EL GOFFIN BANK, por 13,5 millones

Empresarios de ERC planearon comprar un banco belga para financiar la independencia

El banco en cuestión era el Goffin Bank NV, una entidad fundada en 1956 y uno de los pocos bancos habilitados en Bélgica. Su control podría costar un total de 13,5 millones de euros

Foto: Manifestación por la Diada de Cataluña. (EFE)
Manifestación por la Diada de Cataluña. (EFE)

No hay una gran operación política sin un respaldo económico detrás. Eso es lo que debieron pensar algunos dirigentes de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) cuando, hace unos años, pusieron en marcha una operación para hacerse con un banco y poder disponer de un canal de financiación en un hipotético proceso de independencia de Cataluña.

El banco en cuestión era el Goffin Bank NV, una entidad fundada en 1956 y uno de los pocos bancos habilitados en Bélgica. La pequeña institución contaba entonces con un puñado de agentes en Flandes que ofrecían productos de ahorro tradicionales y productos de inversión para particulares en aquel país. Y, además de préstamos hipotecarios, había canalizado una cierta especialización como proveedor y comprador de divisas y oro.

Su tamaño y actividad le hacían una presa apetitosa para algunos ojeadores catalanes que en el año 2007 diseñaron una estrategia de compra de la entidad: su control podría costar un total de 13,5 millones de euros. El cuento de la lechera era muy sencillo: inversores particulares deberían sufragar un total de 10,8 millones de euros. Los 2,7 millones de euros restantes deberían ser asumidos por una entidad controlada por ERC.

La operación, según fuentes empresariales, podría canalizarse a través de la Fundación Josep Irla, que es la oficial de Esquerra. Un miembro de la cúpula del partido independentista durante muchos años señala a El Confidencial que “Esquerra no trató de comprar ningún banco, entre otras cosas porque no podía permitírselo económicamente. Y lo mismo ocurría con la Fundación Irla. Otra cosa es que algunos empresarios cercanos a ERC planteasen en un momento determinado que ante un proceso independentista sería conveniente disponer de una entidad financiera que estuviese en nuestra onda. Eso fue lo que pasó, aunque ERC no tomaba como tal ninguna participación, al menos que yo sepa”.

El exlíder de ERC Josep-Lluís Carod-Rovira. (EFE)
El exlíder de ERC Josep-Lluís Carod-Rovira. (EFE)

Aunque algunas fuentes insisten en señalar a ese dirigente como el hombre que intentaba captar a empresarios para la causa, él lo niega. “No mantuve ninguna reunión para la compra del banco. No intervine para nada”, se limita a contestar. Sin embargo, relata un empresario a El Confidencial, durante meses hubo intensas reuniones de ese alto dirigente republicano con empresarios afines. “Se nos quería hacer creer que era una gran operación no sólo para nuestros bolsillos, sino para el bien del país”, subraya ese empresario.

Calendario de compra

Uno de los documentos a los que ha tenido acceso El Confidencial detalla incluso un calendario de pagos. “Fue el primer calendario que se hizo”, enfatiza una de las fuentes. El pago inicial de la compra ascendería a 4,3 millones de euros. A partir del 1 de enero de 2008, y cada seis meses, deberían abonarse cuotas de 500.000 euros, hasta el 1de enero del 2010. El 1 de julio de ese año, debería cerrarse la operación con un pago final de cuatro millones de euros. En total, pues, 10.8 millones de euros que deberían salir de bolsillos privados. “La entidad que ha firmado el acuerdo de compraventa se quedará el restante 20%”, relataba el documento. Ello le supondría, pues, a esa entidad, de la que no se especifica el nombre, 2,7 millones de euros (el 20% del total de 13,5 millones).

Evidentemente, ese primer calendario no se pudo llevar a cabo porque las negociaciones para reunir a un grupo potente de empresarios no fructificaban. El 21 de julio de 2009, un despacho de abogados especialista en transacciones internacionales y en operaciones con paraísos fiscales enviaba una misiva a uno de los empresarios interesados.

Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

“Se me ha participado que está interesado en la adquisición de una entidad bancaria en Europa de no grandes dimensiones, con escaso personal y que agradecería nuestra colaboración. La adquisición de una participación mayoritaria en una entidad bancaria en Europa no es un tema fácil, porque no basta disponer de los recursos necesarios, sino que también es preciso que la autoridad encargada de velar por esta singular actividad esté cerciorada de la bondad del adquirente y de su preparación para intervenir en un mercado regulado de carácter financiero”.

El “pasaporte financiero” europeo

El especialista aconsejaba un camino seguro: adquirir un “pasaporte financiero europeo”. O sea, adquirir una participación minoritaria de una entidad financiera de la UE, como una compañía de seguros de vida. Ofrecía, además, “seguridad y discreción absoluta” para adquirir ese “pasaporte financiero” en la propia Bélgica. El bufete, en cambio, cifraba la operación en 15 millones de euros “incluida la intermediación. Este importe incluiría la adquisición previa de una participación en una compañía de seguros de vida”. También se comprometía a poner a los empresarios en contacto con dos aseguradoras, “una belga y otra luxemburguesa”, y posteriormente con dos bancos alemanes y uno belga. “De continuar su interés en la adquisición de la entidad bancaria, agradeceremos nos hagan una carta de encargo y nosotros suscribiremos la correspondiente carta de confidencialidad”.

Curiosamente, un año antes, el abogado que firmaba la misiva había creado una sociedad con el miembro de la cúpula de ERC que intentaba captar a empresarios. El objeto de la sociedad común era la dedicación a “actividades de intermediación en operaciones de valores y otros activos”. El pesimismo empresarial, la lejanía de una hipotética independencia y la crisis galopante que azotaba a las economías mundiales provocaron finalmente la suspensión de la operación de compra de la entidad belga.

La operación se puso en marcha después de que el presidente de ERC, Josep Lluís Carod-Rovira, fuese nombrado vicepresidente del Gobierno catalán en el segundo Tripartito. Las fuentes empresariales consultadas por este diario coinciden en señalar que en aquellos momentos la posibilidad de obtener la independencia era muy remota, pero ya se barruntaba en Esquerra que “había que prepararse para ello, porque tarde o temprano llegaría la hora de decidir”.

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