PROPAGANDA EN EL HOSPITAL CLÍNIC DE BARCELONA

El 'procés' se apodera del mejor hospital de Cataluña: "Parecen talibanes y no doctores"

El Hospital Clínic de Barcelona se ha convertido en un brazo de agitación social del Govern. Su plana mayor organiza protestas semanales y mítines en favor de la independencia

Foto: Profesionales del Hospital Clínic se manifiestan en favor del 'procés' frente a la entrada al centro. (Hospital Clínic)
Profesionales del Hospital Clínic se manifiestan en favor del 'procés' frente a la entrada al centro. (Hospital Clínic)

La plana mayor del Hospital Clínic de Barcelona canta de pie, algunos puño en alto, el himno 'Els Segadors'. Muchos llevan puestas sus batas blancas. Las voces reverberan en el paraninfo de la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona, integrada en el recinto hospitalario, otorgando un aire de liturgia. De frente, el 'president' Quim Torra les observa a modo de sumo sacerdote y también canta. Una intérprete con blusa amarilla toca el violoncelo. Hay carteles con los rostros de los acusados del 'procés' en la pared. La escena ocurrió hace unos días y puso los pelos de punta a miles de personas en las redes sociales. También a profesionales médicos del Hospital Clínic, que ven con resignación cómo este centro hospitalario, el buque insignia de la sanidad catalana, el tercer mejor hospital español según los 'rankings', ha sido convertido por el Govern en una herramienta de propaganda y agitación social.

La escena relatada no forma parte de un evento excepcional. Una vez a la semana desde hace un año y medio, un grupo de profesionales del Clínic, entre ellos toda su plana mayor, se concentra en el vestíbulo del hospital para 'hacer república' y recordar a la ciudadanía, en este caso a los pacientes, que Cataluña es víctima de represión. Con frecuencia, se organizan visitas solemnes de altos cargos de la Generalitat. El pasado 12 de febrero, coincidiendo con el inicio del juicio en el Tribunal Supremo, los jefes del hospital y algunos profesionales de distinto rango protestaron en el vestíbulo junto a la 'consellera' de Salud, Alba Vergés. Tras los parlamentos de rigor, todos cantaron 'Els Segadors'. Luego salieron a cortar la calle Villarroel por unos minutos con una gran pancarta en la que ponía 'Democracia'.

"Ellos controlan el hospital, así que hacen lo que les da la gana", resume Pedro*, uno de los facultativos del Clínic que no comparten la actual deriva. "El patronato y el órgano directivo son un ejemplo típico de puertas giratorias para los políticos. Desde hace unos años, están usando el Clínic para colocar a gente fiel al régimen. Todos sabemos que los actos políticos, los parones frente a la entrada de cada semana, las pancartas de apoyo a los 'presos políticos' y los lazos que se han ido colgando en los últimos tiempos en las paredes han sido potenciados desde la cúpula. Me parece una muestra de prepotencia hacia el resto de compañeros y una falta de respeto hacia los pacientes, pero allá cada cual con su conciencia. Yo, como hacemos muchos, me dedico a ir, hacer bien mi trabajo y marcharme a casa sin mezclarme en estos temas. Las opiniones me las guardo para mi vida privada".

El consejo de gobierno del Hospital Clínic está presidido por Xavier Pomés, hombre fuerte de Jordi Pujol y de Convergencia Democrática desde los años noventa, cuando ocupó consejerías clave en sucesivas legislaturas. Junto a él hay hasta siete vocales del Servicio Catalán de Salud (entidad dependiente del Govern) en el órgano rector, lo que permite apuntalar con sus votos cualquier toma de decisión. Entre estos vocales destaca la presencia de Nuria Terribas, hermana de la periodista Mónica Terribas, referente de Catalunya Ràdio.

Pancarta a favor del 'procés' en la entrada del Hospital Clínic. (Hospital Clínic)
Pancarta a favor del 'procés' en la entrada del Hospital Clínic. (Hospital Clínic)

A nivel operativo, la máxima figura del hospital es el director general y nefrólogo, Josep Maria Campistol, persona muy cercana a la nomenklatura política aunque poco dado a excesos verbales soberanistas. Campistol percibe un salario de 109.663 euros, solo un euro menos que la consejera de Salud. Por su parte, el decano de la facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona (el Clínic es hospital universitario), Francesc Cardellach, defiende abiertamente postulados radicales en favor de la independencia y sus opiniones han originado protestas airadas del colectivo médico y docente en varias ocasiones.

Doctores contra la dictadura española

El vehículo para expresar fidelidad al Govern es el llamado Colectivo Clínico por la Democracia (CCD), una plataforma creada por profesionales del Clínic que suma, según sus propias cifras, más de 800 miembros entre personal sanitario y docentes de la Facultad de Medicina. Según los facultativos consultados, son los jefes de unidad y miembros relevantes del hospital quienes impulsan esta iniciativa, que nació para visibilizar que el sector médico en Cataluña repudia la opresión del Estado. Tras su visita reciente, Quim Torra agradeció a los "amigos" del CCD su "compromiso con la libertad y con un país de calidad".

"Nadie te obliga a ir a las concentraciones semanales en el vestíbulo, pero eso les sirve a ellos para señalizar quién sale en la foto y quién no. Si quieres formar parte de una comisión o participar en la organización del hospital, necesitas mostrar que eres de la cuerda. Hay enfermeros y auxiliares que van todo el día con el lacito en la solapa y no te atrevas a decirles nada. También algunos doctores lo llevan, aunque menos. Hay unidades que son tremendas, como la de cardiología, donde te encuentras cartelitos, lazos y toda la parafernalia 'indepe'. Algunos parecen talibanes en lugar de doctores. A mí me produce mucho malestar porque dan a entender que todos los profesionales del Clínic respaldamos al Govern y eso es mentira. Ni el CCD ni la dirección del hospital me representan", se queja Andrés.

Si levantas la voz, te pueden denegar una excedencia, un permiso para cuidar de un familiar o aprobarte un cambio

"Por desgracia, no podemos decir en alto lo que pensamos porque pasaríamos a ser unos apestados", prosigue. "Si saben que no eres de la cuerda pero no te quejas no te van a hacer nada, solamente se te apartará de los comités. Pero si levantas la voz, te expones a represalias de todo tipo. Una excedencia de tres meses para ir a Estados Unidos, pedir un permiso para cuidar a un familiar, aprobarte un cambio, el hecho mismo de que empiecen a mirarte mal tus compañeros. La dirección del hospital tiene mucho poder sobre los profesionales del Clínic, de ahí que ninguno nos atrevamos a protestar".

Este diario contactó al Hospital Clínic para obtener su versión de los hechos. No hubo fortuna. Un responsable aseguró "no tener constancia" de que en sus instalaciones se organicen actos políticos. Tampoco fue posible preguntar al hospital por la presunta caja de resistencia en favor de Òmnium que ha organizado la cúpula del centro o por el viaje a Waterloo que miembros destacados del Clínic hicieron meses atrás para encontrarse con Carles Puigdemont y el exconsejero de Sanidad Toni Comín.

Toni Comín (izquierda), hoy huido en Bélgica, fue el anterior 'conseller' de Salud. (EFE)
Toni Comín (izquierda), hoy huido en Bélgica, fue el anterior 'conseller' de Salud. (EFE)

Una conquista a fuego lento

La conquista del Clínic ha sido un proceso lento que está dando sus frutos en este último año y medio de estallido político. "Empezó con la reestructuración del patronato, hará unos cuatro o cinco años, y con la llegada escalonada de personas afines a los puestos de dirección y a las jefaturas de unidad. Estas personas, como ocurre en todas partes, se rodearon de gente afín a ellos. Y esa afinidad se demuestra a través de la ideología", relata Ana. "Lo del vídeo este del otro día ya es el colmo, me dio hasta miedo, y eso que los conozco a todos. Es todo kafkiano y somos muchos aquí los que estamos hartos de que utilicen un hospital tan prestigioso como arma política. Se están cargando el futuro del Clínic y el de los que trabajamos en él. Estoy cansada de escuchar por los pasillos insultos a España, de oír franquismo por aquí y dictadura por allá. Y los demás a estar callados para no destacarnos, como en la época del País Vasco".

Santi, por su parte, lo tiene claro: si hoy tuviera la oportunidad de mudarse a Cataluña para trabajar en el Clínic, tal como le surgió años atrás, diría que no. "Vine a Cataluña con mucha ilusión, pero ahora no se lo recomendaría a nadie. Qué necesidad tienes de complicarte la vida. Solo hay que ver cuántos MIR llegaban al Clínic hace unos años y cuántos ahora. Yo sigo aquí porque tengo familia e hijos en edad escolar, pero han conseguido que sienta desapego", relata. El aviso que recibió todo el personal en las semanas antes del referéndum del 1 de octubre, en que se les informaba de que sus nóminas empezarían automáticamente a cotizar en la Agencia Tributaria de Cataluña en lugar de en la Hacienda española, es uno de los casos que más revuelo han generado, si bien finalmente no se llegó a concretar.

El Hospital Clínic es un referente en investigación médica. (EFE)
El Hospital Clínic es un referente en investigación médica. (EFE)

"En realidad, hoy me preocupa más que puedan adoctrinar a mis hijos en la escuela que lo que pasa en el hospital, porque ya estoy acostumbrado", continúa Santi. "En 2017 sí fue algo más incómodo y triste, pero mira, si alguien quiere irse a las 12 a reclamar democracia al vestíbulo, que lo haga. Si quieren repartirse el pastel del hospital y dar mítines en los comités de delegados médicos, que lo hagan. Si quieren colocarse un pin en la solapa como si fuera un mérito como el que habla euskera, que lo hagan. No creo que un hospital ni un colegio sean los mejores lugares para hacer propaganda. Aunque ya puestos a protestar, podrían también protestar por todos los recortes en gasto sanitario que ha decretado la Generalitat en los últimos años, los mismos recortes que han decretado todos los gobiernos de España. Pero como esto es un pesebre en el que no existe el espíritu crítico, todos prefieren callar y seguir ahí a ver si cae algo".

Santi sí ha pensado alguna vez en poner una bandera de España en su consulta, pero ha desistido para no caer en el mismo juego de provocación. "Al menos en mi caso, como saben que no comulgo con todo esto desde el principio, no me miran mal. Al contrario, yo más de una vez me meto con ellos y se aguantan".

Todos los facultativos consultados coinciden en dos cosas: viven las concentraciones semanales, los carteles y los cantos de 'Els Segadors' con resignación y temen por su futuro laboral. No por el despido, sino por la posible degradación del Clínic como hospital de referencia. "Me avergüenza lo que está pasando, es desagradable. Por qué tienen que ver los pacientes carteles en favor de los presos o lazos amarillos. Se están jugando el prestigio académico y de investigación del hospital por culpa de su supremacismo", se queja con amargura Ana.

*Todas las identidades han sido preservadas por deseo de los entrevistados con el fin de evitar represalias laborales.

Cataluña
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