LA ESPOSA DE PUJOL QUEDA EN EVIDENCIA

Marta Ferrusola asegura que nunca subió a Andorra a mover dinero

La esposa del expresident Jordi Pujol negó varias veces que hubiese ido a Andorra a mover dinero y, mucho menos, que fuese con escolta armada

Foto: Marta Ferrusola, esposa del expresidente de la Generalitat Jordi Pujol. (EFE)
Marta Ferrusola, esposa del expresidente de la Generalitat Jordi Pujol. (EFE)

La familia Pujol tiene dos características fundamentales: su poca memoria y el hecho de que todo el mundo se confabule contra ella para mentir y dejarlos como defraudadores. Es lo que se desprende de la declaración de Marta Ferrusola ante la Comisión Pujol del Parlamento catalán. Para empezar, la esposa del expresident Jordi Pujol negó varias veces que hubiese ido a Andorra a mover dinero y, mucho menos, que fuese con escolta armada. Sin embargo, eso es lo que habían declarado varios comparecientes, e incluso el coronel de la Guardia Civil destinado en el principado pirenaico admitió que él era el encargado de gestionar el permiso para que los guardaespaldas pudiesen entrar armados en Andorra, lo que hacía cada tres o cuatro meses durante la década de los 90.

La exprimera dama se contradijo y contradijo a muchos testigos. Por ejemplo, negó cosas tan evidentes como que su hijo mayor tuviese una relación de coches de lujo que le fue leída por la diputada Isabel Vallet, de la CUP.

  • ¡Uy! Aún se deja cuatro o cinco, ironizó Ferrusola
  • ¿Esa ironía quiere decir que lo niega?
  • Es que después de decir tantos, uno pierde el mundo de vista.
  • ¿Pero quiere decir que lo niega?
  • Hombre, ¡por el amor de Dios!
  • ¿Lo niega?
  • Lo niego. Niego que los tuviese.

Amor de madre, porque su propio hijo había reconocido esa colección. Pero de la misma manera, negó que su empresa tuviese contratros con la Generalitat, vendiendo plantas y flores a las consejerías. “Lo único que hice fue un regalo a mi marido y le puse plantas en el despacho”, mintió. Porque sólo de Presidencia, en la época de Pujol, cobraba más de 18.000 euros anuales. Pero también tenía sendos contratos con Gobernación, Economía y Medio Ambiente. Pero también puso en duda que sus otros hijos tuviesen adjudicaciones de la Generalitat. “Habría que saber si es verdad lo que se dice. Pregúnteselo a ellos”, respondió con descaro cuando le inquirieron sobre los contratos del Gobierno autonómico a sus retoños.

Ferrusola y sus descaradas mentiras e ironías no agradaron a nadie (excepto, claro está, a CiU). “No le puedo decir. Mi memoria es muy pequeña”, contestó a la pregunta de cuándo se habían abierto las cuentas de Andorra. Claro que lo que debía de tener era memoria selectiva. Y cuando el popular Santi Rodríguez le recriminó el alto ritmo de vida de sus hijos y, especialmente la colección de coches de lujo del mayor. “¿Cómo que tenían un ritmo elevado de  vida? Usted no sabe lo que pasa en cada casa. ¿Sabe cómo los compró? –de repente, su memoria acudía rauda y veloz a sacarla del apuro-. Los compraba destrozados y después los arreglaba”.

El amor desprendido de Jordi Pujol

Cuando el ecosocialista Marc Vidal le pregntó si Cataluña estaba en deuda con Jordi Pujol, le respondió: “No, porque lo que hizo lo hizo de corazón. Era su pasión. En este caso, es amor”.

  • ¿Desde cuándo su hijo Jordi  Pujol Ferrusola se hace cargo de las cuentas de Andorra?
  • No lo sé. No entiendo de esto.
  • ¿Tiene usted o ha tenido cuenta en Suiza? ¿Tiene o ha tenido cuenta en las Islas del Canal?
  • Però si no tenim ni cinc! (¡Pero si no tenemos ni blanca!). Aquí es que inventan el cuento y ya está…

Por negar, negó que supiese de los negocios de su hijo Oleguer Pujol Ferrusola (“Yo no le daba instrucciones”) y negó que conciese a Herbert Raindford, el testaferro del primogénito en Londres. “Es la primera vez que oigo ese nombre”. Debe ser la única catalana que no lo haya oído, claro.

Vidal insistió.

  • ¿Tiene usted cuentas en Andorra ahora?
  • No, no tengo. En ningún banco.
  • ¿Hizo usted negocios con Lluís Prenafeta? [Prenafeta fue secretario general de Presidencia durante 10 años y compró la empresa José Ferrusola, propiedad de Marta Ferrusola y su familia compartiendo luego ambos consejo de administración, al que también se incorporó Jordi Pujol Ferrusola]
  • Nunca
  • - ¿Conocía usted los negocios de sus hijos con el Gobierno de la Generalitat?
  • Usted que tanto parece saber, búsquelos.
  • ¿Siente, como madre, vergüenza o responsabilidad de que sus hijos se hayan enriquecido con las cuentas públicas? ¿De que realicen esa ostentación de riqueza paseándose en coches de lujo mientras haya gente en Cataluña que lo está pasando realmente mal?
  • Como eso no es verdad, le digo que estoy muy orgullosa de ello.

“Cataluña no se merece esto”

Y fue con Ciutadans con quien más tensión hubo. A Carlos Carrizosa le abroncó porque lo que ella recibió no fue una herencia, sino un legado. “Usted es muy joven para entenderlo. No sabe cómo iban estas cosas. En un cajón, se dejaba una nota en la que se decía ‘tengo esto para vosotros’. Normalmente, era dinero negro”.

  • Eso es un fraude a Hacienda y a la ciudadanía
  • Yo no sabía todo esto. Mi suegro sólo dijo que nos dejaba ese legado. Si no quieres levantar polvo, más vale callar.

Cuando Carrizosa le preguntó de nuevo por sus viajes a Andorra, volvió con sarcasmo:  “¡Sí, los guardaespaldas subían armados con 4 fusiles, 2 escopetas y un tanque!”. Y volvió a negar que subiese a mover dinero. Si acaso, en toda su vida, había ido allí a esquiar “pero sólo cuatro veces. Mire, me da pena este diálogo. Cataluña no se merece esto”. “Claro que no, señora. Cataluña lo que se merece es que todos paguen sus impuestos”, replicó el diputado de C’s. “De acuerdo. Se acabó. No contesto más”, zanjó a la exprimera  dama.

La guinda final fue cuando la independentista Isabel Vallet le relacionó sus movimientos de dinero en Andorra y le recriminó que acababa de decir que no tenía ni blanca. “”Mire –quiso Ferrusola hacer un gesto de complicidad-, cada uno sabe lo suyo”. Y a partir de ahí, se le agrió el gesto: “Esto es muy particular. Me molesta que me lo pregunte. ¿No le incomodaría a usted que le hiciese preguntas sobre su vestido negro?”. “No es un vestido. Es una camiseta. Y no me molesta, señora, puede preguntar”, la aleccionó Vallet. Pero no le sacó nada más. Ni siquiera el monto de lo que su empresa, Hidroplant, había cobrado del Gobierno presidido por su marido. Porque, claro, lo que pasa en un matrimonio, según  la tesis Pujol, debe quedar dentro del matrimonio.

Cataluña
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