La electricidad será más barata gracias a las renovables
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Una transición sin vuelta atrás

La electricidad será más barata gracias a las renovables

La creación del Fondo Nacional de Sostenibilidad del Sistema Eléctrico redundará en un abaratamiento considerable de la factura

placeholder Foto: Las energías limpias avanzan de manera imparable. Foto: EFE
Las energías limpias avanzan de manera imparable. Foto: EFE

El pasado martes 26 de enero se produjo la primera subasta de energías renovables que tiene lugar en España desde 2017. Se subastaron unos 3.000 MW de potencia renovable, de la que dos tercios será fotovoltaica y un tercio eólica, según el resultado y las reglas de la subasta. Los precios que ingresarán los ganadores de la subasta están entre los 14,99 €/MWh de la oferta fotovoltaica más barata hasta los 28,89 €/MWh de la oferta eólica más cara en entrar en el cupo de la subasta. El precio medio ponderado de todas las ofertas fue 24,47 €/MWh.

Estos resultados influirán en el precio de la electricidad durante los próximos años. El precio medio histórico del mercado diario de electricidad en España está sobre los 45€/MWh, así que el precio medio de la subasta representa aproximadamente la mitad de ese coste medio histórico, es decir, es una electricidad que se va a producir con unos ingresos para los generadores bastante inferiores a lo que se está pagando en el mercado diario.

Según el mecanismo de la subasta, estos ingresos fijos afectarán al precio final del mercado diario, abaratándolo. Además, la presencial de más generación renovable sin casi coste marginal en el sistema eléctrico evitará la casación de centrales más caras, por lo que también abaratará el precio final del mercado por este segundo mecanismo. Sumando ambos efectos, se estima que la reducción del precio final del mercado eléctrico será de 1,3 €/MWh cuando las plantas ganadoras entren en funcionamiento entre 2023 y 2024.

placeholder Planta fotovoltaica. Foto: EFE
Planta fotovoltaica. Foto: EFE

Esta bajada del precio mayorista por sí sola no será muy relevante, pero la idea del Ministerio de Transición Ecológica es hacer una subasta anual de renovables por lo que muy probablemente veremos ahorros acumulativos que, agregados, sí producirán un ahorro sensible. Por la estructura tarifaria que tenemos, este ahorro será más importante para las empresas que para los particulares, pues para estos últimos los términos fijos de la factura tienen más peso. Afortunadamente, los ahorros que veremos en la factura eléctrica en el futuro no acaban aquí, se producirán ahorros por, al menos, tres vías más.

La primera de ellas será la creación del Fondo Nacional de Sostenibilidad del Sistema Eléctrico (FNSSE), mediante el cual se pretende repartir las primas de la generación del régimen especial (renovables, cogeneraciones y residuos) por todos los consumos energéticos. Actualmente el importe de estas primas, que representan casi siete mil millones de euros, lo soportan en exclusiva los consumidores de electricidad, haciéndola más cara. La intención del fondo es que este coste, derivado de la política energética que se hizo en el pasado, sea sostenido por todos los consumidores de energía y no solo por los de electricidad. La consecuencia será que, a la vuelta de cinco años (ya que su implantación será progresiva), el 70% de estos costes sean soportados por otros consumos energéticos y alrededor del 30% por la electricidad, lo que redundará en un abaratamiento importante de la factura, probablemente de más del 10%.

La segunda vía será la desaparición en 2028 del pago por el déficit de tarifa acumulado desde finales de los 90. Los consumidores estamos pagando más de dos mil millones de euros al año para pagar el déficit que se acumuló durante muchos años. A partir de 2026 este importe empezará a declinar y dos años después desaparecerá, eliminando un cargo en la factura y, por tanto, abaratando la electricidad.

La última vía de abaratamiento de la factura eléctrica será la definitiva desaparición de las primas del régimen especial, cuando expiren los años comprometidos de pago. Ese presumible 30% que mantendrá la factura eléctrica desaparecerá (como lo hará en el resto de energías donde se impute el 70% restante), eliminando un coste más para los comercializadores. Esto sucederá ya entrada la década de 2030.

La capacidad de generar energía a bajo coste de las renovables abaratará el mercado eléctrico

¿Eso quiere decir que tendremos una factura eléctrica mucho más barata de aquí unos años? Mi opinión es que sí, pero cuidado, que igual que desaparecerán muchos costes quizá se puedan crear nuevos. Las subastas de renovables que hoy nos ofrecen ahorro y abaratamiento de precios gracias a que se subastan energías que son muy competitivas, en algún momento también tendrán que subastar capacidad para energías que aún no están maduras, y eso llevará a tener que pagar algunas primas a estas energías. El proceso de electrificación masiva de los consumos energéticos y la necesidad de complementos para que las energías renovables intermitentes generen la mayor parte de nuestra electricidad también supondrán ciertos costes.

Muy probablemente, de forma neta, la tendencia de la electricidad será abaratarse con los años, tanto por la eliminación de costes como por la capacidad de generar electricidad de forma cada vez más barata que tienen las renovables, pero en este camino también habrá costes e inversiones, que son naturales en un proceso de estas características.

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Parque eólico. Foto: EFE

La descarbonización de la economía requiere desplazar consumos energéticos que ahora realizamos con derivados de combustibles fósiles por electricidad, pero para facilitar ese proceso la electricidad debe ser competitiva en precio frente a estos. La desaparición de todos estos costes de la factura eléctrica y el abaratamiento del mercado de la electricidad permitirá esa competitividad que, además, se verá potenciada por otra inevitable realidad que veremos en los próximos años: La emisión de CO2 se gravará de forma sensible y creciente, lo que encarecerá las energías derivadas de los combustibles fósiles frente a una electricidad cada vez más barata. Quedan pocas dudas de que el futuro es eléctrico.

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