el mercado teme que se convierta en un banco social

El miedo a Podemos acaba con el rebote de Bankia y la devuelve a mínimos desde 2013

La alegría de Bankia en bolsa por la solución a la OPV sólo ha durado un día. El valor vuelve a caer y acumula una pérdida del 28% en 2016. Y la principal causa es Podemos

Foto: Pablo Iglesias, Pedro Sánchez y Albert Rivera en la gala de entrega de los Goya (Efe).
Pablo Iglesias, Pedro Sánchez y Albert Rivera en la gala de entrega de los Goya (Efe).

Bankia fue el valor más castigado del Ibex la semana pasada y llegó a acumular una pérdida superior al 30% en lo que va de año. Esta semana ha repuntado gracias a la devolución de la inversión de los minoristas en la salida a bolsa de 2011 anunciada el miércoles, pero ayer volvió a caer el 3,25% hasta 0,77 euros, su nivel más bajo desde septiembre de 2013. Y la causa principal es el temor a una coalición de izquierdas en el Gobierno, según diferentes fuentes del mercado, ya que Podemos tiene la intención de mantener la entidad como banco público y dedicarlo a conceder "crédito social".

Como es sabido, el partido de Pablo Iglesias sostiene como uno de sus principios programáticos la vuelta a la banca pública con una finalidad claramente social, es decir, conceder crédito a familias y pequeñas empresas en apuros, refinanciar deudas inasumibles y otro tipo de medidas que impidan las ejecuciones hipotecarias. Recientemente, su portavoz de Economía, Nacho Álvarez, insistía en que el mantenimiento del estatus de Bankia como entidad pública debía figurar en un hipotético acuerdo de Gobierno con el PSOE y en la necesidad de adoptar medidas de reestructuración en línea de lo que se ha hecho en Islandia, con "una modificación en el valor facial de la hipoteca que se acerque a los valores de mercado".

Este panorama es el que aterra a los inversores, en especial a los extranjeros, según las fuentes consultadas. "Imagina lo que podría ser Bankia en manos de Podemos: crédito sin ninguna evaluación de riesgo, refinanciaciones a todo trapo, nada de adjudicarse activos en garantía... con lo que la morosidad se le dispararía, derivaría en pérdidas insostenibles y, al final, una nueva quiebra y un nuevo rescate", señala uno de los expertos consultados. "Alguno tiene pesadillas con Monedero de presidente de Bankia", añade.

José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia.
José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia.

Precisamente, Podemos no ha ocultado nunca su desafección con los gestores actuales de Bankia capitaneados por José Ignacio Goirigolzarri -exconsejero delegado de BBVA, perceptor de la segunda pensión más alta de la historia y nombrado por Luis de Guindos para gestionar el rescate y el reflotamiento de la entidad tras la salida de Rodrigo Rato-. En especial, Juan Carlos Monedero, que en 2013 llegó a acusar al banco de no haber devuelto ni un euro del rescate y seguir practicando desahucios pese a ello.

"Draghi lo impediría". ¿Seguro?

Algunos analistas consideran que, aunque se llegara a un improbable Gobierno de coalición entre PSOE y Podemos, la formación morada no podría desarrollar sus planes en Bankia porque el BCE no se lo permitiría. Sin embargo, otra de las fuentes consultadas responde que "si están dispuestos a desafiar a Bruselas para incumplir el déficit en 10 puntos de PIB nada menos, tampoco les va a temblar la mano para enfrentarse a Draghi. Además, tienen a su favor que en algunos de los principales países de la UE todavía existe una importante banca pública, con lo que no existen motivos de competencia para que no pueda operar en España".

Mario Draghi, presidente del BCE
Mario Draghi, presidente del BCE

La cuestión de la competencia es la clave en este asunto, puesto que Bruselas no pretende que el Estado venda cuanto antes su participación en Bankia para devolver el rescate (cosa imposible a los precios actuales) sino para que la entidad compita en pie de igualdad con los demás bancos, ya que el haber recibido esas fuertes ayudas públicas supone una ventaja competitiva respecto a quienes no han sido rescatados. Por eso también se le impusieron limitaciones tanto a los negocios que puede desarrollar -tiene prohibido expresamente el crédito promotor y sólo puede practicar banca minorista y gestión de patrimonios- como a sus prácticas de mercado -no puede lanzar ofertas comerciales que mejoren las de su competencia-.

Por supuesto, el mercado no descuenta que este escenario se vaya a cumplir, en cuyo caso Bankia no valdría prácticamente nada. Pero sí le otorga una probabilidad que es la que justifica el mayor castigo sufrido por el valor frente al resto de bancos cotizados. Una probabilidad que podría haberse reducido esta semana ante el desencuentro de Sánchez e Iglesias, pero que sigue siendo muy elevada, como demuestra la recaída del jueves y que el descenso acumulado en el año siga en el 28%.

Y luego está el panorama de toda la banca

No hay que olvidar que estos temores propios de la entidad rescatada se suman a las cuitas del conjunto de la banca en bolsa: temor a la deflación, entorno de tipos cero durante mucho tiempo, rescate de la banca italiana, malos resultados de los gigantes europeos y el creciente riesgo de impago de las nuevas preferentes (los famosos CoCos), que ha provocado el ataque a Deutsche Bank. Y por añadidura, la siuación política en España, donde la incertidumbre está frenando las decisiones de inversión y consumo, más allá del miedo a Podemos.

En esta situación, no es extraño que las caídas del resto del sector en 2016 no sean pequeñas: Santander pierde el 20,71%, Caixabank se deja el 21,25% y Popular -también muy presionado por la insuficiencia de provisiones para cubrir su morosidad y sus adjudicados que denuncian los analistas- se hunde el 30,46%.

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