Carles Puigdemont ha roto el carnet del PDeCAT y esa es la imagen (no vista) de la semana para Rubén Amón.

Para nuestro columnista, "el gesto teatral escenifica la arrogancia del presidente fugado y predispone la balcanización del soberanismo", porque el enemigo del soberanismo ya no es Madrid, el Rey ni la Constitución, sino que "el enemigo es el propio soberanismo en su pulsión autodestructiva".

Algo que según Amón podría acabar "beneficiando las opciones constitucionalistas, por mucho que estas últimas estén lejos de unificarse".

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