Derrumbe en Madrid: los bomberos hallan el cadáver del segundo desaparecido
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"TRABAJAMOS CONTRARRELOJ"

Derrumbe en Madrid: los bomberos hallan el cadáver del segundo desaparecido

El cuerpo sin vida de Agustín Bello, segundo desaparecido en el derrumbe de un edificio en el paseo del General Martínez Campos de Madrid, fue localizado este viernes

Las peores noticias se han confirmado. Los bomberos del Ayuntamiento de Madrid han comunicado a primera hora de esta mañana el hallazgo del cadáver del segundo obrero desaparecido, Agustín Bello Moreno, de 42 años y vecino de Parla (Madrid), tras el derrumbe del edificio del paseo General Martínez Campos el pasado martes por la tarde. La noticia llega después de que este jueves se confirmara la muerte del otro obrero desaparecido, José María Sánchez Tejeda, de 56 años y natural de Malpartida de Plasencia (Cáceres). La identificación de este jueves se llevó a cabo de manera inmediata porque, según confirmó el concejal de Seguridad y Emergencias, Javier Barbero, el trabajador llevaba sus documentos de identidad en el bolsillo.

El hallazgo se produjo al cumplirse las 48 horas de búsqueda tras la segunda noche de trabajo y angustia. El escaso éxito obtenido con los mecanismos puestos en marcha, que incluyeron perros de la Unidad Canina de Rescate y un robot, obligó a los jefes de servicio, que coordina el responsable del cuerpo municipal, Eugenio Amores, a tomar decisiones más drásticas. La noche del miércoles al jueves comenzaron así los trabajos de demolición en las partes inestables superiores del edificio que dificultan en gran medida los trabajos de rescate. A primera hora de la mañana de este jueves, la cubierta del inmueble estaba prácticamente desmontada y las labores, advirtieron, podrían acelerarse. Unas horas después, los bomberos podían confirmar el fallecimiento d elos dos obreros.

"Trabajamos ya a contrarreloj. Desmontaremos las superficies que amenazan los trabajos con una grúa de importantes dimensiones para poder continuar las labores a cielo abierto. Es fundamental empezar a ir más deprisa. Cada minuto va en nuestra contra", advertía el propio Amores algo después de que se cumplieran las primeras 24 horas del derrumbe. En el cuerpo de bomberos reconocieron durante la jornada del miércoles que hacía tiempo que no enfrentaban un caso similar. En noviembre de 2016, murió un operario que trabajaba en la rehabilitación del edificio de la calle Lagasca 46. Quedó atrapado entre los escombros tras desplomarse el forjado interior y los bomberos tardaron en torno a cuatro horas en poder sacar el cadáver. Las pasadas noches, sin embargo, son las más duras que recuerdan desde hace tiempo.

Continúa la búsqueda a contrarreloj de los dos operarios desaparecidos

Son entre 40 y 50 efectivos los que han trabajado en dos tajos abiertos, uno en el paseo del General Martínez Campos y el otro en la calle Viriato. Desde allí practicaron durante las primeras 24 horas una continua retirada de escombros para conseguir localizar a los dos hombres. Pero las labores de búsqueda han ido muy lentas por el riesgo de nuevos desprendimientos. Durante el primer día de búsqueda, el cuerpo municipal trabajó en una estrategia de máxima seguridad. Ante la falta de resultados, optaron por valorar "dar un empujón" a la situación y decidieron comenzar con el desmontaje controlado de las partes altas. Es decir, demoliciones.

La decisión fue comunicada por el concejal de Emergencias y Seguridad, Javier Barbero, a las familias de los dos desaparecidos, que desde la tarde noche del martes no se han movido de las puertas del edificio. La primera noche la resistieron en plena calle, con mantas y el intento de consuelo y ayuda proporcionado por un equipo de psicólogos municipales. Esta segunda la pasaron en el Convento de las Hermanas de San Vicente de Paúl, cuyas inquilinas lo han habilitado para poder acogerlas en momentos de tanta angustia y dolor.

El derrumbe producido en torno a las cuatro y media de la tarde del martes en la séptima planta y que arrastró los pisos inferiores, generando cientos de kilos de escombros, ha dejado impactantes imágenes del interior del inmueble. Al inicio de la operación, los bomberos comenzaron un dispositivo de búsqueda básica guardando silencio e intentando que sonaran los teléfonos móviles de los dos obreros atrapados. Más tarde, comenzaron las labores de retirada manual de escombros, evitando cualquier máquina que pudiera alterar la inestabilidad del terreno. Finalmente, en aquellas zonas a las que los equipos de seguridad municipal no podían acceder, los bomberos optaron por trabajar con un robot para la extracción de elementos pesados.

Las inmediaciones del edificio, tomadas por los equipos de seguridad y emergencias municipales. (EFE)
Las inmediaciones del edificio, tomadas por los equipos de seguridad y emergencias municipales. (EFE)

A lo largo de la primera jornada, también actuaron los perros de la Unidad Canina de Rescate, que marcaron zonas como posibles lugares en los que podían estar los desaparecidos. Sin embargo, los bomberos constataron que en ninguno de esos lugares se encontraban. Otra de las herramientas fue la utilización de geófonos para intentar obtener respuesta en la montaña de escombros mediante la emisión de ruido. Tampoco hubo suerte. Durante la noche del miércoles al jueves, comenzaron los trabajos de demolición y los bomberos municipales tuvieron la esperanza de poder terminar el trabajo con mayor celeridad. Tenían claro que no pararían un segundo hasta encontrarlos. Este viernes, se han confirmado los peores presagios.

Además, la Sección de Siniestralidad Laboral de la Fiscalía de Madrid ha abierto una investigación sobre este suceso y ha dado instrucciones a la Policía Judicial para que se aclaren las circunstancias de lo sucedido en el inmueble propiedad de Rockefeller, que estaba siendo rehabilitado para implantar viviendas de lujo.

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