los audios de la policía autónoma catalana

Así interrogan los Mossos a los 'espías' españoles: "No me hable como a un niño..."

El Confidencial ha tenido acceso a los audios del peculiar interrogatorio de los Mossos a los dos detectives a los que el Govern acusa de espiar para el Gobierno español

Foto: Un vehículo de los Mossos d'Esquadra. (EFE)
Un vehículo de los Mossos d'Esquadra. (EFE)

El interrogatorio de los Mossos d’Esquadra a dos detectives a los que se acusa de ‘espiar’ a favor de Madrid, tras ser convocados telefónicamente a una comisaría de la policía autonómica de Cataluña el pasado 15 de mayo, estaba fundado en una pretendida denuncia administrativa. Una vez en dependencias policiales, los agentes, sin embargo, comenzaron un agresivo interrogatorio donde no faltaron las coacciones y la negativa a informar de quién les denunciaba.

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Participaron en este interrogatorio un sargento y un cabo de los Mossos, mientras que los dos detectives acudieron acompañados de su abogada. En un momento determinado, esta pregunta a los agentes: “¿Pero no tiene derecho a saber quién le ha denunciado?”, ante la negativa de los Mossos a decir quién le ha denunciado y de qué se le acusa. “En un procedimiento administrativo, nosotros le informamos de por qué estamos aquí y el motivo de por qué le hemos convocado. Estamos en un proceso del procedimiento que se llama información previa…”, responde el sargento. Y la abogada tercia: “Sí, pero incluso la información previa…”. “No es un imputado, no es un proceso penal”, le corta el agente. “Pero tiene derecho a saber por qué lo denuncian. Deben decir por qué, al menos… ¿Le puede explicar por qué está aquí?”, insiste la abogada.

El sargento, en ese momento, cambia de tercio y se dirige al detective: “Le haremos una serie de preguntas en relación con la declaración que usted hizo el 23 de febrero en la Audiencia Nacional. En base a sus manifestaciones, tenemos aquí suficientes indicios como para determinar que se haya cometido alguna infracción administrativa, que se haya extralimitado en sus funciones”. En febrero, los detectives Antonio Tamarit y Julián Peribáñez testificaron ante el juez José de la Mata, en cuyo juzgado había una denuncia contra ambos por presuntamente cobrar de fondos reservados para hacer seguimientos de políticos catalanes. Tras la declaración, sobreseyó las acusaciones por falta de consistencia. Pero los Mossos buscan ahora algún resquicio para acusar a los detectives de espiar para el Ministerio del Interior.

“En base a ello [a la declaración ante De la Mata], le haremos una serie de preguntas. Usted testificó como testigo en audiencia pública…”, comienza diciendo. “¿En audiencia pública de qué?”, contesta el detective, sorprendido de la afirmación del policía. En ese momento, vuelve a intervenir la abogada, que advierte a los Mossos de que pueden estar cometiendo un delito, porque le están preguntando a su cliente por su declaración ante un juez, que luego archivó el caso: “Perdone, las declaraciones que hay en un sumario son secretas. Y hay revelación de secreto en ir con esa declaración a otro lado. Cuidado, eso es un delito. Es secreto para todo aquel que no esté personado en la causa. Y aunque yo esté personada, no puedo cogerla e ir con esa declaración a los amigos y presentarla. Cuidado, que podemos estar hablando de la comisión de un delito como base de un procedimiento administrativo”. Los agentes callan ante esta advertencia.

“Indefensión absoluta”

En otro momento determinado, Tamarit vuelve a quejarse. “Perdone, esto es un chiste. Es como si tú vas a un sitio y te interrogan. Te dicen que tienes una denuncia administrativa. No te digo quién te denuncia, no te digo de qué se te denuncia… No te digo nada… No me lo habéis explicado bien. O sea, ni te digo quién, ni te digo cómo ni te digo cuándo”. “Ante esto, ¿usted cree que está en indefensión? ¿O quiere que le hagamos una pregunta y usted contesta? ¿O no quiere declarar?”, le dice el sargento. “Me encuentro en una indefensión absoluta pero por un tema: no sé de dónde viene. Yo siempre he colaborado. Que yo he declarado en la Audiencia Nacional el 23 de febrero es correcto”, dice el detective.

Poco después, vuelve sobre el particular, ante la insistencia de los agentes. “Yo no tengo ningún problema en declarar cuando se me explique claramente y me faciliten el contenido de la denuncia y quién ha denunciado”, subraya. Pero los agentes hacen oídos sordos y, tras leer sus números de identificación, le dicen que ha sido citado para declarar sobre “supuestas infracciones”. Y continúan: “Usted declaró el 23 de febrero de 2017 ante el Juzgado de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional en el marco de las diligencias previas 141/2012 como testigo. En relación con esta declaración, le trasladamos una serie de preguntas…”.

Ante esta determinación, la abogada interviene de nuevo. “Él no quiere declarar por sentir indefensión al no saber qué infracción se le atribuye y cuál es el contenido de la denuncia”. El sargento hace de nuevo oídos sordos y se dirige al detective: “Entonces, ¿usted qué es lo que quiere declarar?”. “Yo lo que quiero es que cuando sepa el contenido exacto de la denuncia, quién me ha denunciado y de qué se me acusa…”. Y en ese momento, vuelve a hablar la abogada: “Declarará cuando sepa el contenido exacto de la denuncia y la declaración que se le atribuye…”. “Y no tendré ningún problema”, tercia el detective.

“Debe colaborar con nosotros”

Un poco después, Tamarit vuelve a insistir: “Nunca me he extralimitado en mis funciones como detective privado”. Pero los Mossos insisten en su línea: “Bueno, nosotros debemos informarle formalmente de que usted tiene la obligación de colaborar con nosotros en nuestras tareas de control dentro del ámbito de la seguridad privada. Hacemos constar esto en su declaración. Y sepa que la falta de colaboración, de acuerdo con la normativa…”. “Hombre, yo no creo que haya una falta de colaboración. Hay una falta de información. Normalmente, cuando hay una denuncia, tengo absolutamente todo el derecho, y corrígeme letrada si me equivoco, a estar informado de qué se me está acusando”.

El agente le advierte entonces: “También le hacemos constar que la negativa a prestar auxilio y colaboración en nuestra misión de labores inspectoras y de control para determinar si se ha extralimitado en sus funciones pues podría ser…”.

—Es que no me han explicado bien —se duele el detective.

¿Entonces no quiere declarar? advierte uno de los policías.

Llegados a ese punto, el otro agente le recrimina:

Con el tono que nos habla, con ese tono en que ustedes han respondido…

—Pero si es el mismo —se excusa el detective.

Con ese tono, con ese tono… ese tono… perfecto, perfecto.

—¿Pero es que hay algo personal en contra mío? —se queja Tamarit.

—No, no, no.

—Es que me da esa sensación.

—En ningún caso. Olvídese. Olvídese.

—Nosotros, señor Tamarit, haremos constar en su declaración que le hemos informado y que tiene la obligación de colaborar con nosotros cuando llevamos a cabo funciones inspectoras y de control dentro del ámbito de la seguridad privada. En caso de no colaborar, puede ser susceptible de que se pueda incoar un expediente sancionador por falta muy grave por falta de colaboración —le advierte de manera severa el otro agente.

—Yo lo que entiendo es que no he sido informado de nada por su parte, que me hablan de un tema etéreo… —intenta excusarse el detective.

Un poco más adelante, los agentes le dan un respiro:

—Como dice que está siendo acosado, le ofrecemos que matice o que diga qué podemos hacer para que se sienta usted mejor —le ofrecen los agentes.

—Sí, pero escuche, es muy fácil…

Pero no me hable como a un niño pequeño. Hábleme en el tono correcto —le recrimina el agente.

—No sé, si quiere, hablo con él —responde Tamarit señalando al otro agente—. Puede ser que le moleste mi voz. A mí no me molesta la suya, ¿eh?

Y es entonces cuando interviene de nuevo la abogada para reclamar: “Ustedes dicen que le van a hacer unas preguntas sobre una extralimitación. Exactamente, qué es. Y contesta usted que ya lo sabrá cuando le vaya preguntando. Hombre, no es correcto”. Y el detective insiste con otra andanada: “Lo que me gustaría que añadáis, si es posible, que yo no sé realmente de qué me estáis hablando. Y no reconozco en ningún momento, porque no lo sé, si de lo que habláis yo estoy actuando como detective o como persona… Antonio Tamarit, persona física. Y eso me gustaría que constase, porque no sé si habláis de Antonio Tamarit detective o Antonio Tamarit persona física perjudicada por una deuda. Y me gustaría que eso conste por un motivo: porque es la verdad”.

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