Warren Buffett, en Madrid: "Los derivados son armas de destrucción masiva para el sistema financiero"

Entrañable, humilde, sin prejuicios, serio y sonriente ante "la calurosa bienvenida" en España. Así se presentó el miércoles en Madrid el inversor más admirado y rico

Foto: Warren Buffett, en Madrid: Los derivados son armas de destrucción masiva para el sistema financiero
Warren Buffett, en Madrid: "Los derivados son armas de destrucción masiva para el sistema financiero"

Entrañable, humilde, sin prejuicios, serio y sonriente ante "la calurosa bienvenida" en España. Así se presentó el miércoles en Madrid el inversor más admirado y rico del mundo, que no tuvo reparo en reconocer al primer disparo periodístico alguno de sus desaciertos. "Es cierto que debíamos haber venido a Europa diez años antes. Fue un error, pero más vale tarde que nunca". Warren Buffett, el hombre con la mayor fortuna demostrable del planeta, sinónimo de éxito y fortuna como lo fue antaño el petrolero Rockefeller, recordó la que ha sido su gran oportunidad perdida a lo largo de su carrera. Y no es otro que el motivo de su visita no haber diversificado geográficamente y haberse perdido la subida 91% que registra el euro frente al dólar desde octubre de 2000. Ése es el motivo de fondo de su "excursión" por Europa, "la primera, pero no la última" para realizar la mayor operación corporativa de su longeva vida financiera.

Un error que está dispuesto a enmendar este mismo año. Buffett (Omaha, 1930), con una fortuna de más de 62.000 millones de dólares (39.000 millones de euros) a sus espaldas, llegó a Madrid el miércoles a mediodía en el marco de su gira europa por Suiza, Alemania e Italia para tantear la compra de una gran compañía en Europa. ¿Requisitos? Buffett explicó que la empresa que busca debe ganar, al menos, 75 millones de dólares de beneficio bruto, tener unos buenos fundamentales, un negocio sostenible y ventajas competitivas y, especialmente, un precio razonable. "No vamos a comprar algo que vale 10 a 9,99. Debemos tener margen de entrada", avisó el Oráculo de Omaha, sobrenombre al que responde desde hace décadas por su buen olfato al mover su dinero.

Una cosa quedó clara de la comparecencia de Buffett: quiere ser el dueño [tener más del 50%], no un simple accionista de la empresa que compre. "No estoy aquí para adquirir algunas acciones, sino que si compramos será para tener el control de esas compañías. Es cierto que tenemos una cartera de participaciones financieras, pero no es para lo que hemos venido a Europa", aclaró. No tiene ningún sector concreto en la cabeza, pero Buffett descartó invertir en tecnología porque es un sector demasiado dinámico, cambiante e impredecible. Nada que ver con los escarceos de otro reputado financiero comon Carl Icahn, inmerso en plena batalla entre Microsoft, Yahoo! o Google. Porque el Oráculo invierte a largo plazo porque "hay que ver las acciones como partes de un negocio, no como instrumentos que suben o bajan en los mercados".

"No soy bueno haciendo predicciones. Trato de hacer negocios en sectores que pueda entender y anticipar su evolución a cinco o diez años, como con Coca-Cola. Nadie sabe qué será de Microsoft en dos años, será completamente diferente a hoy", justificó, aunque dijo que sus compañías como Geico o la propia Berkshire se han lanzado a vender seguros a través de Internet, como cuenta en su última carta a los accionistas del holding. Buffett, la encarnación de la filosofía value de inversión, tiene siempre en mente: comprender en qué invierte.

Su advertencia sobre los derivados

La crisis financiera hizo enseguida acto de presencia y, en su opinión, lo peor ha pasado ya. "Ha habido crisis financieras muy duras desde la II Guerra de Mundial, y quizá ésta sea la más dura, pero no se puede comparar con la Gran Depresión (...) El rescate de la Fed sobre Bear Stearns trazó una línea en la arena. Hizo lo correcto y evitó el pánico financiero, aunque seguirá habiendo efectos secundarios. Al menos en EEUU, serán más largos y profundos. (...) Tras retirarse la marea se ha visto que algunos estaban desnudos y además tenían un cuerpo especialmente feo", resumió el magnate de los seguros sobre la situación actual de los bancos tras el estallido de la crisis. Decenas de miles de millones en pérdidas y otros tantos, en ampliaciones de capital.

Pero Buffett, fiel a su realismo pragmático como inversor, hizo un paréntesis en ese tímido optimismo para recordar un grave riesgo latente para el sistema financiero que ha destapado la crisis subprime."Los derivados financieros, efectivamente, son armas de destrucción masiva [para la economía]. Como las personas que los crearon y las personas que los utilizan no comprenden muy bien su funcionamiento, son una amenaza. Tienen el poder de endeudar a todo el sistema financiero en su conjunto y magnificar los efectos de una crisis", indicó. Sabe de lo que habla porque lo ha sufrido en su propia casa. Berkshire, su compañía, tuvo que provisionar 1.600 millones de dólares por pérdidas en derivados y coberturas del tipo de cambio (divisas), que redujeron un 64% el beneficio en el primer trimestre de 2008 del grupo, hasta 940 millones.

España, el Rey y Zapatero

Bajo una intensa lluvia de flashes, el Oráculo de Omaha apareció en la sala del Hotel Palace de Madrid para revelar algunos detalles de su visita ibérica. Tras diez minutos de breve introducción, flanqueado por Eitan Wertheimer, presidente de la compañía israelí Iscar Metalworking, y Angelo Moratti, vicepresidente de la petrolera Saras e hijo del conocido presidente del Inter de Milán, Massimo, el riquísimo hombre de negocios vendió las bondades de pertenecer al imperio Berkshire Hathaway, valorado en 188.000 millones de dólares y del que controla más de la mitad del capital.

"No vamos a anunciar compras hoy o mañana, pero nos hemos reunido con gente para que cuando llegue el momento de vender su empresa nos llamen. Queremos que se olviden de analistas, bancos... Y que sean felices para siempre con nosotros", concretó Buffett ante la cómplice sonrisa de Wertheimer, a quien compró las acciones de Iscar en su primera gran operación fuera de EEUU. Ayer por la tarde tocaba hablar de grupos españoles, pero los posibles nombres brillaron por su ausencia. Quizá en la cena, con apenas 40 selectos comensales sentados alrededor de su mesa. Ejecutivos de empresas del Ibex 35 y los dueños de las mismas.

"Obviamente, España es un país que considero atractivo para invertir y por eso está en la lista de cuatro [Alemania, Suiza e Italia], pero no tengo preferencia entre los 20 ó 25 países de Europa en los que podríamos realizar una adquisición. Necesito que sea un país en el que nos sintamos cómodos con el Estado de derecho, con el país en sí", explicó. Buffett reconoció que no se había reunido con el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, porque no recibió ninguna invitación. En cambio, sí lo hizo la Casa Real. "Hemos recibido una calurosa bienvenida por parte del Rey. Ha sido la única invitación que hemos recibido", dijo. Volverá. A España, en particular, y a Europa, en general. Fue su promesa inicial ante la prensa.

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