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El pregón 'silenciado' de Chanel en el Orgullo de Madrid: “Nos sentimos estafadas vivas”
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POLÉMICA POR EL RUIDO

El pregón 'silenciado' de Chanel en el Orgullo de Madrid: “Nos sentimos estafadas vivas”

Parte del público asiste decepcionado al esperado 'chanelazo'. A la cantante no se la escuchó bien y tan solo estuvo unos pocos minutos sobre el escenario

Foto: Una multitud abarrota la plaza de Pedro Zerolo para seguir el pregón del Orgullo en Madrid (EFE/Luca Piergiovanni)
Una multitud abarrota la plaza de Pedro Zerolo para seguir el pregón del Orgullo en Madrid (EFE/Luca Piergiovanni)

Madrid tenía este miércoles más ganas de Orgullo que nunca. La línea 5 de metro estaba a rebosar de gente y todos se bajaban en la parada de Chueca cuando todavía quedaban unas horas para el inicio del pregón. A la altura de la calle de San Bartolomé, un joven perfectamente maquillado se dirigía con prisa al escenario en el que tenía previsto actuar una vez dado el auténtico pistoletazo de salida del ‘orgullazo’. “Estoy con muchas ganas, con muchos nervios y con un ballantines”, decía copa en mano. Las horas previas habían estado marcadas por la polémica del límite de decibelios establecido por el Ayuntamiento para preservar el descanso de los vecinos, medida criticada por los organizadores. Y finalmente el sonido fue el protagonista del pregón. A Chanel, la protagonista, no se le escuchó bien y los escasos minutos que estuvo sobre el escenario supieron muy poco a muchas de las decenas de personas que esperaban el momento.

placeholder Chanel se dirige a la multitud reunida en la plaza de Pedro Zerolo. (EFE/Luca Piergiovanni)
Chanel se dirige a la multitud reunida en la plaza de Pedro Zerolo. (EFE/Luca Piergiovanni)

En este Orgullo se preguntaban más que nunca los pronombres, se veían más banderas azules, rosas y blancas que en las ediciones precovid, abundaba la juventud que vive por primera vez el Madrid en estas fechas, pero la jauría seguía entonando ‘Sobreviviré’ de Mónica Naranjo. Cuando sonó el himno, la brecha generacional entre los asistentes se diluyó. Cantaba Luis, un venezolano de 48 años, y cantaba Miguel, de apenas 16. La multitud se volvía loca con el icono gay de los 90 y con la recién exitosa Chanel, de la que se esperaba un chanelazo aproximado al 'show' de Eurovisión pero, esta vez, en la plaza Pedro Zerolo.

A escasos 20 metros del escenario, se situaban Serene y Alba, una pareja de 29 y 27 años de Moratalaz que había echado el cierre al bar que regentan en su barrio unas horas antes para acercarse al pregón. “Lo que pasa es que no me estoy enterando de nada”, explicaba Alba, “se oye ruido pero no entiendo lo que dicen”, apuntaba a modo de preludio de lo que sucedió después. Se escuchaba más el barullo de la multitud que los discursos y actuaciones del escenario. Y aunque con Chanel la multitud coreó su 'SloMo', la decepción entre los asistentes cundió una vez la estrella se bajó del escenario sin bailar. “No he escuchado absolutamente nada, he entendido algo de que apoya al colectivo y luego se ha ido. Nos sentimos estafadas vivas”, sentenció Martin, un joven de 26 años.

placeholder Martín (derecha) celebra el Orgullo con dos amigos. (A. F.)
Martín (derecha) celebra el Orgullo con dos amigos. (A. F.)

A los asistentes les quedó claro que Chanel apoya al colectivo LGTBI con el vestido de la bandera del arcoíris que lucía, pero todos se preguntaban qué había dicho durante los escasos minutos que salió al escenario. Pablo, un argentino de 33 años, además lamentó que la cantante ni siquiera bailó, mientras cuestionaba su elección. "No es una persona que se haya significado por defender los derechos del colectivo", apuntó.

Pero tras dos años de pandemia, Madrid volvía a celebrar su Orgullo y una vez superado el chasco, cuestión de segundos, la fiesta siguió porque Chueca no se entiende sin 'A quien le importa', otro de los himnos que se pudieron escuchar y que incluso los extranjeros entonaron. Y mientras, en los comercios colindantes, pasaba un terremoto. El dueño de una tienda de alimentación miraba a sus compañeros y se reía mientras veía a los clientes tropezar con los botes de cerveza y bolsas de hielo que había por el suelo. “Pues si me caigo ahora, verás en un rato con dos cervezas”, señalaba un joven andaluz mientras se acercaba a pagar.

El pregón

"Mi suerte ha sido que mis padres me han educado en amor y respeto. El amor mueve el mundo. Todos somos iguales. Da igual el color, la orientación y color de piel. De pequeña sufrí racismo y acoso. Lejos de hundirme, hoy me he convertido en una mujer más segura. Muchas de las personas que hoy estáis aquí habéis sufrido el rechazo y desprecio por el simple hecho de vivir vuestra vida. Os puedo prometer que voy a luchar todos los días para qué recibáis el Orgullo que os merecéis”, defendió la artista.

placeholder Decenas de personas tuvieron que esperar más de 3 horas para poder acceder a la plaza de Pedro Zerolo. (A. F.)
Decenas de personas tuvieron que esperar más de 3 horas para poder acceder a la plaza de Pedro Zerolo. (A. F.)

También elogió el escaparate que supone Eurovisión para romper los "sistemas establecidos" y remarcó: “La visibilidad es necesaria para aprender y reflexionar. Para visibilizar el valor de la diversidad. Para que un beso entre dos mujeres no sea motivo de conflicto”. El momento “sirvió para dar voz a los niños y niñas que han crecido sin referentes. Demostrar que ellos pueden cumplir sus sueños”. Chanel además agradeció su labor y valentía "a todos los que pusieron el cuerpo y alma para lograr más derechos. A quienes lucharon hace medio siglo. Este discurso es un gracias para todas ellas. Gays, bisexuales, trans", concluyó ante las 4.000 personas que se concentraron en la plaza. Con el aforo completo, decenas de asistentes tuvieron que esperar más de 3 horas para acceder al recinto.

La polémica del ruido

Los organizadores del evento han mantenido estos días una guerra abierta con el Ayuntamiento de Madrid por el ruido. Desde el Consistorio se ha decidido que no se superen los 100 decibelios durante el día ni los 90 a partir de las 11 de la noche para preservar el bienestar de los vecinos, pero desde MADO –Madrid Orgullo– apuntan que el límite establecido inviabiliza el desarrollo de las actividades del Orgullo: “El fin de semana pasado había mucha gente y en varias de las plazas –donde están ahora ubicados los escenarios–, ya se superaban esos decibelios”.

Foto:  Asistentes a la celebración del "Día del Orgullo". (EFE)

Lo cierto es que en las ediciones del mandato de Manuela Carmena y en el año previo a la pandemia, sí se levantó la mano con las limitaciones acústicas. De hecho, en el pleno municipal del 29 de junio de 2016, todos los partidos –excepto el PP, que se abstuvo– votaron a favor de declarar las fiestas del Orgullo de Madrid como bien de interés general de la ciudad. Esta distinción, todavía vigente, permite elevar los niveles de ruido durante los días de fiesta y reivindicación, aunque la decisión final es cuestión de voluntad política.

El Coordinador General de MADO, Juan Carlos Alonso, asegura que ha tratado de reunirse en varias ocasiones con el alcalde. El propio Alonso envió una carta y un mail al primer edil exponiendo los inconvenientes del límite de ruido y solicitando un encuentro para encontrar soluciones, a lo que le contestaron que no sería posible por la apretada agenda de José Luis Martínez-Almeida por el debate del estado de ciudad, celebrado este martes. “El debate ya ha pasado y seguimos sin respuesta”. Y aunque asegura que la comunicación con la vicealcaldía sí es fluida, no es suficiente para atajar los problemas a los que dicen enfrentarse.

Madrid tenía este miércoles más ganas de Orgullo que nunca. La línea 5 de metro estaba a rebosar de gente y todos se bajaban en la parada de Chueca cuando todavía quedaban unas horas para el inicio del pregón. A la altura de la calle de San Bartolomé, un joven perfectamente maquillado se dirigía con prisa al escenario en el que tenía previsto actuar una vez dado el auténtico pistoletazo de salida del ‘orgullazo’. “Estoy con muchas ganas, con muchos nervios y con un ballantines”, decía copa en mano. Las horas previas habían estado marcadas por la polémica del límite de decibelios establecido por el Ayuntamiento para preservar el descanso de los vecinos, medida criticada por los organizadores. Y finalmente el sonido fue el protagonista del pregón. A Chanel, la protagonista, no se le escuchó bien y los escasos minutos que estuvo sobre el escenario supieron muy poco a muchas de las decenas de personas que esperaban el momento.

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