Ha llegado a Portland, Estados Unidos, con una misión: aliviar la tensión. Es esta llama. Su nombre es César y se encarga de acariciar a los activistas que luchan contra los abusos raciales. Su carácter pacifista no discrimina a nadie. Tampoco a los agentes de la ciudad.

Todos quieren a César y César también los quiere a todos. Hace amigos entre los manifestantes y también entre las fuerzas de seguridad. Y esa es su misión: conciliar entre los dos bandos.

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