Marco Candela

Podemos expulsó a un exportavoz en la Asamblea de Madrid por machismo

El pasado mes de noviembre violentó a dos mujeres, una de ellas asesora de Podemos, mientras mantenían sexo y estas denunciaron la conducta “machista y lesbófoba” del cargo

Foto: El exportavoz adjunto de Podemos en la Asamblea de Madrid Marco Candela. (EFE)
El exportavoz adjunto de Podemos en la Asamblea de Madrid Marco Candela. (EFE)

Marco Candela, portavoz adjunto de Podemos en la Asamblea de Madrid hasta las elecciones autonómicas de mayo, ha sido expulsado del partido por “conductas machistas”. El pasado mes de noviembre violentó a dos mujeres, una de ellas asesora de Podemos, mientras mantenían sexo y estas denunciaron la conducta “machista y lesbófoba” del cargo. Candela pidió perdón y dimitió pero sin dar explicaciones y niega las acusaciones más graves. Este diario reconstruye el caso con los tres afectados.

“¿Esto es para dos o para tres?”. Con esta pregunta, Marco Candela, que ya no era diputado, interrumpía a dos mujeres mientras mantenían relaciones sexuales en casa de una de ellas. Sucedió la noche del 29 al 30 de noviembre de 2019. Candela había salido de fiesta junto a las dos mujeres que después violentaría, una de ellas asesora de Podemos en el ayuntamiento de la localidad madrileña en la que se encontraban, y llegado el momento de irse a casa el antiguo dirigente político les comentó que no podría volver a la capital debido a que habían cerrado el 'parking' en el que tenía el coche. Así pues, Irene y Paula (nombres ficticios para mantener su anonimato), que se encontraban ya en casa de la primera, no vieron problema en que el exdiputado de la Asamblea de Madrid durmiera en el sofá cama, en el salón, pegado al dormitorio de Irene.

Las dos mujeres afirman que el exportavoz de Podemos apareció en la habitación tocándose los genitales y preguntando si se podía unir

Es en este momento donde los relatos se entrecruzan. Las dos mujeres afirman que Candela apareció en la habitación tocándose los genitales y preguntando si se podía unir. De hecho, según Paula, después de decirle que no querían que estuviera ahí “siguió unos minutos hasta que se marchó”. Algo diferente relata Candela, que acepta que entró en la habitación realizando la pregunta pero que no llegó a tocarse delante de ellas. Paula sostiene que no sabe cuánto tiempo llevaba Candela en la habitación porque únicamente supieron de su presencia cuando habló. Ella describe la situación: “Fue un momento superviolento porque nosotras estábamos sin ropa y teniendo relaciones sexuales, indefensas. Nos sentimos invadidas y pasamos toda la noche con ansiedad”.

La primera consecuencia de sus acciones

Esa misma noche Candela escribe a Irene por Telegram: “No te preocupes por nada, no quiero interrumpir nada”, acompañado de un “lo siento”, según la conversación a la que ha tenido acceso El Confidencial. Ella no responde y él le vuelve a escribir la mañana del día siguiente aludiendo a que después la vería en La Morada, un local de Podemos en la capital madrileña. Al llegar, el antiguo portavoz adjunto del grupo parlamentario en la Cámara regional se encuentra con que algunas mujeres le echan del lugar debido a que antes se habían reunido con las afectadas sabían lo sucedido.

Una vez fuera del local, Candela estuvo hablando con Paula: “Es en estos instantes cuando yo termino de tomar conciencia sobre lo que había hecho”, relata él. Paula, por su parte, incide en que el exparlamentario se sorprendió especialmente cuando escuchó que “todo esto va a tener consecuencias políticas”, una postura que Candela niega alegando que reacciona por igual a todo lo que escucha durante la conversación.

"Lo que os dije ayer es asqueroso, no tiene nombre ni la menor excusa. Entiendo que el daño que he hecho no tiene remedio ya porque hecho está"

Esa misma noche él vuelve a escribir a Irene, su por entonces compañera de militancia, a pesar de que en ninguno de los tres mensajes anteriores había obtenido respuesta. Candela se expresa en los siguientes términos, siguiendo la tesis que defiende de que tan solo se dirigió a ellas sin llegar a tocarse delante de las dos mujeres: “Lo que os dije ayer es asqueroso, no tiene nombre ni la menor excusa. Entiendo que el daño que he hecho no tiene remedio ya porque hecho está con lo que os he hecho pasar. Así que, aunque no sirva para remediar nada en ese sentido, quería decirte que lo siento y me siento como se tiene que sentir alguien que le ha dicho algo tan asqueroso a dos compañeras”. Una vez más, Irene no le responde.

Podemos no se pone en contacto con ella

Pasaron los días y la asesora del ayuntamiento de la localidad madrileña en la que ocurrieron los hechos no recibió ninguna llamada aun sabiendo que desde Podemos Comunidad de Madrid ya tenían conocimiento de lo sucedido: “Yo necesité que ellos se hubieran puesto en contacto conmigo y no al revés y no entiendo por qué me dijeron que estaban esperando mi llamada”, comenta la afectada. Candela, paralelamente, también empieza a comunicarse con varias personas de la organización para contarles lo sucedido y que la actuación interna de la formación política sea la más correcta, tal y como él asegura.

Candela renuncia a su militancia y envía un carta a la dirección. En ella no explicita sus acciones más allá de expresiones como "mi conducta"

Así pues, el 6 de diciembre el antiguo portavoz adjunto del grupo parlamentario de Podemos en la Comunidad de Madrid renuncia a su militancia y envía un carta dirigida a la dirección de Podemos. En la misiva, Candela no explicita sus acciones más allá de expresiones como “mi conducta” y “un comportamiento como el mío”, algo que hizo que las dos afectadas prepararan una corrección de la carta con intención de enviar a la militancia en la que habían “tachado sus eufemismos y llamado a las cosas por su nombre”, tal y como reza el encabezado de la misma. Las afectadas, que no llegaron a enviar el escrito, querían hacer dos correcciones: cambiar “conducta” por “agresión machista y lesbófoba” y “tenido un comportamiento como el mío” por “invadido el espacio y faltado gravemente la intimidad de dos mujeres”.

En esos mismos días, el equipo técnico de Podemos en la Comunidad de Madrid se estaba reuniendo para tomar una decisión al respecto. Dina Bousselham, integrante tanto del área de feminismos como del ya mencionado equipo técnico, fue una de las personas que escuchó a las dos partes. También fue ella quien le dijo a Irene que se estaba preparando un protocolo de actuación al respecto, aunque ni la afectada ha podido comprobar la existencia de ese protocolo.

Dina Bousselham asegura que la respuesta de la formación morada fue la más contundente dentro de las posibilidades: la expulsión de Candela

La integrante del equipo técnico asegura que la respuesta de la formación morada fue la más contundente dentro de las posibilidades: la expulsión de Candela de Podemos. Una resolución que alberga algunas dudas, como la posibilidad de poder echar a una persona que no milita en la organización. El expulsado tampoco ha recibido ninguna comunicación formal al respecto. Más allá de las repercusiones políticas, Candela afirma: “Aunque lo he hablado con todo mi entorno, tengo pensado centrarme en este tema porque por motivos personales aún no he podido hacerlo”, aunque no especifica lo que hará concretamente.

"Echar a alguien que se ha ido es muy fácil"

La propia Bousselham es la que defiende el proceder del equipo técnico, cuya actuación es cautelar debido a que debe ser la comisión de garantías de la organización política quien determine la sanción: “Nosotros actuamos cautelarmente precisamente porque la resolución final podía tardar meses”, relata la política. Irene, la afectada que también milita en Podemos y trabaja como asesora del partido en una ciudad de Madrid, dice que “echar a alguien que se ha ido es muy fácil” y que “su expulsión llega tarde”.

La afectada dice que "echar a alguien que se ha ido es muy fácil" y que "su expulsión llega tarde"

Paula, la otra afectada, se pronuncia así al ser cuestionada sobre los cuidados que ha recibido desde Podemos: “No he tenido ningún tipo de atención, todos los cuidados que he tenido provenían de compañeros de otras asambleas políticas que se enteraron de lo sucedido”. Además, incide en que jamás se debería cuestionar a una mujer que ha pasado por un trance así: “Aunque yo no me he sentido cuestionada porque directamente me han obviado, mi compañera sí que lo ha sentido así”, dice la afectada refiriéndose a Irene.

El equipo técnico de Podemos en la Comunidad de Madrid dictaminó la pena máxima hacia Candela, tal y como afirma Bousselham, “también para que sirva de ejemplo a los demás hombres, y para que vean que en este partido no se toleran comportamientos así”, afirma la integrante de la formación morada. En este sentido, la encargada de feminismos no llega a pronunciarse sobre qué acciones condenan desde el equipo técnico ya que, como asegura, “en el informe de expulsión tan solo aparece reflejado que se le echa por conductas machistas”, sin especificar estas conductas. Algo diferente es lo que concluye Paula, una de las afectadas, al decir que “tener la mano dentro de los pantalones mirando sin ningún tipo de consentimiento a dos mujeres que están acostándose es una agresión lesbófoba y machista, por ese orden”.

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