Los perros nos colman de cariño –como el can del que nos hicimos eco hace unos días, que no podía evitar dar vueltas de alegría al reencontrase con su dueña después de siete meses sin verla–, de felicidad y de buenos momentos… pero también nos crean algún que otro quebradero de cabeza que suele terminar en risa transcurrido algo de tiempo. Y si no, que se lo digan a los dueños de este bonito labrador negro. 

Cada vez que se iban de casa, la cocina aparecía manga por hombro: cajas de galletas en el suelo, packs de comida abiertos y desorden generalizado. Convencidos de que había ratones que pululaban por su hogar, la familia decidió instalar cámaras de seguridad para poder observar lo que ocurría en su ausencia. Cuál fue su sorpresa al descubrir que la casa no tenía ratones, sino que era su propio perro el que provocaba todo ese caos.

En las imágenes puede verse cómo el perro se sube a la encimera y, con la ayuda de sus patas, consigue acceder a los lugares más recónditos de los muebles de la cocina. Todo ello, sin dejar de mover el rabo, una muestra de alegría previa al festín que se iba a pegar sin humanos que le molestaran. El vídeo fue publicado en Facebook el pasado 15 de julio, pero ya acumula más de 3,5 millones de reproducciones.

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