Entró sin ser llamado, pero fue tratado con todo el cariño del mundo después de haber roto la cristalera para entrar. Un canguro se coló en una cafetería de Melbourne, en Australia, tras haber golpeado el escaparate –sufriendo algunas heridas– hasta conseguir entrar.

Los clientes de Golfies Coffee House se vieron sorprendidos por este marsupial a quien una mujer consiguió reducir gracias a una manta para no hacerle ningún daño.

Después de arrinconarlo transcurridos varios minutos colmados de paciencia, la captora cubrió al canguro con una manta para poder llevarle a que le curaran las heridas que se había hecho. 

[Vea aquí: el tierno bebé de canguro que no deja ni un minuto a su cuidador]

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