Los planetas se están alineando para un superciclo de materias primas
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Los planetas se están alineando para un superciclo de materias primas

Cuando se habla de inversión en materias primas el abanico de posibilidades es muy amplio y pasa desde agrícolas, todo tipo de metales, tablones de madera e, incluso cerdo

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El mercado de materias primas empieza a estar al rojo vivo. El índice BCOM, que agrupa a los principales sectores, se encuentra en su nivel más alto desde 2015 tras acumular una subida del 20% en lo que va de año y un 48% en los últimos doce meses. Cuando se habla de inversión en commodities la imagen que viene a la cabeza comprende el petróleo, oro y plata, gas natural y, si acaso, cobre. Sin embargo, el abanico de posibilidades es muy amplio: desde agrícolas, todo tipo de metales, tablones de madera e, incluso cerdo.

En términos generales, se está conformando un escenario muy propicio para apoyar una subida del precio de las materias primas en el largo plazo, lo que se conoce como un superciclo. Un rally que ya se inició el pasado verano cuando comenzaron a levantarse las restricciones impuestas para contener el estallido de la pandemia del coronavirus y que permitieron la salida de golpe de toda la demanda contenida en los tres meses anteriores en un momento en el que, precisamente por las medidas adoptadas, el suministro se había paralizado con minas y yacimientos cerrados.

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De hecho, a pesar de las sucesivas oleadas del coronavirus tras el cierre de las economías la primavera pasada, la demanda física de materias primas ha estado por encima de la demanda en la mayoría de las commodities, con inventarios a la baja en maíz, soja, cobre y petróleo.

En estos momentos, están convergiendo una serie de factores que están apoyando el rally y las tesis de los analistas e inversores más alcistas. En primer lugar el aumento de la presión inflacionista y las estimaciones que no están encontrando una respuesta contundente por parte de las autoridades monetarias, por lo que el mercado no espera reacción en este sentido hasta 2024, más con la Reserva Federal retrasando abordar el debate. Al mismo tiempo, se espera un fuerte crecimiento de los mercados emergentes y un aumento global de la inflación, conformando un círculo virtuoso para el sector.

A esto hay que sumar un dólar débil como consecuencia de esas políticas monetarias y fiscales hiperexpansivas en Estados Unidos que no hace sino acelerar el blucle de retroalimentación entre las materias primas y el billete verde que ocurre en cada mercado alcista estructural como el de 1970 o el del año 2000. En este sentido, el mayor riesgo para frenar el avance es que la Fed endurezca su política monetaria por sorpresa o antes de lo esperado.

Goldman Sachs, que recomienda estar largos en commodities y cortos en dólar y bonos

Con todo, en lo que al comportamiento de las materias primas se refiere, la combinación demanda agregada e inflación es el mejor escenario para el sector y en ello nos encontramos. Tanto es así que son muchas las firmas de inversión las que apuestan por incluir materias primas en una cartera tradicional, como es el caso de Goldman Sachs, que recomienda estar largos en commodities y cortos en dólar y bonos.

Pero aunque el escenario en conjunto es positivo para todo el mercado, cada sector tiene sus peculiaridades a tener en cuenta. Así, por ejemplo, en lo que a materias primas agrícolas se refiere, sus componentes están viviendo el periodo más tenso desde 2012/2013. No en vano, en muchos casos como el maíz o la soja entra en juego otra serie de factores externos como pueda ser la climatología. Así, el BCOM Agriculture ha subido un 55% desde el pasado mes de septiembre como consecuencia de un aumento de la demanda acompañado de mal tiempo en Brasil y Estados Unidos.

Otro foco de interés es el de los metales industriales para el que una bajada en los inventarios va a sostener el precio de cara a 2022. En este apartado cobra especial atención el cobre, que tras el reciente rally que ha llevado la tonelada métrica hasta los 10.000 dólares, su nivel más alto en una década, los expertos de Goldman Sachs apuntan a los 15.000 dólares en 2025.

No en vano, para el banco de inversión nos encontramos solo en el inicio de un mercado alcista estructural que puede empujar la curva hacia una estructura de backwardation (el precio con entrega inmediata es más alto que el precio a futuro, algo que ocurre generalmente cuando se produce un déficit de oferta y que es señal inequívoca de rally) y que ofrece a los inversores una oportunidad de oro para entrar en los niveles actuales.

Lo mismo ocurre con otros metales como el aluminio, para el que la fuerte demanda se ha traducido ya en déficit en este año, el niquel o el zinq. Y es que en el caso de los metales hay que sumar la ausencia de inversiones en explotación de yacimientos como consecuencia de la pandemia, así como las restricciones que han impedido, entre otras cosas, la contratación de personal, por lo que todo apunta a que en el medio plazo se pueden producir tensiones también por el lado de la oferta calentando los precios.

El mercado de materias primas empieza a estar al rojo vivo. El índice BCOM, que agrupa a los principales sectores, se encuentra en su nivel más alto desde 2015 tras acumular una subida del 20% en lo que va de año y un 48% en los últimos doce meses. Cuando se habla de inversión en commodities la imagen que viene a la cabeza comprende el petróleo, oro y plata, gas natural y, si acaso, cobre. Sin embargo, el abanico de posibilidades es muy amplio: desde agrícolas, todo tipo de metales, tablones de madera e, incluso cerdo.

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