De cómo el Papa logró convertir a la transexual más famosa de Italia
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¿CAMBIA LA IGLESIA DE ACTITUD ANTE LOS GAIS?

De cómo el Papa logró convertir a la transexual más famosa de Italia

La conversión de la transexual más famosa de Italia es paradigmática del impacto que está teniendo el pontificado de Francisco entre los homosexuales

placeholder Foto: El Papa Francisco saluda a un niño al cruzar la Plaza de San Pedro, en El Vaticano. (Reuters)
El Papa Francisco saluda a un niño al cruzar la Plaza de San Pedro, en El Vaticano. (Reuters)

Entre los cientos de miles de personas que, según aseguran las encuestas en diversos países, se han sentido atraídas por la fe católica debido al impacto del Papa Francisco después de llevar décadas alejadas de la misma, está Vladimir Luxuria, la transexual más famosa de Italia. Célebre por haber llevado la lucha a favor de los derechos de los homosexuales al Parlamento, donde ocupó un escaño como diputada de 2006 a 2008, Luxuria ha sentido con Jorge Mario Bergoglio el último impulso que le faltaba para volver a la Iglesia.

“Durante quince años practiqué el budismo porque me notaba excluida de la comunidad cristiana. No se me quería por mi condición de transexual. En los últimos tiempos he retomado el catolicismo gracias a varias señales, como la muerte de don Gallo (un sacerdote genovés que atendía a los homosexuales) y la elección de Francisco. Con él se abre una nueva época, lo que ha terminado de convencerme para volver a la Iglesia, pese a todas sus contradicciones”, confiesa Luxuria a El Confidencial. “Voy a la parroquia y comulgo, algo que no hacía desde los 17 años”. Actualmente, la exdiputada tiene 48.

La conversión de la autora de la novela L'Italia migliore (La mejor Italia) es paradigmática del impacto que está teniendo el pontificado de Francisco también entre los homosexuales. Desde que fue elegido obispo de Roma el pasado marzo, Bergoglio ha tendido en varias ocasiones la mano a los gais, lesbianas y transexuales. La primera vez lo hizo en el vuelo de vuelta desde Río de Janeiro, donde participó en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), cuando dijo la ya célebre frase de que “quién era para juzgar” a un gay si “buscaba al Señor” y tenía “buena voluntad”. Sus palabras tuvieron una repercusión global, aunque se limitaba a seguir, como él mismo subrayaba, la postura del catecismo, donde se lee que no debe marginarse a estas personas.

La exdiputada Vladimir Luxuria durante una Marcha del Orgullo Gay (Efe).

A Luxuria las declaraciones que más le conmovieron fueron las que le hizo al jesuita Antonio Spadaro, director de La Civiltà Cattolica, en la entrevista que esta revista publicó con Francisco en septiembre: “Mostró que el espíritu de la Iglesia de verdad estaba cambiando al decir que éramos unos 'heridos sociales' porque siempre se nos había condenado, y que había que intentar acercarse a nosotros, como a los otros alejados”. Gianni Geraci, miembro del proyecto Gionata, que reúne a homosexuales católicos, sostiene por su parte que el verdadero cambio se vio en la carta que el Pontífice le escribió al fundador del diario La Repubblica, Eugenio Scalfari. En ella volvía a subrayar que la misericordia de Dios “no tiene límites” y proponía que se “obedeciera a la conciencia” para decidir “frente a lo que viene percibido como el bien o como el mal”.

“Se dirige a nosotros con los brazos abiertos”

En sus declaraciones sobre la homosexualidad más que una novedad doctrinal ha habido una instrumentalización por parte de la prensa, aseguran desde el proyecto Gionata, que reúne a homosexuales católicos. Pero, para ellos, sí que hay un cambio en la actitud respecto a Benedicto XVI

“En varias de sus declaraciones sobre la homosexualidad, más que una novedad doctrinal ha habido una instrumentalización por parte de la prensa, como ocurrió en el caso de su encuentro con los superiores de las congregaciones religiosas”, asegura Geraci, para quien, no obstante, sí que hay un cambio en la actitud respecto a Benedicto XVI. El Papa emérito, a su juicio, tenía “miedo de que el mundo moderno contaminase la Iglesia” y no tenía interés en buscar a los alejados.

Para Luxuria, Joseph Ratzinger estaba “obsesionado” con los homosexuales, a quienes “señalaba con el dedo”. “Francisco, en cambio, se dirige a nosotros con los brazos abiertos”, opina la exdiputada. Según Geraci, Bergoglio “tiene muy presente la parábola de la oveja perdida. Estoy convencido de que es una persona con gran fe, por lo que no tiene miedo de confrontarse con los que la han perdido”.

El sacerdote Alessandro Santoro, de la comunidad Le Piagge de Florencia, en la que encuentran acomodo homosexuales católicos, sabe bien que, más allá de lo que diga el catecismo, la atención pastoral de este colectivo ha estado durante décadas mal vista. “Finalmente se da algo de crédito doctrinal y teológico al trabajo que algunos realizábamos desde hace décadas, pero muchas de las dificultades continúan”, explica a este diario. Célebre por bautizar a los hijos de las parejas gais y por haber bendecido una unión homosexual, lo que le valió una sanción por parte de su arzobispo, Santoro cree que el verdadero cambio vendrá cuando se permita a todos los fieles el acceso a la Eucaristía, sin importar su opción sexual.

Un grupo de activistas homosexuales protesta en la Plaza de San Pedro (Reuters).

“Ahora mismo se niega la comunión a los homosexuales si practican sus inclinaciones”, explica el sacerdote, añadiendo que él hace “objeción de conciencia” frente a esta postura doctrinal, que pretende imponer la castidad a los gais, lesbianas y transexuales para poder comulgar. “Ahí vendría la señal de que hay un cambio de verdad, antes incluso que la aceptación del matrimonio entre personas del mismo sexo”. Esa novedad no la ve factible hasta que haya una remodelación profunda de toda la jerarquía eclesiástica.

“No cabe esperar que apruebe las uniones homosexuales”

Tampoco se hace excesivas ilusiones Geraci, del proyecto Gionata: “En una reciente reunión de nuestro grupo salió el tema de si debíamos esperar que Francisco aprobase las uniones homosexuales. En mi opinión no tiene ningún sentido que lo hagamos. Lo que debemos hacer es seguir nuestro camino actuando de acuerdo a nuestra conciencia, como le decía el Papa a Scalfari”.

El sacerdote Alessandro Santoro, de la comunidad Le Piagge de Florencia, en la que encuentran acomodo homosexuales católicos, sabe bien que, más allá de lo que diga el catecismo, la atención pastoral de este colectivo ha estado durante décadas mal vista

Pese al interés que ha generado la inclusión del tema de las parejas gais en el cuestionario que El Vaticano difundió para preparar el próximo sínodo sobre la familia, Santoro no cree que se den novedades importantes. “El cuestionario es un buen instrumento, pero no es completo. Habrá que ver si es el primer paso para una reforma auténtica. Si se cambia la posición de la Iglesia respecto a la familia, querrá decir que estamos ante una verdadera revolución”, sostiene el sacerdote.

Aunque las palabras de Bergoglio desde que fue elegido Papa sobre los homosexuales han ilusionado a este colectivo, se olvida la postura que mantenía cuando era arzobispo de Buenos Aires frente al matrimonio gay. En una carta a unas monjas en 2010, llegó a considerarlo “una jugada” del demonio para “confundir y engañar a los hijos de Dios”. Su posición distaba poco de la de Benedicto XVI, quien en 2012 llegó a señalar a las uniones gais como una amenaza para la paz mundial.

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