Latam se rebela contra el libre mercado y mira al marxismo tras la crisis del covid
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Latam se rebela contra el libre mercado y mira al marxismo tras la crisis del covid

El electorado peruano podría elegir a Pedro Castillo, líder de un partido marxista, como presidente cuando la región se enfrenta a una crisis económica y al covid-19

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EC.

Latinoamérica, que lideró el mundo en desarrollo en la adopción del modelo de desarrollo económico favorable al libre mercado, puede que ahora lidere la separación del mundo del mismo.

El domingo, los electores peruanos podrían elegir presidente a Pedro Castillo, líder de un partido marxista que busca nacionalizar las minas de propiedad extranjera, evoca a Lenin y Fidel Castro y cuestiona instituciones democráticas como la prensa libre. El mismo día, los mexicanos decidirán cuánto control sobre el Congreso otorgan a su presidente populista, Andrés Manuel López Obrador. Desde que asumió el cargo en 2018, ha aumentado el control estatal del petróleo, el gas y la electricidad, a la vez que ha socavado la independencia del poder judicial. Y hace solo unas semanas, los chilenos eligieron a una lista de delegados de extrema izquierda para reescribir su Constitución. En Argentina ya gobierna un izquierdista y los sondeos indican que otro podría ganar las elecciones presidenciales de Brasil el año que viene.

Si bien Latinoamérica no es ajena a la agitación económica y política, esta vez el escenario es algo diferente. Las monedas desplomadas, la galopante deuda pública y la hiperinflación que sumergían la región en crisis devastadoras periódicamente están ausentes en gran medida (a excepción de Venezuela y Argentina). Por eso, den las gracias al Consenso de Washington, una serie de políticas, incluida mantener los presupuestos y la inflación bajo control, promovida por los ministros económicos y los banqueros centrales de la región, muchos formados en universidades estadounidenses.

placeholder El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador. (Reuters)
El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador. (Reuters)

Y, aun así, en la década pasada, América Latina no logró lo más importante: un crecimiento económico duradero. Incluso antes del covid-19, la región estaba estancada. El producto interior bruto per cápita, ajustado a la inflación y al poder adquisitivo de la moneda, fue el mismo en 2019 que en 2011. En ese periodo, el de China creció un 66% y el de la India un 52%. El covid-19 golpeó las rentas per cápita en Latinoamérica otro 8%, según calcula el Fondo Monetario Internacional.

Latinoamérica sigue rezagada, en parte porque sus tasas de ahorro e inversión se mantienen muy por debajo de las de Asia, y porque su dependencia de las materias primas se infló como consecuencia de la demanda china y después estalló.

Perú era, de hecho, uno de los actores más sólidos de la región. El PIB per cápita creció un 2% anual desde 2011 hasta 2019, y el porcentaje de la población pobre cayó desde un 59% en 2004 hasta un 20% en 2019. "Este fue el milagro peruano", declara Oswaldo Molina, economista que dirige Redes, grupo de expertos con sede en Lima. Pero unos presupuestos generosos no se tradujeron en servicios públicos eficaces.

Foto:  Opinión

Cuando golpeó la pandemia, la mitad de las clínicas de salud comunitarias carecía de médicos, el 80% tenía material obsoleto o averiado e infraestructuras inadecuadas, y el país solo tenía 276 camas UCI, según Molina. A pesar de una creciente financiación de la educación, la mitad de los colegios estaba en mala condición física. Muchos peruanos trabajaban en la economía 'sumergida' de vendedores ambulantes, trabajadores de fábrica y vendedores de alimentos y no tenían una red de protección cuando la pandemia detuvo la economía. Los ingresos cayeron un 12%, y la pobreza ha vuelto al 30%. La tasa de mortalidad de covid-19 se sitúa entre las más altas de la región. "La pandemia ha atestado un duro golpe en la cara de las personas", dice Molina. "Sin ella, una opción tan extrema como Castillo no existiría".

Una estructura financiera sana permitió a Perú implementar uno de los mayores paquetes de ayuda fiscal de la región. Pero debido a que las personas del sector informal a menudo no tienen registros fiscales, cuentas bancarias o títulos de propiedad, el Gobierno fue incapaz de enviar efectivo a muchos de ellos, declara Alfredo Thorne, exministro de Economía y ahora consultor económico y político en Lima. "Perú tenía el dinero para hacer esas transferencias y no podía porque no tenía un registro de dónde está la gente pobre", dice. La continuidad del trabajo informal en toda la región refleja las barreras todavía elevadas al trabajo y los negocios formales.

placeholder El candidato a la presidencia de Perú, Pedro Castillo. (Reuters)
El candidato a la presidencia de Perú, Pedro Castillo. (Reuters)

La insatisfacción de los votantes a lo largo de la región también está alimentada por políticos corruptos o ineficaces. Los presidentes a menudo no pueden sacar adelante políticas durante legislaturas fragmentadas entre numerosos partidos políticos, señala Andrés Velasco, exministro de Economía chileno y ahora decano de la School of Public Policy en la London School of Economics. Tanto Castillo como su oponente de la derecha, Keiko Fujimori, que están estadísticamente empatados en los sondeos, salieron de una primera ronda de votación de 18 candidatos con menos del 20% cada uno. Si Castillo ganase, puede que le cueste gobernar, dado que su partido no tiene mayoría en el Congreso. A los observadores les preocupa el compromiso de ambos con la democracia.

Velasco denomina el actual movimiento político no tanto de izquierdas como antisistema, imitando los movimientos populistas que llevaron a Donald Trump al poder en EEUU y a Narendra Modi en la India. Los brasileños eligieron a Jair Bolsonaro como la alternativa populista de derechas a los gobiernos de izquierdas empañados por la corrupción antes de molestarse también con él. Hasta en el relativamente próspero y eficaz Chile, los manifestantes han exigido que se dé prioridad a la desigualdad y a los servicios sociales por encima del crecimiento.

Foto: El expresidente del Gobierno Felipe González, el expresidente chileno Ricardo Lagos y la periodista mexicana Carmen Aristegui durante el debate virtual.

Sin embargo, sean cuales sean las carencias de la ortodoxia promercado, es poco probable que ni con Castillo ni sus compañeros de la izquierda les vaya mejor. Hugo Chávez y Nicolás Maduro han dejado Venezuela arruinada y aislada. Ecuador, bajo el socialista Rafael Correa, creció a un ritmo mucho menor que Perú. Brasil, que logró buenos resultados bajo el presidente de izquierdas relativamente pragmático, Luiz Inácio Lula da Silva, sufrió una recesión devastadora bajo su sucesora, Dilma Rousseff.

Y, sin embargo, hay poco interés en un retorno al libre mercado, posiciones de libre comercio promovidas durante mucho tiempo por EEUU, en parte porque hasta EEUU parece menos vinculado a ellas. Dice Velasco: "Ya nadie piensa en lo que EEUU hace".

*Contenido con licencia de 'The Wall Street Journal'.

Latinoamérica, que lideró el mundo en desarrollo en la adopción del modelo de desarrollo económico favorable al libre mercado, puede que ahora lidere la separación del mundo del mismo.

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