NH y Meliá: problemas similares, una recuperación muy diferente
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Distintos ritmos de recuperación

NH y Meliá: problemas similares, una recuperación muy diferente

Los expertos prevén que ambos grupos se recuperen a distintos ritmos, por su diferente posicionamiento, pero creen que cuentan con armas para capear la tormenta

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EC.

Aunque no sea lo ideal, es fácil comprender que en el mercado se aplique con frecuencia el trazo grueso a la hora de valorar compañías muy parecidas, asumiendo que los problemas de una lo serán de las otras, del mismo modo que las buenas noticias particulares se pueden trasladar al conjunto de su sector. No son escasos los ejemplos en que los buenos resultados de un grupo concreto provocan un repunte generalizado entre sus competidores o un derrumbe generalizado si son negativos.

Desde este punto de partida, nada parece haber de llamativo en el hecho de que dos grupos hoteleros como NH y Meliá hayan dibujado desde el inicio de la pandemia un recorrido casi calcado sobre el parqué, que se ha traducido en ambos casos en retrocesos entre el 22,5% y el 25% desde mediados de febrero, tras firmar también ambas una remontada en torno al 80% en el último mes.

La expectativa de una próxima vacuna efectiva contra el virus se ha presentado en las últimas semanas como una puerta abierta a la esperanza para uno de los sectores más severamente penalizados por la crisis, al provocar un derrumbe ostensible de la demanda. Pero lo cierto es que el distinto posicionamiento de ambos grupos permite ofrecer perspectivas bastante diferentes para la recuperación de uno y otro.

La exposición de NH al turismo urbano, que representa un 90% de su ebitda, hará más lenta la recuperación de sus cifras de negocio

La razón es que entre los expertos se asume que el turismo vacacional, que representa en torno al 70% del ebitda de Meliá, cuenta con unas mejores perspectivas de recuperación que el urbano (90% del ebitda de NH), lo que implica asumir que las cifras de NH experimentarán una mejora mucho más moderada cuando se inicie el proceso de normalización de la actividad.

Mientras el turismo de sol y playa, dependiente principalmente de decisiones individuales, podría experimentar un repunte fulgurante, una vez que la extensión de una vacuna facilite el alivio de las restricciones a los viajes, en el caso del turismo urbano, la dependencia de la celebración de eventos —que necesitan un tiempo de organización una vez se den las condiciones para programarlos— y de decisiones corporativas puede suponer un freno durante las primeras fases de normalización. E, incluso, no puede descartarse que el impulso al teletrabajo acabe suponiendo una pérdida estructural de cierta parte de la demanda en este segmento, más vinculada a los viajes de negocios.

Es así como se explica que, mientras Sabadell asumía en un informe reciente que Meliá situaría su ebitda en 2023 un 7% por encima de los niveles de 2019, para NH asumía, en el mejor de los casos, que se igualen los números previos a la pandemia. Y las cifras del consenso, menos optimistas, apuntan a que las cifras de Meliá cierren ese año un 5% por debajo de las de 2023, mientras que las de NH se situarían a un 10%.

placeholder Evolución comparada de la cotización de NH y Meliá desde el inicio de la pandemia.
Evolución comparada de la cotización de NH y Meliá desde el inicio de la pandemia.

En cualquier caso, Sabadell advierte para ambas compañías de que "la efectividad de las vacunas de Pfizer y Moderna es una gran noticia que aporta esperanza a un sector que ha sido muy castigado en los últimos meses, pero la visibilidad a corto plazo sigue siendo reducida y no parece que los próximos trimestres vayan a ser especialmente positivos a nivel de resultados".

Una advertencia que resulta especialmente pertinente a la hora de valorar la posibilidad, presuntamente planteada por la dirección de NH, de solicitar un rescate a la SEPI por valor de 200 millones de euros, según información publicada este martes por 'Cinco Días'. Como observa Jaime Pallarés, analista de GVC Gaesco, la falta de visibilidad sobre la evolución a corto y medio plazo del negocio haría aconsejable un ejercicio de prudencia financiera por parte de un grupo que sigue quemando caja mes a mes y que es previsible que lo siga haciendo en el primer tramo de 2021.

Sin embargo, también conviene tener presente que, hasta el momento, los números no hablan, ni mucho menos, de una situación de urgencia para la firma hotelera controlada por Minor. Al contrario, como subraya Rafael Bonardell, analista de Intermoney, los 485 millones de liquidez de que disponía el grupo a cierre del tercer trimestre deberían ser suficientes para hacer frente a los costes de más de un año, asumiendo que la situación del negocio no experimentara ninguna mejora, lo que, lógicamente, no representa el escenario base. El grupo redujo en el último trimestre la salida de caja a unos 25 millones al año, y cuenta con un perfil de vencimientos de deuda bastante cómodo, hasta 2023.

NH entró en esta crisis con una posición más holgada que Meliá y se prevé que llegue a 2023 con una deuda sobre ebitda inferior a 2 veces

Lo cierto es que NH hizo su entrada en esta crisis con una posición financiera considerablemente más holgada que Meliá, y aunque, obviamente, sus métricas sufrirán un notable deterioro, no parecen encaminarse a una situación de apalancamiento insostenible. De hecho, en Sabadell prevén que la deuda neta sobre ebitda pueda situarse en 2023 por debajo de las dos veces, frente al doble en el caso de Meliá, de la que tampoco se espera que enfrente problemas de liquidez. "Con nuestras actuales estimaciones, NH podría estar cerca del 'break-even' de caja en 2022, volviendo a niveles de fuerte generación ya en 2023", comentan en el banco español.

Por eso, los expertos consideran que el grupo tiene, aparentemente, suficientes alternativas a la vista para captar liquidez sin necesidad de encomendarse a un rescate público. Opciones que podrían abarcar desde una emisión de deuda o la apertura de nuevas líneas de crédito a la venta de activos. En este sentido, NH contaría con un importante patrimonio inmobiliario, con un valor bruto de los activos (GAV) de en torno a los 2.200 millones de euros, cifras que quedarían por debajo de las de Meliá, pero que se verían reforzadas por un perfil algo más robusto, dada la ubicación de buena parte de estos inmuebles en ciudades europeas, según resaltan en Sabadell.

De este modo, NH puede sentir —incluso más que Meliá— que aún tiene importantes desafíos que superar antes de dar por finiquitada la crisis actual. Pero, aparentemente, el grupo cuenta con las herramientas suficientes para capear las dificultades hasta que la vuelta de la normalidad sea ya más certera que la esperanza que se atisba actualmente.

Aunque no sea lo ideal, es fácil comprender que en el mercado se aplique con frecuencia el trazo grueso a la hora de valorar compañías muy parecidas, asumiendo que los problemas de una lo serán de las otras, del mismo modo que las buenas noticias particulares se pueden trasladar al conjunto de su sector. No son escasos los ejemplos en que los buenos resultados de un grupo concreto provocan un repunte generalizado entre sus competidores o un derrumbe generalizado si son negativos.

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