Migraciones masivas por la crisis climática: no es la primera vez que pasa
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oklahoma, el ejemplo más reciente

Migraciones masivas por la crisis climática: no es la primera vez que pasa

En la década de 1930, miles de personas se vieron obligadas a emigrar desde el centro de Estados Unidos debido a que el clima había echado a perder varias cosechas consecutivas. Si nuestros cultivos peligran, también lo hacemos nosotros

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Foto: Unsplash/@parradesign

"Estamos todos en el mismo barco". Por cierta que pueda ser esta afirmación en muchos aspectos de la vida del ser humano, no es del todo cierta. Sería más acertado si dijéramos que estamos todos en la misma tormenta y que al final nos hundiremos todos, pero lo haremos unos antes que otros, al menos en lo que a la crisis climática se refiere. Como explicábamos en este artículo, determinadas zonas de la tierra están más expuestas a las consecuencias del cambio climático. Por poner un ejemplo: el aumento del nivel del mar afectará más a los habitantes de Oliva, en la costa valenciana, que a los de Benasque, en el Pirineo Oscense.

Esto implica que las poblaciones que tienen un riesgo mayor de ver comprometido su estilo de vida, también estén en peligro de tener la necesidad de marcharse de sus hogares para evitar las consecuencias de quedarse donde están (por bonito que sea el Mediterráneo, nadie puede vivir en el fondo del mar).

"Si las lluvias caen en menor cantidad, una de las consecuencias sería la pérdida de las cosechas"

Esta es una situación que ya se ha dado con anterioridad en otras zonas del planeta a lo largo de nuestra historia. Una de las migraciones más notables tuvo lugar en la década de 1930 en el estado de Oklahoma, en EEUU. Esta fue debida a un periodo conocido como 'Dust Bowl' (cuenco de polvo) que tuvo lugar entre 1934 y 1940. Una inmensa sequía destrozó cosechas durante más de 6 años. Y no solo eso: el polvo ambiental generado por la falta de agua, sumado a los intensos vientos que azotan de forma habitual las planicies del centro de Estados Unidos (en el musical de Broadway 'Oklahoma!' se hace referencia a este hecho con la frase: "Oklahoma, where the wind comes sweeping down the plain" -donde el viento viene barriendo por la llanura-), provocó que el área se volviera prácticamente inhabitable.

Sumado a la Gran Depresión de la que un estado pobre como este tardó más que el resto en recuperarse, la migración fue masiva. El escritor Donald Worster estima en su libro 'Dust Bowl' que hasta 3,5 millones de estadounidenses abandonaron sus hogares, migrando la mayor parte de ellos a las áreas rurales de California, y generando así el término despectivo 'okie'.

Y la historia puede repetirse, solo que esta vez a una escala mucho mayor. Así lo aseguran los investigadores R. McLeman y B. Smit de la Universidad de Guelph en Canadá en un estudio publicado en la revista 'Climatic Change': "Hay varias pruebas empíricas de la relación entre el cambio en el medioambiente y la migración de los humanos".

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Foto: Unsplash/@jimbob63

En otro trabajo científico, esta vez realizado por investigadores de la Universidad de Arizona, se explica una de las mayores migraciones debidas al cambio climático que están ocurriendo en este mismo momento: el 'éxodo' de los habitantes del 'corredor seco', un área en el centro de Guatemala que, debido a la inmensa propensión a las sequías en esa zona, está viendo como sus habitantes, la inmensa mayor parte en situación de extrema pobreza, están abandonando sus hogares debido a la inseguridad alimentaria, lo que es lógico dado que nadie quiere vivir en un lugar donde no sabe si podrá comer la semana que viene.

De hecho, como explica uno de los autores del estudio, la investigadora Talia Anderson: "Si las lluvias caen más tarde de lo habitual, o en menor cantidad, una de las principales consecuencias sería la pérdida de las cosechas y la aparición de una falta de alimento".

Las consecuencias de la crisis climática (muchas de las cuales no hemos visto todavía) son muy severas. Incluso si alcanzamos el objetivo de no superar los dos grados centígrados propuestos por el Acuerdo de París, muchas cosas van a cambiar, y vamos a tener que adaptarnos a ellas. Determinadas zonas de nuestro planeta se volverán inhabitables. Esto ha pasado desde hace miles de años (hubo un tiempo en el que el Sáhara era verde y fértil), pero ahora estos cambios ocurren con mucha más rapidez. Debemos prepararnos.

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