Yanis se va de bolos, invita la casa
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Yanis se va de bolos, invita la casa

Lo que voy a contar a partir de aquí concentra tanto despropósito que solo puede ser explicado desde la precipitación, o desde el más absoluto de los pasotismos

Foto: El exministro de finanzas de Grecia Yanis Varufakis, en la presentación del 'Plan B para Europa' en Madrid. (EFE)
El exministro de finanzas de Grecia Yanis Varufakis, en la presentación del 'Plan B para Europa' en Madrid. (EFE)

Los días 18, 19 y 20 de febrero, Madrid acogía la gira de la estrella revelación del momento, el exministro griego Yanis Varufakis. Nuestra ciudad recibía la segunda puesta de largo de su “Plan B para Europa”. La primera ya había sido presentada, precisamente en las instituciones comunitarias, con los consabidos resultados para Grecia, y cuyo final fue el 'exit' de nuestro protagonista, que se ha quedado para hacer bolos por nuestro país, donde sí le damos la oportunidad de escucharse a sí mismo, que es el fin último de todo esto.

En aquellos días se dieron cita las élites de lo B en Europa, y más concretamente en España: Alberto Garzón, Mònica Oltra, Miguel Urbán y otras celebridades que corrieron al abrigo de su madre nodriza europea. El acontecimiento que les convocaba no era otro que ratificar el credo anticapitalista que congregaba a los presentes, verdadera espina dorsal del movimiento, y que repite mensajes como “llamamos a la desobediencia civil frente a las instituciones europeas, sus reglas tóxicas, políticas, tratados o cualquiera de sus dictados antidemocráticos, al igual que a la reinterpretación arbitraria que hacen las élites gobernantes”. Para qué leer más, esto, en el lenguaje de Ahora Madrid, tiene un nombre, “interés público”, y como tal lo declaró el Ayuntamiento de Madrid, personificado en la concejala del distrito de Arganzuela, abajo firmante del manifiesto.

Pero había un problema: la organización llevaba semanas anunciando a bombo y platillo los fastos, a la par que buscando un local a la altura de tal acontecimiento. Aseguraron que hacerlo en las universidades les salía caro, así que tenían poco tiempo para “buscarse la vida”. Debieron entonces darse cuenta de que ahora en el Ayuntamiento de Madrid tenían amigos, pues hasta cuatro concejales del Gobierno se habían declarado no solo afines, sino firmantes del manifiesto. Y cayeron en el hecho de que justamente una de ellos, la concejala Rommy Arce, era la gobernanta del distrito de Arganzuela, distrito que aloja los, reconozco, maravillosos espacios de los que se habían encaprichado.

Ningún directivo se plantea si un mitin político cuadra con los fines de interés público y cultural, y se limitan a aceptar el encargo con el descuento del 70%

Se ve que los del Plan B no han debido tener una madre que, como a mí, les dijese con cierta recurrencia aquello de vísteme despacio que tengo prisa, porque lo que voy a contar a partir de aquí concentra tanto despropósito que solo puede ser explicado desde la precipitación, o desde el más absoluto de los pasotismos, lo que a su vez se relaciona con su falta de costumbre de convivir con normas y ordenanzas.

Para empezar, dado que la citada concejala tiene manifiesto interés personal en el evento, en vez de abstenerse de intervenir, como obliga el artículo 28 de la Ley 30/92, va y lo declara de interés público, convirtiendo que el ayuntamiento actúe como promotor del mismo, y así obtener una jugosa rebaja del 70% de las tarifas de alquiler del Matadero.

En segundo lugar, ningún directivo de Madrid Destino se plantea si un mitin político cuadra con los fines de interés público y cultural, y se limitan a aceptar el encargo con el descuento del 70%.

Para ello, firman un contrato un día después de comenzado el montaje, cuando el mismo exige el pago íntegro antes de ceder las instalaciones. Además, aplican mal el decreto de tarifas, pues solo se cobra montaje en uno de los cuatro espacios utilizados.

Todas estas artimañas con el objetivo de ahorrarse 47.000 que debía haber ingresado el Ayuntamiento, y fijar el coste en unos teóricos 8.400 € IVA incluido

Con las prisas, claro, no les dio tiempo a inscribir la asociación Plan B en el registro oficial, ni a buscarle una sede, no diera mucho el cante. Pero eso no es obstáculo para nuestros gestores municipales. Así, el ayuntamiento firma un contrato con una entidad no inscrita, creada dos días antes y sin poder saber siquiera si sus estatutos son conforme a la legalidad vigente. Otro detalle, la asociación había sido casualmente constituida exactamente tres días antes. Vamos, nacida para la ocasión.

Por cierto, que la asociación a día de hoy sigue sin inscribirse, ya que parece que la idea era crear algo efímero y que pudiera desaparecer con poco rastro. La sede elegida, que no lo hemos dicho, coincide con la sede de Ganemos, con la oficina de Podemos Europa y con la del eurodiputado Miguel Urbán. Como ven, todo queda en casa.

Todas estas artimañas, con el único objetivo de ahorrarse unos 47.000 euros que debía haber ingresado el ayuntamiento, y fijar el coste en unos teóricos 8.400 euros IVA incluido. Digo teóricos porque, pese a haberlo solicitado la oposición, no aparecen por ninguna parte ni el justificante de la fianza ni el del pago.

Y es que, para algunos fans de Varufakis, no hay norma ni decreto ni Código Penal que pueda frenar su deseo de ver a la estrella Yanis en directo y cerca de casa, y que, en esto, como en todo, quien no tiene padrino no se bautiza.

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