LA "COMIDA LATINA" GANA TERRENO

Cuando las galletas María conquistaron los Estados Unidos

Una variedad inmensa de sabores y recetas llamada "comida latina" está desplazando de las despensas a los ingredientes más sagrados de la dieta americana

Foto: El vicepresidente de Goya, Evelio Fernández.
El vicepresidente de Goya, Evelio Fernández.

El mismo año en que estalló la Guerra Civil española, Prudencio y Carolina Unanue abrían una tiendecilla de alimentación con productos importados en unos bajos al sur de Manhattan. La idea de este matrimonio de burgalés y gallega era abastecer las despensas de paisanos que echaban de menos los sabores de casa. Hoy los descendientes de Prudencio y Carolina siguen controlando el negocio, que ya no es una pequeña bodega sino la mayor empresa de alimentación hispana de Estados Unidos, con unos ingresos anuales de alrededor de 1.300 millones de dólares.

“En Goya tenemos 2.200 productos en catálogo, todos latinos. Compramos en muchos países y tenemos nuestra central en Puerto Rico, pero traemos muchos alimentos de España, como las sardinas o las olivas”, asegura a El Confidencial su vicepresidente, Evelio Fernández. Entre los productos estrella se cuentan las galletas María, que importan desde hace más de 25 años. “Maria cookies. Product of Spain”, se puede leer en el envase.

Goya abastece a un mercado ingente y creciente. El corazón son los más de 55 millones de hispanos (uno de cada seis habitantes de EEUU). "Cubrimos todo el mercado latino porque llevamos 75 años aquí. Tenemos ingredientes para platos muy concretos de Centroamérica, de Perú, del Caribe, del norte de México, de todos los sitios, de modo que los latinos de cada país encuentran lo que extrañan de su tierra", explica Fernández.

Quienes estudian el mercado de la alimentación estadounidense confirman que la tendencia, iniciada hace dos décadas, no sólo está impulsada por la inmigración o el crecimiento de la comunidad hispana, sino que son los mismos norteamericanos, empresas y consumidores quienes lo fomentanSucede que sus gustos culinarios se están extendiendo con velocidad entre el resto de la población del país. “Entre otras comunidades Goya tiene mucho éxito. Los árabes y los indios compran nuestros garbanzos para hacer sus platos, los africanos el arroz... Los americanos anglosajones nos conocen bien, y la fusión ocurre de manera natural. Un amigo mío usa nuestro ‘sazón total’ (un combinado de especias) para hacer su cóctel ‘Bloody Mary’”, dice Mayte Sera Weitzman, relaciones públicas asociada a Goya.

La "comida latina" se cuela en las despensas

Bajo el paraguas de “comida latina” se agrupa una variedad inmensa de sabores, tradiciones y recetas, desde los tacos mexicanos a la tortilla de patatas, pasando por arepas caribeñas. Una variedad que no sólo se ha hecho un hueco, sino que está desplazando de las despensas a los ingredientes más sagrados de la dieta americana.

Según cifras ofrecidas por Packaged Facts, una empresa que realiza análisis de mercado, en los supermercados se consumen más tortillas mexicanas, por valor de 2.900 millones de dólares anuales, que panes para hamburguesas y perritos calientes, que ascienden a 2.100 millones. Las salsas “latinas”, según esta empresa, venden más que el Ketchup.

Convención gastronómica El sabor del Caribe en Río Grande (Reuters).
Convención gastronómica El sabor del Caribe en Río Grande (Reuters).

Quienes estudian el mercado de la alimentación estadounidense confirman que la tendencia, iniciada hace dos décadas, no sólo está impulsada por la inmigración o el crecimiento de la comunidad hispana, sino que son los mismos norteamericanos, empresas y consumidores, quienes lo fomentan. Seis de cada diez tortillas las consumirían estadounidenses no hispanos. En la tienda de comida rápida McDonald’s se venden, por ejemplo, Mac Wraps, un rollo hecho a base de tortilla.

Hace dos décadas, se enumeraban con los dedos de una mano los establecimientos de venta de productos latinos”, cuenta a El Confidencial Norberto Bogard, director de Pie Derecho. “Ahora hay desde túberculos exóticos, como la yuca, malanga, yautía, muy empleados en la cocina del Caribe, azafrán y el arroz adecuados para preparar la paella valenciana, los muy diversos ingredientes de un mole mexicano, un alfajor argentino o un turrón de Alicante, hierbaluisa peruana, mate, hasta un anís, tequila o pisco”.

La presencia de la comida latina es total en ciudades como Nueva York. Una de las estrellas del popular mercado navideño junto a la pista de patinaje de Bryant Park han sido este año las arepas, una tortilla hecha de maíz rellena de queso y recubierta con ingredientes al gusto, característica de Venezuela y Colombia. Lugares de comida hispana como El Malecón son tremendamente populares, y puede verse en ellos a la hora de comer a policías de la NYPD, judíos recién salidos de las sinagogas cercanas o incluso a profesores de la cercana Universidad de Columbia como Joseph Stiglitz. Todos degustando platos casi siempre acompañados de arroz y frijoles, zumos de frutas tropicales como la guanabana o el mamey.

Empresas como Goya han ocupado ese nicho, azuzados por el mercado latino, que se estima que mueve 1,3 billones de dólares anuales. El fenómeno de la comida hispana se manifiesta sobre todo en el sector hostelero: los restaurantes de comida rápida mexicanos han crecido a un ritmo de un 9,3% en 2012“Cuando llegué a vivir a EEUU en 1984 comer arroz, yucas, o incluso encontrar un café rico era difícil” cuenta a El Confidencial Blanca Rosa Vilchez, periodista de Univisión afincada en Nueva York. “Las ganas se me quitaban sólo de pensar que tenía que tomar tres o cuatro trenes o ir a un barrio latino en donde se podían conseguir”.

Desde entonces, empresas como Goya han ocupado ese nicho, azuzados por el mercado latino, que se estima que mueve 1,3 billones de dólares anuales. El fenómeno de la comida hispana se manifiesta sobre todo en el sector hostelero. Los restaurantes de comida rápida mexicanos han crecido a un ritmo de un 9,3% en 2012, por encima del 5,8% del resto de los locales, según Technomic.

“Hace unos años no muchos neoyorquinos sabían lo que era un ceviche; ahora prácticamente todos lo conocen y lo han probado”, nos comenta la traductora peruana Isabel Blondet, que también vive desde hace varias décadas en la Gran Manzana. “En Queens y Nueva Jersey se pueden encontrar restaurantes arequipeños [de la zona de Arequipa, en Perú], chiclayanos [Lambayeque]y hasta loretanos [Loreto]. Y esto es raro incluso en Lima".

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