CAÍDAS MODERADAS TRAS EL REFERÉNDUM

La banca italiana (y la española) salva el primer match-ball, pero queda mucho partido

La banca italiana superó ayer el primer match-ball en bolsa tras la victoria del 'no' en el referéndum. Pero a las grandes incertidumbres sobre su salvación se suma la política

Foto: El ya exprimer ministro italiano, Matteo Renzi, en la rueda de prensa en que anunció su dimisión (Reuters)
El ya exprimer ministro italiano, Matteo Renzi, en la rueda de prensa en que anunció su dimisión (Reuters)

El referéndum constitucional italiano arrojó el peor resultado posible -victoria apabullante del 'no' y dimisión de Matteo Renzi- pero los mercados reaccionaron con mucha calma salvo algunas turbulencias iniciales. La sufrida banca italiana registró descensos al cierre, pero menores de lo que se temía, y eso permitió que la española cerrase al alza. Pero el sector sólo ha salvado el primer 'match-ball'. Queda mucho partido y, para remontar, el sector financiero transalpino debe superar grandes obstáculos, a los que ahora se suma la incertidumbre política.

Esta tranquilidad se explica por una mezcla de factores. En primer lugar,una victoria del 'no' estaba descontada por los mercados -hay que recordar que la banca italiana ha perdido la mitad de su valor en bolsa este año- y, aunque no se esperaba que fuera tan abultada, tampoco ha pillado por sorpresa a nadie. En segundo lugar, los inversores confían en la potencia de fuego del BCE para apagar cualquier incendio; este jueves se reúne su Consejo de Gobierno y, casi con toda seguridad, ampliará el actual programa de compra de activos. En tercer lugar, la dimisión de Renzi tampoco significa la llegada del caos... y hasta es posible que vuelva a ser primer ministro.

El edificio histórico sede del Monte dei Paschi en Siena (Reuters)
El edificio histórico sede del Monte dei Paschi en Siena (Reuters)

El principal problema es que Italia entra en un período de 'impasse' -no se sabe cuándo habrá elecciones ni si se cambiará la ley electoral- justo cuando el sector va a iniciar las operaciones para evitar tener que ser nacionalizado. En la parrilla de salida estaba ya el Monte dei Paschi de Siena, que ha aprobado una conversión de deuda en acciones previa a una ampliación de capital de 5.000 millones y a la segregación de 27.700 millones de crédito moroso. Y esta operación es vital para que después el UniCredit (el 'big fish') pueda lanzar su ampliación de 13.000 millones.

Y nadie sabe cómo puede afectar el escenario actual a este proceso. Evidentemente, el escenario más peligroso (y que el mercado no considera demasiado probable) sería un adelanto electoral que permita la victoria del Movimiento 5 estrellas de Beppe Grillo. Esto echaría por tierra todo el proceso e incluso plantearía la salida de Italia del euro, para lo que ha prometido un referéndum. Si los próximos acontecimientos van en esa dirección, asistiremos a nuevos castigos en bolsa. Algo que también sucederá si alguno de los pasos en este tortuoso camino sale mal -sin necesidad de populismos en política- e impide el éxito de los siguientes.

El fracaso del rescate sería una catástrofe

"Creemos que los mercados están siendo complacientes, porque a largo plazo esto puede amenazar la pertenencia de Italia a la UE. También va a ser difícil formar una coalición con las consiguientes repercusiones para la recapitalización bancaria. Siete de los 10 mayores bancos italianos tienen una tasa de morosidad superior al 14% del crédito total, mientras que en el resto de Europa ha caído al 4,7%. Y esto llega en un momento en que estos bancos necesitan levantar 20.000 millones de dólares en los próximos meses para cubrir estas pérdidas, y pedir a los hogares que participen en la recapitalización bancaria probablemente va a avivar todavía más el populismo", opina James Butterfill, director de análisis de ETF Securities.

Si el rescate privado de la banca italiana fracasa por cualquiera de estos obstáculos, sí que se abriría la tierra bajo los pies de los mercados, porque cualquier solución es mala, como explica Arcano. La nueva regulación europea de resolución bancaria prohibe inyectar dinero público en las entidades si primero no asumen pérdidas los accionistas, titulares de deuda y depositantes (sólo se salvan los inferiores a 100.000 euros). Y el problema es que los pequeños ahorradores poseen 170.000 millones en bonos de los bancos italianos, que les colocaron allí en las oficinas igual que aquí las preferentes y la subordinada. Hacerles perder todo su dinero supondría un estallido social que ningún partido está dispuesto a asumir.
 
Sede central de UniCredit en Milán (Reuters)
Sede central de UniCredit en Milán (Reuters)
Pero entonces no quedaría más remedio que saltarse las normas europeas... y sería la segunda vez después del rescate del portugués Espirito Santo, lo cual las convertiría en papel mojado. Algunos columnistas del 'Financial Times' han pedido directamente que Italia se salte estas reglas (al menos que se aplace su entrada en vigor) porque, en definitiva, los 40.000 millones que se estima que harían falta es lo que se gasta el BCE en compras de deuda en un solo mes. De hecho, Renzi ha tratado de esquivarlas con distintos subterfugios y el argumento de que, si a España se le ha permitido inyectar una cantidad similar a sus cajas de ahorros, es injusto que ahora Italia no pueda hacer lo mismo. Pero Alemania se ha negado a sus pretensiones.

España va bien... pero caerá detrás

Todo esto parece muy lejano, pero lo cierto es que, si vuelven las turbulencias para la banca italiana en bolsa, también las sufrirá la española. Probablemente es injusto, ya que aquí ya hemos acometido el saneamiento de balances que tiene pendiente la banca italiana (gracias precisamente al rescate). Aquí a los bancos les quedan unos 156.000 millones de activos tóxicos -crédito moroso e inmuebles adjudicados- y, salvo el Popular, los tienen bastante bien provisionados; en Italia tienen unos 360.000 millones de activos improductivos con un nivel de cobertura muy inferior.

Pero cuando el mercado decie apretar el botón de salir de un mercado periférico, esa salida se traslada a los demás. Lo vimos en su día con la crisis griega pese a la pequeña dimensión del país y a que el riesgo de contagio a España era nulo. Aunque parezca increíble en la era de la información, el comportamiento gregario sigue siendo muy importante en los mercados. Además, empezarían las especulaciones sobre que la banca española no está tan bien como parece y sobre posibles muertos en el armario -especulaciones que encontrarían un buen apoyo en la crisis del Popular-. Así que a nuestro sector financiero le importa, y mucho, que el italiano sobreviva al escenario que se abre tras la dimisión de Renzi.

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