Lo social, un valor al alza en las inversiones sostenibles
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II Observatorio de Finanzas Sostenibles

Lo social, un valor al alza en las inversiones sostenibles

La inversión medioambiental lidera los criterios ESG de las empresas, pero lo social se abre camino y ya un tercio de las emisiones de bonos sostenibles en España es bajo este concepto

Poco a poco, la inversión social va abriéndose hueco en las finanzas sostenibles, que siguen teñidas de verde. Según la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), en el último año un tercio de las emisiones de bonos sostenibles en España fue bajo la etiqueta social, pero ¿cómo detectar la práctica del 'greenwashing' y medir de manera objetiva la sostenibilidad de las empresas en las tres dimensiones de la inversión ESG?

Para abordar el avance de la sostenibilidad, especialmente en cuestiones de diversidad e inclusión social, Mapfre, en colaboración con El Confidencial, celebró en la sede de su Fundación en Madrid el II Observatorio de Finanzas Sostenibles, un encuentro anual que busca convertirse en un foro de instituciones académicas y expertos financieros para impulsar el desarrollo de instrumentos financieros que cumplan con criterios de inversión socialmente responsable y que, este año, fue clausurado por la vicepresidenta de la CNMV, Montserrat Martínez.

[Vídeo | Encuentro completo]

“Parece que todas las inversiones se centran en el medioambiente, quizá porque es más fácil de medir, pero lo social se ha quedado atrás, y con la pandemia ha quedado demostrado que es fundamental, pues tiene un impacto más amplio y está relacionado de forma más directa con las personas”, dijo al respecto Alberto Matellán, economista jefe de Mapfre Inversión, encargado de inaugurar el acto y que añadió que “si la inversión se focaliza en lo social, tendrá además un impacto en términos financieros”.

Extremo que corroboró Juan Luis López, CEO de Renta 4, al afirmar que “estudios recientes demuestran que las empresas que se preocupan por la sostenibilidad son más resilientes y aportan más rentabilidad, especialmente a largo plazo, además de evitar riesgos reputacionales en el corto plazo por realizar actividades que no respeten los principios de responsabilidad social”. Asimismo, afirmó que el inversor demanda cada vez más el componente sostenible en sus decisiones inversoras, al margen de las distintas generaciones. Sin embargo, acerca de estos nuevos conceptos de inversión sostenible, el director general de Inversiones de Mapfre, José Luis Jiménez, advirtió de que tan solo “estamos al inicio de este proceso y todavía falta claridad”, al mismo tiempo que apeló al esfuerzo de empresas y entidades financieras en explicar los distintos productos financieros de ahorro e inversión ESG a la sociedad.

placeholder José Luis Jiménez, director general de Inversiones de Mapfre.
José Luis Jiménez, director general de Inversiones de Mapfre.

Para José María López, director de Sostenibilidad de Unicaja, el reto en el sector financiero está en “aunar al binomio rentabilidad-riesgo el componente de las preferencias ESG de los inversores”. López hizo referencia al cuestionario obligatorio que la regulación exigirá a partir de 2022 sobre las preferencias de los clientes en estas cuestiones. Asimismo, sostuvo que “determinados sectores contaminantes desde el punto de vista ambiental se van a ver excluidos de la inversión de forma paulatina” a menos que diversifiquen su actividad, donde “sin duda entran cuestiones que tienen que ver con lo social”.

En términos de inversión, la dificultad estriba en distinguir qué es realmente sostenible y qué no para poder medir el compromiso de las empresas. Si bien para Jiménez es un “error” pretender fijar un 'rating' sostenible. En su opinión, la responsabilidad medioambiental, social y de gobernanza “no se puede simplificar a una calificación”, ya que estos objetivos “hay que entenderlos, hay que vivirlos, y es un disparate si lo único que buscamos es una puntuación para decir si mi producto cumple o no cumple”. A su juicio, se están fijando metas públicas “inalcanzables” y la manera de hacer la transición ecológica es “combinando la realidad económica con los objetivos aspiracionales” e “invirtiendo en las compañías protagonistas de esta transformación”.

José María López: "Determinados sectores contaminantes se van a ver excluidos de la inversión de forma paulatina"

Juan Luis López también coincidió, poniendo en valor el trabajo de las firmas de inversión de conocer la sostenibilidad de las empresas en las que invierten dialogando con las mismas y no dependiendo de una agencia de calificación. “Cada entidad debemos priorizar en nuestro propio modelo en cómo abordar el conocimiento, uniendo el análisis financiero tradicional con el análisis ESG, para analizar cuáles son los riesgos que tiene una compañía, las estrategias que está abordando, etc. No se puede hacer de forma separada”.

Por su parte, la vicepresidenta de la CNMV reconoció que, a diferencia de los bonos verdes, los bonos sociales todavía son “escasos” en nuestro país en comparación con el total, pero “no cabe duda de que están ganando peso”. A su juicio, las empresas “no pueden ignorar los efectos de sus actividades en la perspectiva social y deben integrarlo en todos los ámbitos”. Los inversores, por su parte, son conscientes de ello y “son los que transmiten esta realidad a la sociedad en sus decisiones de inversión”.

placeholder Montserrat Martínez Parera, vicepresidenta de la Comisión Nacional del Mercado de Valores.
Montserrat Martínez Parera, vicepresidenta de la Comisión Nacional del Mercado de Valores.

En su opinión, “no podemos avanzar en esa transición medioambiental si no incorporamos la dimensión social”, porque solo así “seremos creíbles” ante la sociedad.

Este valor al alza del componente social también se materializa en la Comisión Europea, que tras la taxonomía verde está trabajando en otra a nivel social. En este sentido, la vicepresidenta de la CNMV reconoció que es más fácil identificar acciones relacionadas con el medioambiente, que con respecto a lo social.

Lo social como atractivo laboral

Lo sostenible también es un elemento de atracción y retención de talento en las empresas y se ha puesto todavía más de manifiesto tras el impacto del covid-19. En opinión de Gabriela Gutiérrez-Huerter, profesora de Negocios Internacionales del King’s College London, “en el ámbito de empleados, la pandemia ha hecho que se piensen más si quieren pasar los próximos años en la empresa donde están ejerciendo, por lo que el papel de todas las actividades alrededor de lo sostenible va a ser fundamental para atraer y retener talento, más allá del salario”.

Según la experta, el mundo académico contribuye a una mayor sostenibilidad en cuanto a sociedad de dos maneras. De un lado, “actualizando los modelos de enseñanza” y enfocándolos hacia el beneficio del conjunto de los ciudadanos, y, de otro, a través de la investigación académica en busca de elementos que ayuden socialmente.

Inmaculada Llibrer Escrig, vicedecana de ADE en la Universidad Católica de Valencia, sostuvo que desde las universidades tienen un reto “para ayudar a dar a conocer que las personas son el centro de las finanzas sostenibles” y que uno de los aspectos más importantes que el mundo académico debe transmitir es que “la maximización del beneficio ya no es lo que mueve a la sociedad”.

placeholder Ignacio Tremiño, director general de Atención a la Discapacidad de la Comunidad de Madrid.
Ignacio Tremiño, director general de Atención a la Discapacidad de la Comunidad de Madrid.

En su opinión, los profesores universitarios tienen tres vertientes por delante para ayudar a la empresa en particular y a la sociedad en su conjunto. De un lado, “salir de nuestra zona de confort y enseñar a las nuevas generaciones cada asignatura desde una óptica sostenible”; por otro lado, “la importancia de ser capaces de transferir nuestros conocimientos y no dejar nuestras investigaciones solo para publicaciones”, y, por último, aprovechar la internacionalización de las universidades para poner en contacto talento multicultural.

En cuanto a la Administración, Ignacio Tremiño, director general de Atención a la Discapacidad de la Comunidad de Madrid, afirmó que las instituciones públicas deben “marcar el camino a la parte docente y empresarial legislando”, pero que sus decisiones responden a las demandas sociales de la población, que es quien, en definitiva, señala por dónde hay que seguir. Tremiño puso también en valor que en “las empresas que trabajan con personas con discapacidad, a nivel interno, el ambiente, el contexto y la complicidad con el proyecto empresarial cambian radicalmente”.

Premio a la inclusión responsable

Durante el evento, se concedió el Premio Mapfre Inclusión Responsable a Michelin por su compromiso con las políticas de discapacidad, la adaptabilidad laboral y el esfuerzo por la normalización de estos procesos en la empresa, además de un reconocimiento a Down Madrid, institución que atiende a más de un millar de personas con síndrome de Down o con algún otro tipo de discapacidad intelectual.

“La pandemia ha puesto de manifiesto todavía más lo vulnerables que somos como personas, y esto nos obliga a avanzar en cuestiones sociales”, señaló al respecto María Paz Robina, directora general de Michelin para España y Portugal, destacando que el nivel de sostenibilidad y de inclusividad en las pymes es “tanto o más que en las grandes” y que la clave está en la concienciación.

Si bien, en cuanto a ESG, José Manuel Inchausti, vicepresidente de Mapfre y CEO Iberia, advirtió de la necesidad de hacer una “aproximación prudente”, al reconocer las dificultades actuales de las pymes en dar continuidad a su actividad, con lo que la introducción de estos criterios tiene que ser “cuidadosa”. En su opinión, “las empresas grandes tenemos que hacer de hermanas mayores”, y destacó un proyecto en el que trabaja la aseguradora de ayuda a pequeñas y medianas empresas para calcular y mitigar su huella de carbono.

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