Se pensaba que había conocido a al amor de su vida a través de internet . "Le decía que era gallega, que vivían en Tailandia y que había montado allí un negocio que le había salido mal y tenía una deuda que la retenía", cuenta el encargado de la investigación.

El joven, un vecino de Poio en Pontevedra, hablaba con ella todos los días por chat y el flechazo fue tal que le mandaba dinero de continuo. Siempre pequeñas cantidades de entre 50 y 300 euros. 19 meses de relación a traves de wasap y sin hablar jamás con ella le dejaron un agujero en la cuenta de 36.000 euros. "Él sólo quería conocerla y como estaba muy enamorado quería ayudarla" afirma el agente.

La Guardia Civil les "presentó" y el joven cupido se quedó de piedra cuando descubrió que no había una afrodita sino un jeta: "un varón que vivía en Canarias".

No es el primero ni la primera que cae y recibe la bofetada del engaño amososo. Siempre aparecen profesionales en las redes que viven a costa de los sentimientos de personas  enamoradizas y generosas, que creen haber encontrado a su media naranja

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