Combatiendo el virus y arruinados: la sanidad privada pide auxilio
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CRISIS COVID

Combatiendo el virus y arruinados: la sanidad privada pide auxilio

El mundo del dinero encierra claves de poder y de intereses que explican el sentido de muchas operaciones, movimientos y desenlaces. Ibex Insider ofrece pistas para entender a sus protagonistas

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Foto: EC.

El sector de la sanidad privada lleva días intentando que alguien atienda sus ruegos. Puede parecer poco oportuno, pero ahora que la emergencia sanitaria provocada por el coronavirus parece encauzada, levantan la mano para pedir auxilio antes de que sea demasiado tarde para su viabilidad. El mensaje lo canaliza la patronal ASPE (80% del sector), con su presidente, Carlos Rus, al frente. Y ponen número a su urgencia financiera: 500 millones de euros mensuales a partir de abril.

Aunque todo tiene matices, la patronal reclama un plan específico de medidas para soportar el desplome de su actividad. Sus asociados se han quedado sin clientes. Tanto los procedentes de seguros privados de salud —la siniestralidad ha caído un 85%— como los pacientes del concierto público (25% del total), pues se han desprogramado todos los servicios no urgentes (oncología y maternidad). Y desde el estado de alarma (incluso antes), el sector atiende pacientes Covid del sector público.

Esta situación extraordinaria está poniendo contra las cuerdas la tesorería, sobre todo de grupos medianos y profesionales. A partir de abril, cuando se cobran los servicios de febrero (el pago de servicios es a 60 días), la incertidumbre es máxima, y si para mayo no se vislumbra algún tipo de solución, las liquidaciones de marzo serán mínimas. Y pese a ese horizonte, el sector no ha podido afrontar ajustes laborales (ERTE), dado que todo el sector ha quedado clasificado como actividad esencial.

En España, los seguros privados asumieron sufragar el coste de sus clientes con Covid, aunque una pandemia no apareciera en los contratos

Durante estos días, la patronal está sondeando diferentes ministerios (Sanidad, Industria…) para que valoren la posibilidad de habilitar líneas de financiación, modificar el IVA sanitario, permitir carencias… Cualquier medida que permita mejorar su liquidez. Por otro lado, están negociando con las CCAA la tarificación y plazos del pago por la atención a los pacientes Covid en el sector privado, tanto por la hospitalización como por los servicios de cuidados intensivos.

Para resolver su situación, el sector ha llamado también a la puerta de las compañías de seguros privados a las que dan servicio, que siguen cobrando primas a sus clientes aunque 'de facto' no están usando esos servicios. Esto no implica, sin embargo, que ese excedente coyuntural que están acumulando Adeslas, Sanitas, Asisa, DKV, Mapfre o Catalana Occidente no vaya a ser usado después, incluso a mayor coste, pues habrá un repunte de la siniestralidad a medida que se recupera la normalidad.

De hecho, en nuestro país, los seguros privados asumieron sufragar el coste de sus clientes con Covid, aunque una pandemia de estas características no estuviera recogida en los contratos. Más allá de esta medida, aunque la patronal Unespa ha promovido alguna iniciativa (fondo de cobertura para profesionales sanitarios), cada aseguradora está procediendo de manera diferente, entre otros motivos por la descorrelación que puede haber entre una cartera de clientes y la implantación de los proveedores.

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También entre los grupos privados hay sensibilidades diferentes, pese a la unidad de acción de ASPE. De entrada, porque Adeslas, Sanitas y Asia tienen la doble condición de aseguradoras y grupos hospitalarios. En segundo lugar, porque el gigante Quirón suele ir más por libre, pues solo él representa casi la mitad de los 6.400 millones del sector. Y en tercero, porque el impacto territorial ha sido diferente, por lo que no ha afectado de la misma manera a Vithas, Ribera Salud, HM, Hospiten o Viamed.

Aun a riesgo de que sus reclamaciones puedan afectar a la imagen y reputación, lo cierto es que, a medida que han ido pasando las semanas y las prórrogas del confinamiento, las dificultades del sector han ido creciendo, sobre todo en los operadores que cuentan con infraestructuras hospitalarias. A la espera de que Sanidad o Industria quieran mover ficha, su aspiración es que las comunidades sean ágiles en los pagos y que las aseguradoras sean conscientes de su situación. Están en manos de terceros.

El sector de la sanidad privada lleva días intentando que alguien atienda sus ruegos. Puede parecer poco oportuno, pero ahora que la emergencia sanitaria provocada por el coronavirus parece encauzada, levantan la mano para pedir auxilio antes de que sea demasiado tarde para su viabilidad. El mensaje lo canaliza la patronal ASPE (80% del sector), con su presidente, Carlos Rus, al frente. Y ponen número a su urgencia financiera: 500 millones de euros mensuales a partir de abril.

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