asegura la estabilidad en el parlament

Unió acusa a Convergència de dinamitar la coalición nacionalista

Pese a a la ruptura, garantizan la estabilidad tanto en el Parlament catalán como en los ayuntamientos para así cumplir los compromisos electorales

Foto: El presidente de la Generalitat, Artur Mas (c), conversa con el líder de Unió, Josep Antoni Duran Lleida (d). (EFE)
El presidente de la Generalitat, Artur Mas (c), conversa con el líder de Unió, Josep Antoni Duran Lleida (d). (EFE)

Hay rupturas que son dulces y otras que son amargas. La de Convergència con Unió es una lima bañada en chocolate. Quien haya probado la lima ya conoce qué ácida o amarga puede llegar a resultar. Y la de CiU sabe más a amarga que a dulce, aunque todos sus protagonistas intenten disimular. El líder de Unió Democràtica (UDC), Josep Antoni Duran Lleida, se quejó esta tarde de las formas de sus hasta ahora socios. “He dado apoyo a la propuesta del secretario general al comité de gobierno por muchas razones. Una, el ultimátum de CDC a dar apoyo sí o sí en tres días. No hay ningún diálogo”, se quejaba Duran en un tuit. [Directo: las elecciones catalanas, al minuto]

La única comunicación fue un encuentro en el Parlamento autonómico que el presidente Artur Mas mantuvo esta mañana con los consejeros de UDC Joana Ortega y Ramon Espadaler, a la que también asistió el vicesecretario general de Unió, Toni Font. Por parte de CDC estaban el propio Mas, el coordinador general, Josep Rull, y el vicesecretario de Acción Institucional, Lluís Corominas. Era un último encuentro para hacer llegar a Duran el mensaje de que no tomase determinaciones drásticas. Minutos después, la cúpula de Unió se reunía en su sede y las advertencias de Mas eran laminadas.

Esta circunstancia de ultimátums mutuos es corroborada por un miembro de Convergència Democràtica (CDC) a El Confidencial: “El pasado lunes les planteamos que o apoyan la lista del sí-sí [sí a que Cataluña sea un Estado y sí a que sea un Estado independiente] que ya propusimos el 9N o no iremos juntos a las próximas elecciones. Si no aceptan esa propuesta, no tenemos nada más que hablar. Y así se lo expusimos también”.

Unió acusa a Convergència de dinamitar la coalición nacionalista

Aunque todos los dirigentes de Convergència han rehusado comentar la crisis, algunas fuentes democristianas acusan al partido hermano de ahondar la crisis desde la sombra. “Han estado conspirando en secreto contra Duran, han puesto palos en las ruedas y han participado en campañas mediáticas contra el presidente de UDC. Que no vengan ahora con que no quieren saber nada de la crisis”, explica una fuente oficialista de Unió a El Confidencial. Y zanja que “en Convergència había un sector que había decidido que tenían que desprenderse de Duran y han trabajado para dinamitar la Federación”.

Los receptores de estos dardos envenenados son algunos dirigentes de CDC encuadrados en el ala dura, el núcleo independentista que ahora arropa a Artur Mas. Y, por supuesto a Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), que no ha perdido ocasión para criticar al líder democristiano mientras sus pullas eran jaleadas desde el sector soberanista convergente.

La última maniobra para “someter” a Duran a la hoja de ruta independentista tuvo lugar a última hora de esta mañana: el líder del sector crítico de Unió, Antoni Castellà, se reunión con la Asamblea Nacional Catalana, con Òmnium Cultural y con la Asociación de Municipios por la Independencia (AMI) y llevó un documento al comité de gobierno convocado por Duran para que el partido se adhiriese a la hoja de ruta independentista. “Era como decir: ‘Si no aceptáis, sois unos traidores’. Un chantaje puro y duro”, dice una de las fuentes consultadas. Castellá quiso presentar ese documento como una “tercera vía”, una “concesión” de las entidades de la “sociedad civil” para atraerse a Duran.

La orden desobedecida

La dirección de UDC no sólo no se adhirió, sino que aprobó que sus altos cargos abandonaran el Gobierno autonómico, aunque parlamentariamente seguirá dando apoyo a Artur Mas hasta final de mandato. El colmo, sin embargo, es que los representantes del sector independentista no aceptaron esa orden: en el comité de gobierno de UDC se tomó la decisión por 17 votos contra 10 y dos abstenciones, pero no parece importarles. Los soberanistas democristianos continuarán en el Govern pese a que los oficialistas materialicen su dimisión.

En la reunión ganó claramente una postura. ¿Por qué no la aceptan? ¿No son tan democráticos?

Desde las filas oficialistas acusan a los críticos de intentar laminar la democracia interna. “En la reunión ganó claramente una postura. ¿Por qué no la aceptan? ¿No son tan democráticos?”, argumentan. Los críticos, por su parte, aseguran que una decisión tan importante como aprobar una hoja de ruta ha de tomarse “en un congreso extraordinario”. Y desde las filas oficialistas vuelven a contestar a ese fuego cruzado: “¿Es que un referéndum interno en el que podían votar los socios no es suficiente? ¿No se han expresado  todos los socios que han querido en ese referéndum? ¿Qué más quieren los independentistas? ¿Quién les paga para que armen bronca?”.

De lo que no hay duda es de que el pulso de Convergència a Unió dio sus frutos, Era un paso muy meditado. Según algunas fuentes consultadas por El Confidencial, “era de esperar que Duran diese el paso de romper”. La decisión, pues, no ha pillado a nadie por sorpresa a nadie. Duran es ahora, pues, sólo socio de sí mismo. El tándem de Artur Mas y Duran Lleida ya es historia. UDC irá con su lista propia a las próximas elecciones mientras el president intentará desligarse de las siglas de Convergència para no visualizar el previsible bajón en votos.

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