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La obesidad que devora las urbes africanas
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LAS ENFERMEDADES LLEGADAS DEL PRIMER MUNDO

La obesidad que devora las urbes africanas

Entre un 20 y un 50% de las poblaciones urbanas del África Subsahariana padece sobrepeso u obesidad. Las dolencias del Primer Mundo llegan al continente

Foto: Seguidores del equipo de Burkina Faso durante la Copa Africana. (Reuters)
Seguidores del equipo de Burkina Faso durante la Copa Africana. (Reuters)

La somalí Halima Adaawe se agarra a su cáliz helado mientras lanza cocodrilos verbales al foso. “¡¿Que esto engorda?! ¡Si sólo es yogur!”.

Adaawe, según sus propias palabras, acude a Frozen Yoghurt, una franquicia de leche fermentada helada de sabores (suena menos sexy al analizar el producto), dos veces por semana. “Los fines de semana, mayoritariamente”. El resto de la dieta de esta residente en la capital de Kenia, Nairobi, se compone de pollo frito (“es simple pollo”) y bebidas carbonatadas.

A ojo -la coquetería le impide desvelar la cifra exacta-, Adaawe debe de pesar más de cien kilos. A su lado, dos gemelos con un corte que recuerda a Tweedledum y Tweedledee, los personajes de Alicia a través del espejo, cierran la escena. Una imagen sacada de la imaginación de Lewis Carroll que cada día es más común en las grandes ciudades del continente africano.

Entre un 20 y un 50% de las poblaciones urbanas del África Subsahariana padece sobrepeso u obesidad. Las enfermedades cardiovasculares se han convertido en la primera causa de muerte en la población por encima de los 45 años

En la actualidad, y según cifras de la Organización Mundial de la Salud,se estima que entre un 20 y un 50%(dependiendo del país)de las poblaciones urbanas del África Subsahariana padece sobrepeso u obesidad, mientras que para el año 2025 tres cuartas partes de la población mundial serán obesas en los Estados no industrializados. Sólo en el periodo 1992-2005, el índice de sobrepeso en siete países (Burkina Faso, Ghana, Kenia, Malawi, Níger, Tanzania y Senegal) aumentó casi un 35%, según Abdhalah K. Ziraba, investigador del Centro de salud poblacional de Kenia y autor del estudioOverweight and obesity in urban Africa: A problem of the rich or the poor?.

La familia de Adaawe continúa devorando su leche fermentada. “Sólo es leche”, asevera la cabeza de familia. Tweedledum y Tweedledee ríen.

Las nuevas enfermedades africanas

En el análisis de Ziraba se destaca, además, que el incremento de las tasas de obesidad en estos paísesfue mucho mayor entre las clases más pobres (50%)que entre las privilegiadas (7%), así como entre las mujeres sin estudios o primarios (45-50%) que entre las féminas con educación secundaria o superior (esperanzador receso del 10%). Curiosamente, en Kenia, mientras que la obesidad alcanza el 24% en las mujeres y el 13% en los hombres,cerca de un 80% de su población sobrevive con menos de dos dólares al día.

En este sentido, las enfermedades cardiovasculares provocan ya el 9,2% de los fallecimientos continentales. Es decir,se han convertido en la primera causa de muerteen la población por encima de los45 años. En Tanzania, por ejemplo, el 21,9% de todos los decesos reportados en centros hospitalarios tuvieron este origen. Y lahipertensióncontinúa en ascenso. Éste es el caso de Nigeria, donde en las últimas dos décadas su índice ha aumentado desde el 15% de principios de los 90 hasta el 40% actual.

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En estos años, la situación no parece haber ido a mejor. Según un reciente informe de la Asociación Internacional para el Estudio de la Obesidad (IASO),en Sudáfrica el 64% de la población(rural y urbana)de raza negra y el 50% de la blanca tienen sobrepeso. De igual modo, en el “país del arco iris”, la incidencia de la diabetes del tipo dos (relacionada con las enfermedades coronarias) se ha incrementado de forma alarmante; ya la padece entre un 8 y un 12% de la población negra.

Para Philip James, presidente de laInternational Obesity Task Force, este auge responde a dos motivos. Por un lado, ante lacreencia popular que vincula riqueza y tamaño. “En otras palabras, cuanto más grande mejor, incluso si es poco saludable”, destaca el experto. Por otro, por laincipiente tasa de VIH/Sida en la región(13% en Sudáfrica), un mal reconocido en las clases populares como “enfermedad de adelgazamiento” y que, a ojos del vecino, es mejor esconder entre grasa.

Eso sí, no son los únicos motivos. Como asevera Hans de Ridder, director del Departamento de Biocinética de la Universidad de Northwest, elestilo de vida sedentario, la urbanización,una dieta poco saludable, así como el surgimiento de la generación de internet son claves fundamentales en este proceso.

Males que no son exclusivos del ‘Primer Mundo’

Los gemelos Tweedledum y Tweedledee (en realidad,AwooweyAbdi) reconocen pasar delante de una pantalla no menos de dos horas al día. La tableta electrónica por la que compiten junto al yogur es testigo de ello. El caso de la obesidad (y sus consecuencias en forma de hipertensión) ejemplariza:males que interpretábamos como exclusivos delPrimer Mundo,pero que se extienden también por el continente africano. Y aquí, cuerpo y mente caminan de la mano.

El estilo de vida sedentario, la urbanización, una dieta poco saludable, así como el surgimiento de la generación de internet son las claves fundamentales de este proceso

Ya en octubre de 2012, el psiquiatra David M. Ndetei, fundador y director de laAfrican Mental Health Foundationy uno de los mayores expertos internacionales, aseguraba durante una conferencia en la Universidad de Berkeley que todos los datos indican queel índice de trastornos mentales en África es similar al registrado en elPrimer Mundo. Su tratamiento es ya otro tema.

En Uganda, un reciente estudio que evaluaba los niveles de “depresión” entre los miembros de la comunidad revelaba cómo, incluso, el propio término no era utilizado por cuestiones culturales. Prefieren, en su lugar, los conceptos “yo'kwekyawa” (que se odia a sí mismo) y “okwekubagiza” (que siente lástima de sí mismo). A su vez, la Organización Mundial de la Salud asegura que tan sólo el 42% de los países africanos tenía en 2011una política de salud mental específica, mientras que muchas leyes permanecían anticuadas. Sobre todo, debido a que un 70% de estos gobiernos emplean menos del 1% de su presupuesto total de salud en los cuidados mentales.

A cada bocado, la familia Adaawe sonríe. El yogur helado parece alejar cualquier posible depresión. La obesidad es ya otra cosa.

La somalí Halima Adaawe se agarra a su cáliz helado mientras lanza cocodrilos verbales al foso. “¡¿Que esto engorda?! ¡Si sólo es yogur!”.

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