MUEREN APUÑALADOS una colona y un soldado

¿Ha comenzado la tercera Intifada palestina?

El temor y la tensión vuelven a adueñarse de las calles de Israel y Cisjordania tras dos nuevos ataques en los que murieron un soldado y una colona de 25 años

En un lunes sangriento de nuevos ataques palestinos contra ciudadanos israelíes, Israel vivió ayer otra jornada de alta tensión dentro de la grave escalada de violencia que ha marcado las últimas semanas. En Tel Aviv, un joven soldado israelí de 20 años fue mortalmente apuñalado en una estación de trenes por un ciudadano de Nablús que, según la policía hebrea, había entrado de manera ilegal en el país. Horas más tarde, una colona israelí fue asesinada cerca del asentamiento de Alon Shvut, en otro ataque con arma blanca en el que dos hombres resultaron heridos de gravedad. Un guarda de seguridad abatió a tiros al agresor, identificado por los servicios de inteligencia interna israelíes (Shin Beit) como un miembro de la yihad Islámica.

Los incidentes suponen un eslabón más en la reciente cadena de atentados. En las últimas semanas, cuatro israelíes han muerto en distintos atropellos intencionados con vehículos. En octubre, un residente de Jerusalén Este arrollaba con su coche a un grupo de peatones israelíes que esperaba en una parada la llegada del tranvía. Dos de ellos, entre los que se encontraba una niña de apenas tres meses, murieron por las heridas provocadas por la colisión. Semanas después, el 5 de noviembre, ocurrió una agresión similar: otro conductor palestino atropelló con su vehículo a un grupo de viandantes, matando a un policía de fronteras y a un joven estudiante de Yeshiva, una escuela religiosa. 

Este clima de tensión -azuzado por los recientes disturbios en torno a la Explanada de las Mezquitas y las provocaciones mutuas en los barrios árabes de Jerusalén- ha hecho que se reavive el debate sobre si se está produciendo una nueva IntifadaSin embargo, lo acontecido el pasado viernes, cuando la policía hebrea abatió a tiros a un joven palestino con ciudadanía israelí que pretendía atacar un furgón policial, se ha convertido en la espoleta de una nueva ola de disturbios y levantamientos. Las imágenes de televisión mostraron al agresor, un chico llamado Hamdan, quien, supuestamente arrepentido, guardó el cuchillo e intentó huir. Rápidamente recibió varios disparos por la espalda. El caso de Hamdan hizo que la población palestina se alzase más allá de Jerusalén: cientos de personas salieron a las calles para protestar contra lo que consideraban un asesinato “a sangre fría”. Decenas de poblaciones árabes o con importante presencia de esta minoría, que representa el 20% de la población de Israel, como Haifa, Arabe, Kfar Adis y otros pueblos en la Galilea, fueron escenario de manifestaciones en repulsa por la muerte.

Mientras, los altercados entre palestinos y la policía israelí van por el tercer día consecutivo en la ciudad de Jerusalén y en varias localidades árabes del norte de Israel, como Nazaret o Haifa. Según la prensa local, cerca de 2.000 personas ondeaban ayer banderas palestinas y llamaban a la destrucción del estado de Israel. Este clima de tensión -azuzado por los recientes disturbios en torno a la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén y las provocaciones mutuas en los barrios árabes de la urbe- ha hecho que se reavive el debate entre expertos y organismos de seguridad sobre si se está produciendo una nueva Intifada palestina.

Los choques se han extendido este martes a Hebrón, donde un joven palestino murió hoy por disparos de fuerzas israelíes en el campo de refugiados de Al Arrub, en el que se produjeron violentos enfrentamientos protagonizados por unos 200 palestinos que emplearon armas improvisadas. Los enfrentamientos continuaban a primera hora de la tarde en Hebrón, donde hay una fuerte presencia del Ejército israelí para proteger a los cientos de colonos judíos que residen entre una población mayoritariamente palestina. Tropas israelíes también hirieron a un joven palestino cerca de la ciudad de Jursa, informaron medios locales, que precisaron que una ambulancia militar lo trasladó a un hospital israelí. De acuerdo a la radio pública israelí, cerca de 150 manifestantes palestinos se concentraron hoy en una intersección de esa localidad cisjordana y arrojaron piedras contra vehículos de colonos.

Miembros de la unidad de emergencias Zakaa en la escena del ataque en Alon Shvut (Reuters).
Miembros de la unidad de emergencias Zakaa en la escena del ataque en Alon Shvut (Reuters).

“La tercera Intifada ya está aquí”

La población palestina ya ha bautizado la reciente escalada de atentados como “La coche-Intifada”. Sin embargo, durante las últimas semanas la prensa y los analistas israelíes evitan utilizar un término que despierta temor en el país. Aseguran que las nuevas movilizaciones no cuentan con el liderazgo y las tácticas características de los anteriores levantamientos, ocurridos en los años 1987 y 2000. Además, creen que la falta de organización y armamento son las causas de que los radicales palestinos no hayan recurrido a los atentados propios de aquellos años de explosiones en autobuses y ataques suicidas. No obstante, es indudable que el caldo de cultivo es idóneo para que se extienda un nuevo levantamiento: las secuelas de la guerra en Gaza de verano, la más devastadora de todas las operaciones sobre la Franja; los más de 800 palestinos arrestados desde el pasado mes de julio; el avance de la construcción de colonias en Cisjordania y en Jerusalén Este... Todo ello ha aumentado la desesperación palestina.

La situación que viven los palestinos de Jerusalén este juega un rol fundamental en el estallido de las nuevas revueltasLa situación que viven los palestinos de Jerusalén este juega un rol fundamental en el estallido de las nuevas revueltas. La construcción del muro de separación en el año 2002 aisló todavía más a la población palestina de la capital y la alejó de sus compatriotas de Cisjordania y de sus líderes políticos. Así, los jerusalemitas (palestinos de Jerusalén) quedaron relegados a la autoridad israelí, y fueron víctimas de las políticas mas discriminatorias. Durante la última década, han sufrido demoliciones de sus casas, han recibido presupuestos injustos, han visto rechazados sus proyectos de vivienda y han sido privados de servicios sociales y sanitarios. Además, la imparable construcción de colonias o viviendas judías en Jerusalén este ha avivado las recientes manifestaciones violentas, que recuerdan al comienzo de anteriores Intifadas.

Sin duda, la cuestión que podría provocar el estallido es la concerniente a la Explanada de las Mezquitas. Ubicada en la Ciudad Vieja de Jerusalén, es el tercer lugar más importante para el islam y, aunque los judíos también lo reclaman como uno de sus sitios sagrados, el acuerdo de 1967 impide su entrada en el recinto. El ala más radical de la derecha israelí presiona desde hace tiempo para que se permita el acceso al Monte del Templo. En septiembre, cuando las autoridades hebreas restringieron la entrada a la Explanada para evitar que se produjeran incidentes, los palestinos interpretaron la medida como una provocación. No hay que olvidar que la segunda Intifada comenzó con la visita de Ariel Sharon, entonces primer ministro israelí, a la Explanada de las Mezquitas.

Aún así, los expertos aseguran que mientras el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abas, mantenga su firme posición de detener las protestas y cuente con el apoyo de las fuerzas de seguridad, una tercera Intifada en Cisjordania es todavía improbable. Además, mientras el liderazgo palestino siga tan dividido será imposible coordinar un verdadero levantamiento. Así lo piensa Abas, quien niega que el conflicto árabe-israelí esté a las puertas de una nueva Intifada, aunque algunos líderes de la resistencia aseguran que esta ya ha empezado. Mustafa Barguti, miembro de la Organización por la Liberación de Palestina, declaró hace días que el levantamiento ya es real. “Israel ha provocado la tercera Intifada. (...) Para mí, cuando digo Intifada me refiero a un estado general de opinión pública y de compromiso con acciones de resistencia. Si nos ajustamos a esa definición, estamos sin ninguna duda en una nueva Intifada”, decía Barguti.

Palestina sigue sumida en el conflicto

El 'levantamiento' de la población árabe-israelí

Tras el atentado en la estación de Tel Aviv y los continuos disturbios en distintas ciudades israelíes, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, se dirigó a la población árabe-israelí. “Todos aquellos que os manifestáis en contra de Israel y en favor de un estado palestino estáis invitados a marcharos, con la Autoridad Palestina o a Gaza”, dijo el premier hebreo en el comienzo de una reunión de su partido. Para los que deseen quedarse, anunció nuevas medidas legislativas, “incluida la destrucción de las casas de terroristas” en territorio de Israel.

Las agresiones del lunes también provocaron declaraciones del ministro de Exteriores, el halcón Avigdor Liberman. Aseguró que los residentes árabes del norte de Israel no deberían conservar su nacionalidad israelí si se alcanza un acuerdo sobre un estado palestino. “Los ciudadanos del Triángulo (concentración de pueblos árabe-israelíes al norte de Israel) deben entender que si se alcanza un acuerdo no serán ciudadanos del estado israelí”, dijo Liberman en relación a las continuas manifestaciones que han surgido estos últimos días en estas poblaciones y que han originado huelgas y el cierre de escuelas y negocios en señal de protesta. “No pueden pretender beneficiarse (de nuestras ventajas económicas) mientras se manifiestan en contra del Estado. Creo que hoy está claro que ellos deberían estar en el otro lado de la frontera”, dijo.

Miembros del servicio de emergencias trabajan en la escena del apuñalamiento  en Tel Aviv (Reuters).
Miembros del servicio de emergencias trabajan en la escena del apuñalamiento en Tel Aviv (Reuters).

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