Esta semana son los conductores de ambulancia los que han tomado las calles de París para protestar contra las reformas del Gobierno de Emmanuel Macron. Reforma de la financiación de los transportes sanitarios que, según los operarios, supone una seria amenaza para las pequeñas y medianas empresas del sector. Con la nueva ley, parte del coste del servicio de transporte sanitario recae en los hospitales y los conductores de ambulancia temen que los centros apuesten por las grandes compañías, dispuestas -aseguran- a tirar los precios para ganar contratos. Es la segunda vez que se manifiestan en París contra lo que llaman "la uberización" del sector y lo hacen después de un fin de semana de protestas de los chalecos amarillos contra las políticas del Gobierno francés, que no descarta declarar el estado de excepción. 

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