La SEPI inicia el proceso de venta de los astilleros de Izar que quedaron fuera de Navantia

La venta de los cuatro astilleros de la rama civil de la antigua Izar está cada vez más cerca. Manises, Sestao, Gijón y Sevilla quedaron fuera

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    La venta de los cuatro astilleros de la rama civil de la antigua Izar está cada vez más cerca. Manises, Sestao, Gijón y Sevilla quedaron fuera de Navantia, la nueva empresa española de construcción naval de carácter militar, y ahora buscan comprador. El próximo viernes 30 de septiembre, la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) presentará a los sindicatos el calendario que abre el periodo de consultas de licitación y donde se verá si se respeta el acuerdo del pasado 16 de diciembre que obliga a la venta en bloque de los mismos.

    Boston Consulting Group es la encargada de buscar uno o varios socios industriales y financieros. Ya se están escuchando nombres. Sin embargo, los hipotéticos candidatos sólo se han interesado por alguno de los astilleros, lo que incumpliría el acuerdo pactado con los sindicatos. El presidente de la SEPI, Enrique Martínez Robles, se mostraba convencido meses atrás de que los centros de Izar en Sestao, Gijón, Sevilla y Manises encontrarían inversores privados, ya que “serán competitivos si se les aplica una buena gestión y se adaptan al mercado”.

    Por su parte, los sindicatos permanecen alertas: “El presidente de la SEPI no ha dado muestras de incumplir el acuerdo de diciembre”, afirman desde la federación del metal de CCOO, “en caso de que ofrezca alguna propuesta contraria a lo pactado entonces, nosotros nos opondremos totalmente”.

    Quiniela de posibles compradores

    Por el de Sevilla está interesado el grupo Boluda y los novios de Sestao son General Dynamics (en la que se integró la española Santa Bárbara Sistemas) y un grupo de empresarios vascos junto a un naviero de nombre aún desconocido. Por otra parte, “no descartamos que haya cajas de ahorros interesadas”, señalan desde los sindicatos.

    La solución a los conflictos de la inviable Izar fue la segregación de la empresa en dos ramas, militar y civil. Además, el Gobierno se comprometió a dar nuevas cargas de trabajo y un plan de prejubilaciones para mayores de 52 años que afectaría a 4.050 empleados. Izar debía más de 300 millones de euros de ayudas ilegales a la Unión Europea y una vez que se hizo público el acuerdo, la comisaria de Competencia de la Comisión Europea, Neelie Kroes, señaló que éste no se ajustaba a los compromisos adquiridos por el Gobierno español con su antecesor en el cargo, Mario Monti. Los recelos de Bruselas se centraron en los siguientes puntos: no se contemplaba una fecha para el cierre de los astilleros Fene y San Fernando y las condiciones de liquidación del astillero civil de Sestao "no son muy claras".

    A pesar de ello, casi tres meses más tarde, el pasado 2 de marzo, la SEPI presentaba Navantia, que integraba los centros de construcción naval militar, para intentar garantizar la viabilidad de parte de los astilleros públicos, con un objetivo de facturar anualmente en torno a los 1.400 millones de euros, de los que 900 procederán de la actividad militar nacional, 220 millones de la internacional y 280 de la actividad civil.

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