Las fuertes lluvias han puesto en alerta naranja a Francia. En París, el nivel del agua del río Sena podría aumentar seis metros a finales de semana. Una situación similar se vivió en 2016 cuando el río llegó a sumergir carreteras, inundar negocios y se canceló una de las líneas de cercanías. Ahora la ciudad también se ha visto obligada a cerrar.

Las autoridades han suspendido el tráfico fluvial, han cerrado las estaciones ferroviarias y no está permitido el acceso a destinos turísticos cercanos al río como la Torre Eiffel. Los bomberos también han evacuado las casas próximas.