HAY TURISTAS AMERICANOS

Paella y mojito en la embajada y otras cosas que no sabías de Cuba y te sorprenderán

La isla sigue siendo una economía planificada. Pero las tímidas reformas, la dependencia energética de Venezuela o la sanidad gratuita han generado curiosos fenómenos

Foto: Un turista paseando por La Habana. (Efe)
Un turista paseando por La Habana. (Efe)

Mientras en una España sin gobierno los líderes de los principales partidos políticos se iban a la cama aliviados tras una tensa jornada protocolaria de actos de conmemoración del día de la Hispanidad, en la residencia del embajador de Cuba apenas comenzaba uno de los eventos anuales de mayor relieve entre la casta de los cuerpos diplomáticos instalados en La Habana. Fuentes del servicio de Exteriores del Gobierno español admiten que es habitual que las embajadas celebren la fiesta nacional ejerciendo de anfitriones por un día en sus países de acogida. Pero la recepción que cada año ofrece la Embajada española en la Perla del Caribe es, sin duda, una de las más multitudinarias. 

Cerca de 1.000 personas fueron convocadas en la madrugada de este jueves (hora española, media tarde hora cubana) por el responsable del cuerpo diplomático Juan Francisco Montalbán para festejar en los jardines de su residencia con la guayabera como prenda estrella. En la Perla del Caribe la humedad y el calor son más liberadores en materia de vestimenta que cualquier discurso independentista de José Martí. Catering de paella, mojito y pinchos de tortilla de patata elaborado por el equipo de cocina del hotel Meliá Habana y cerveza patrocinada por el Grupo Damm (Carceller) sirvieron para amenizar al personal, compuesto básicamente de autoridades cubanas, colegas de otras embajas y personas ligadas a intereses privados españoles en Cuba. 

Fiesta en casa del embajador
Fiesta en casa del embajador

Cerca de 250 empresas españolas están presentes en un país en el que parece que nada se mueve pero en el que cada día se toman decisiones que mueven miles de dólares. Y si las relaciones personales son importantes para tender puentes en el mundo de los negocios, en Cuba esa necesidad se multiplica por tres.

La apertura económica sigue siendo una de las asignaturas pendientes del régimen de los hermanos Castro. El 80% de la economía de Cuba sigue en manos del Estado, propietario de la práctica totalidad de los medios de producción. Apenas un centenar de empresas estatales tienen la facultad de importar productos y centralizan todas las compras del país. Oficialmente, no hay paro (3%) porque el Gobierno emplea o subsidia a la gran mayoría de la población, pero los salarios medios apenas superan los 24 euros al mes; y, aunque los alimentos básicos están cubiertos, los isleños viven con lo puesto y con el objetivo de cubrir sus necesidades día a día y arrancar algún lujo a su rutina. 

Pero más allá de los tópicos hay algunos elementos en la economía cubana que llaman la atención y trascienden los estereotipos, según revela el último informe elaborado por la Oficina Económica y Comercial de España en La Habana que sirve de guía para los inversores con intereses en el país.

La medicina, principal fuente de divisas

En contra de lo que se piensa normalmente, el turismo no es el principal suministrador de divisas para el Estado cubano. La exportación de médicos, oftalmólogos, enfermeras y personal sanitario a terceros países genera unos ingresos anuales al Estado de 8.000 millones de dólares, bastante por encima de los 3.000 millones que llegan vía industria turística. Esto tiene una explicación fundamental en los acuerdos alcanzados con Venezuela y otros países latinoamericanos como Brasil, Bolivia, Nicaragua o Ecuador (los llamados países del ALBA), que pagan a Cuba por los servicios sanitarios que prestan sus profesionales. En materia de sanidad, Cuba es una potencia regional por su sistema pública, que ha permitido a su población disfrutar de una de las esperanzas de vida más altas de América Latina. 

Se exporta más biotecnología que tabaco

La pujanza del sector sanitario ha llevado a Cuba a desarrollar una modesta pero rentable industria biotecnológica, con centro especializados dentro del llamado Polo Científico de La Habana. La exportación de cerca de cuarenta medicamentos en otros tantos países representa una importante inyección de divisas para la necesitada economía local. Los datos oficiales arrojan unos ingresos por exportación de este tipo de productos de 600 millones de dólares en 2014. El vademecum alcanza desde medicamentos contra el cáncer hasta vacunas contra la hepatitis, la meningitis B y C o la fiebre tifoidea. Las ventas superan ya a las del tabaco. Aunque Cuba es el principal exportador de puros del mundo, con 428 millones vendidos en 2015, las ventas de Cohibas, Partagás o Montecristo son inferiores a las del sector biotecnológico.

Dos hombres recogen hojas de tabaco. (Efe)
Dos hombres recogen hojas de tabaco. (Efe)

 

Dividendos para las empresas españolas

Cuba comenzó a abrir la puerta a la inversión extranjera a partir de los años noventa, principalmente a través de las empresas mixtas. Una gran mayoría de estas sociedades están compartidas con grupos españoles, principalmente hoteleros, aunque las hay también de otros sectores. Las cuentas del Estado cubano enn 2015 reflejaban una previsión de gasto de 447 millones de dólares para el pago de dividendos a socios extranjeros en empresas mixtas. 

Moody’s califica su deuda

Cuba preveía cerrar 2015 con un déficit público del 6,2% de su Producto Interior Bruto. Pero para tapar el desequilibrio fiscal no recurren a los mercados internacionales de deuda, sino que directamente contempla emitir bonos a 20 años y un tipo de interés del 2,5% por importe de 6.343 millones de euros que coloca íntegramente en su propio sistema bancario, también estatal. Pese a ello, la agencia de riesgos Moody’s lanza una opinión sobre la deuda cubana. En diciembre de 2015 la ratificó con una calificación crediticia de Caa2 y mejoró su perspectiva de estable a positiva.

Hay casi 500.000 “autónomos”

No pueden comprar en el mercado mayorista (que es monopolio de las empresas estatales) y cumplen con rigor con sus deberes fiscales, pero Cuba también tiene sus propios ‘autónomos’ o pequeños empresarios por cuenta propia. Las autoridades cubanas abrieron la mano hace algunos años para que los cubanos pudieran abrir pequeños negocios. Hoy, la cifra de lo que en Cuba se conoce como “cuentapropistas” se acerca a los 500.000. En diciembre de 2012 se autorizó también la creación de cooperativas no agropecuarias, pequeñas agrupaciones de interés económico compuestas por un mínimo de tres personas. Actualmente hay casi 370 cooperativas, pero la ausencia de un mercado mayorista para abastecerse son el principal escollo para su desarrollo.

Sí hay turistas americanos (y muchos)

Cuba está llena de paradojas semánticas. Oficialmente Estados Unidos tiene prohibido a sus ciudadanos viajar a la isla como turistas. Sin embargo, los visitantes americanos son los segundos más numerosos solamente superados por los canadienses. En 2009 y 2011, la Administración de Barack Obama autorizó las visitas de familiares y el envío de remesas en dólares. Al mismo tiempo permitió los viajes justificados por motivos académicos, culturales o religiosos. En la práctica a los estadounidenses ya se les puede ver disfrutando de los hoteles cubanos.

El petróleo de Venezuela entra para volver a salir

Cuba ha comenzado a restringir la entrada de crudo de Venezuela como consecuencia del descenso del precio del barril. El régimen chavista y el castrista alcanzaron acuerdos para intercambiar petróleo por servicios y asistencia sanitaria. Una parte importante del oro negro que entraba en la isla se refinaba en la planta de Cienfuegos para volver a salir en forma de derivados (gasolina, queroseno, etc) a terceros países. La fórmula era perfecta para Cuba, que ha llegado a exportar hasta 2.300 millones de dólares a países del Alba, el 50% de su balanza de bienes. Un negocio que ahora ha comenzado a remitir.

La isla importa el 70% de lo que come

Pese a la apariencia de isla rica en recursos agrícolas por su clima y la elevada frecuencia de lluvias, los cubanos no podrían alimentarse sin el mercado exterior. La isla importa el 70% de sus alimentos, lo que supone la salida al exterior de 2.000 millones de dólares en divisas. De los 6,3 millones de hectáreas cultivables del país, solo están en producción el 42,5%, y además una parte importante está ocupada por la caña de azúcar, cada vez menos competitiva en los mercados internacionales. El Gobierno cubano ha incluido en su lista de proyectos prioritarios la modernización de su sector primario para hacerlo más productivo, algo que no llega a materializarse.

Es un desastre, pero Internet existe

Navegar por Internet sin restricciones de contenidos es posible en Cuba. Pero las conexiones son muy deficientes y dificultan que la red sea una herramienta de trabajo eficiente que facilite las tareas laborales. Cuba no tiene fibra, ni cable óptico ni nada parecido. Internet funciona por satélite para todo el mundo a velocidades muy modestas y con cortes permanentes para ciudadanos de a pie y turistas. La empresa estatal Etecsa tiene el monopolio de las telecomunicaciones. Las conexiones apenas existen en los hogares y se sitúan en hoteles, universidades, empresas o Administración. Etecsa ha puesto en marcha más de sesenta puntos de conexión WiFi por todo el país y tiene intención de seguir instalándolos. Los cubanos que pueden pagarlo pueden acceder (y de hecho lo hacen) a todo tipo de webs, incluida la prensa internacional. 

Joaquín Sorolla y José Martí, viaje de regreso de La Habana a Valencia

Cuba está de moda. Lo dicen los cubanos y lo dicen también los españoles. La expectativa generada por un cambio en las relaciones bilaterales entre la isla y Estados Unidos y los gestos de apertura económica del régimen de los Castro han convertido a La Habana en un imán para empresarios ávidos de hacer negocios en la Perla del Caribe y dirigentes políticos tratando de abrir puertas a los intereses de su país. Sin embargo, al menos en el caso de España, ha habido tradicionalmente también una relación intensa igualmente en lo cultural. Esta semana, en el marco de una misión comercial de empresarios españoles encabezada por el presidente de la Generalitat valenciana, Ximo Puig, se ha puesto en marcha una iniciativa para llevar desde el Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana a Valencia una colección de más de treinta obras de Joaquín Sorolla y otros artistas valencianos, como Vicente Borràs. El espacio expositivo cubano alberga desde hace varias décadas una importante colección de arte español en la que destacan obras de Sorolla como Regatas (1908), Bueyes arreando barcas (1909) o Entre Naranjos. La Generalitat valenciana, en colaboración con la Fundación Aguas de Valencia, busca cerrar un acuerdo con la dirección del Museo y montar en Valencia una exposición temporal, al estilo de la que que se realizó en 1985, Los Sorolla de La Habana. Los acuerdos culturales podrían extenderse también a la puesta en marcha de una coproducción audiovisual entre el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica y la Generalitat sobre la figura de José Martí, el líder independentista hijo de padres españoles. El culto a Martí por parte del castrismo es visible por toda La Habana, donde el ‘padre’ de la nación cubana disfruta de paneles y murales con frases de sus discursos. Martí, hijo de un militar valenciano, pasó parte de su infancia en Valencia. En la Plaza de Miracle del Mocarodet, donde vivió con su familia, hay una placa conmemorativa.

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