de Veracruz vuelve a pender del alambre.

Mientras, otros jefes de Estado como José Manuel Santos, Ollanta Humala y Michelle Bachelet acuden presumiblemente por respeto a México, el país anfitrión, ya que Colombia, Perú y Chile son socios del país azteca en la Alianza del Pacífico y no sería cortés darle plantón al miembro más poderoso del bloque. A lo que se suma la ausencia de Cristina Kirchner, presidenta de Argentina, quien si bien ha excusado su baja por enfermedad, lidera uno de los países más críticos con la Cumbre.

“La presencia de los presidentes en los foros no es casual, constituye un acto político el acudir o no. Por eso en Veracruz será significativo ver cuáles son las sillas vacías, sobre todo porque es la primera Cumbre de Felipe de Borbón”, adelanta Manrique. Por el momento, hay 17 jefes de Estado confirmados, un buen punto de partida en comparación con Panamá.

La SEGIB, y por extensión España, ha invertido mucho esfuerzo y dinero en promocionar Veracruz como la Cumbre de la refundación, con un formato más ágil, una secretaría general más fuerte (la ex vicepresidenta de Costa Rica, Rebeca Grynspan, se estrena en el cargo), mayor espacio para las reuniones bilaterales y, sobre todo, una clara vocación de concreción en sus proyectos en materia de educación, cultura e innovación, los asuntos que abordarán los líderes iberoamericanos en sus dos plenarios. Más allá de la viabilidad de la Cumbre Iberoamericana, España se juega en Veracruz su capacidad de maniobra política para el futuro en su área de influencia histórica.

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