“El dinero para buscar vida extraterrestre es una buena inversión”
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JAVIER GÓMEZ-ELVIRA, DIRECTOR DEL CENTRO DE ASTROBIOLOGÍA

“El dinero para buscar vida extraterrestre es una buena inversión”

EN BUSCA DEL ORIGEN Javier Gómez-Elvira (Madrid, 1960), doctor

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“El dinero para buscar vida extraterrestre es una buena inversión”

EN BUSCA DEL ORIGEN

Javier Gómez-Elvira (Madrid, 1960), doctor ingeniero aeronáutico, dirige el Centro de Astrobiología (CAB), organismo mixto del INTA y el CSIC, donde por su especialidad en robótica ha liderado el desarrollo de instrumentos como el SOLID (Sign of Life Detection) o el REMS (Rover Enviromental Monitoring Station), estación meteorológica del Curiosity de la NASA con la que ha puesto su pica en Marte. Esta semana ha celebrado en la UIMP su curso Biomarcadores. Las huellas de la vida, un manual para rastrear el origen de la vida terrestre y vestigios biológicos en otros mundos.

Mil quinientos españoles se ofrecen voluntarios para viajar a Marte sin retorno. ¿Qué sospecha?

Que hay detrás una campaña muy bien dirigida, pero de la que no se sabe claramente hacia dónde va la propuesta y, por otro lado, pienso que hay gente muy descontenta con lo que hace y quiere dar un cambio a su vida. Pero irse a Marte no es ya un cambio radical, sino un no mirar hacia atrás.

Usted, que ya ha ‘tocado’ Marte con el REMS, ¿qué futuro ve en el planeta rojo?

A la exploración de Marte le queda mucho camino por recorrer. En el fondo, el esfuerzo que está haciendo la comunidad científica es para tratar de buscar su santo grial, saber si pudo haber vida en él y demostrar que no estamos solos en el universo.

Marte es la denominación de origen de todo lo extraterrestre. ¿Cree en los marcianos?

Eso se lo debemos a un astrónomo que a principios del siglo pasado quiso ver que la superficie de Marte cambiaba y, a partir de ahí, lanzó toda la literatura marciana, por decirlo de alguna forma. Marcianos como los de las películas seguro que no existen. Que pueda haber existido vida es lo que hay que descubrir; y que puede haber marcianos en otras partes del Universo es lo que queremos saber. Y quizás queremos creer que sí. Pensar que estamos solos en el Universo es un poco triste.

Un explorador como usted, ¿conoce algún atajo para distinguir lo posible de lo imposible?

Ahora mismo no lo sabemos. Lo imposible en Ciencia será posible dentro de unos años.

España está entre los países punteros en búsqueda de vida extraterrestre. ¿Una buena inversión?

Sin duda, sí. Es una inversión en ciencia, en conocimiento, en tecnología... Trabajar en astrobiología implica desarrollar instrumentos, conocer mejor nuestra propia vida en la Tierra y utilizar ese conocimiento en cosas más cercanas a nuestra existencia.

De hecho, la aplicación para detectar moléculas orgánicas en Marte se puede usar en la sanidad terrícola.

Hemos mejorado y automatizado una técnica que se usa en Medicina y que supondrá un adelanto en la detección de alergias, por ejemplo: una gota de sangre bastará para saber en una hora cuáles son las respuestas frente a distintos alergógenos.

Busca signos de vida; pero, ¿qué significa estar vivo?

Lo que nos diferencia de los muertos, la capacidad de acumular y transformar la energía que tenemos alrededor y que usamos para la propia existencia adaptándonos al entorno.

Mirando más allá busca respuestas a quiénes somos, de dónde venimos y a dónde vamos. ¿Tiene ya una idea aproximada?

Todavía nos queda mucho recorrido y preguntas muy difíciles de responder. Hay cuestiones en astrobiología sobre cómo aparece la vida en la tierra que no tienen respuesta, o si las primeras moléculas orgánicas pudieron venir de fuera del planeta.

Hasta podríamos ser fruto de una lluvia espacial...

Efectivamente, y si la vida pudo venir de fuera, podría aparecer en otro sitio. Es una teoría que, no siendo de las más aceptadas, está vigente.

¿Y todo esto cómo encaja con la religión y la existencia de Dios?

Cuando un científico se pone a trabajar lo hace en base a las observaciones del ámbito científico, a las simulaciones que hace, sus experimentos del laboratorio... Y la religión es un aspecto de las personas que está separado del ámbito de la ciencia.

Sus exploraciones sobre el Río Tinto prueban que en Huelva también se puede saber más de Marte.

Podemos ver Marte en la Tierra buscando algo análogo y lo hemos encontrado en el corazón de la franja pirítica al norte de Huelva que llega hasta Portugal. Ahí la composición de los minerales es similar a la de Marte y un grupo de investigadores del centro trabaja para tratar de entender cómo funciona ese ecosistema, cómo es posible que haya microorganismos que vivan a cientos de metros bajo el suelo, y extrapolarlo, si es posible, fuera de la Tierra.

La vida en el planeta rojo también podría estar en el subsuelo.

Es una de las hipótesis. Creemos que existe agua, pero no sabemos en qué condiciones y a qué profundidad. Se pueden dar todas las condiciones necesaria para que pueda existir, pero no quiere decir que exista.

La Antártida es el otro espejo para mirar qué hay fuera.

Otro ámbito análogo a Marte. La zona de los Valles Secos, casi todo el año a muy baja temperatura, con muy poca humedad, es similar a lo que hay en Marte. Estudiarla, como Rio Tinto, nos ayuda a entender qué ocurre y qué técnicas o metodología del análisis tendríamos que llevar allí para buscar restos de vida.

Trabajan codo con codo con la Nasa siguiendo los pasos de pioneros como Joan Oró, que lo hizo en los años sesenta.

Efectivamente. La Nasa es una de las instituciones de más prestigio y trabajar con ellos es un orgullo. Nuestro centro se creó al mismo tiempo que su Instituto de Astrobiología y vamos por el mismo camino en esta aventura. En España debemos estar orgullosos de poder colaborar con ellos.

Le hablaba de Joan Oró, que contaba a los niños en un libro precioso que estamos hechos de la misma materia que las estrellas. No puede haber historia mejor.

Lo comparto. Es dar la idea de que somos parte del universo y de su evolución y de que cuando desaparezcamos volveremos a él, porque no somos una cosa aislada.

He leído que a usted también le gustaría escribir para niños.

No soy tan pretencioso (se ríe). Escribir para niños es transmitir una idea fácilmente, clara, sencilla, sugerente, y eso es muy difícil. Me gustaría que supieran lo extraordinario y fabuloso que es el hambre de conocer y estudiar. Creo que es una generación necesitada de eso.

¿Y tiene algún consejo para protegernos de las lluvias de meteoritos? ¿Corremos peligro?

La lluvia de meteoritos pequeños es interesante porque nos trae información; pero los grandes son otra cosa, donde las amenazas del impacto destructor son realmente trágicas. No sabría decir ahora si corremos peligro. La historia dice que cada millones de años se produce algún impacto y estamos dentro de la estadística, otra cosa es que pase ahora o dentro de cien millones de años...

Le veo muy tranquilo...

Pero por desconocimiento, no por otra cosa (se ríe). Se está haciendo un esfuerzo inmenso por parte de las agencias para conocer en detalle las amenazas que tiene la Tierra, pero quizás no estamos en situación de poder evitar nada. Así que si llega, pues ha llegado.

El recorte es un peligro real. ¿Está en riesgo la investigación?

Está en peligro porque retrocederemos en el tiempo, como con los derechos sociales. España se está adaptando a la realidad y saliendo de un panorama quizás demasiado idílico. Un ajuste duro para todos. Tenemos que utilizar estos años malos para reorganizarnos y preparar nuestro futuro y que, cuando llegue, estemos en condiciones de acelerar rápidamente.

Y si nos es aquí, siempre nos quedará la Europa de Júpiter.

Esa sí que está lejos...

¿Su último gran asombro?

La vida. Me asombra cada día.

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