Preside el salón inmobiliario de Barcelona

Enrique Lacalle, alma de feriante

En 1996 pocos creían en la idea de Barcelona Meeting Point, un salón inmobiliario. Pero los ciudadanos acudieron en masa y cerraron cientos de ventas

Foto: Enrique Lacalle. (Efe)
Enrique Lacalle. (Efe)

¿Qué pasó por la cabeza de Enrique Lacalle Coll (63 años) cuando vio a los miembros de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) asaltar impunemente el stand de la Sareb en el Barcelona Meeting Point? Los manifestantes entraron el pasado jueves en el salón inmobiliario, utilizaron los ejemplares de La Vanguardia que se regalaba en el pabellón como confetti y destrozaron, invadieron y garabatearon con graffitis reivindicativos el espacio estrella del banco malo.

¿Se imaginó Enrique Lacalle que algunos de esos indignados de la organización de Ada Colau había sido uno de esos particulares que se compró una vivienda en el marco del Barcelona Meeting Point (BMP) en 1996, el primer año del salón? ¿Se cerraba así el círculo en una especie de injusticia poética y el mismo comprador que había utilizado el encuentro para adquirir su piso ahora denigraba el certamen tras haber sido víctima de un desahucio?

Ana Pastor y Enrique Lacalle.
Ana Pastor y Enrique Lacalle.
Porque en 1996 pocos creían en el BMP. ¿Un salón inmobiliario? Los grandes del sector se mofaba de Lacalle, a sus espaldas claro, y pocos apostaron de verdad por la iniciativa. El salón tenía tres días de jornada profesional, de miércoles a viernes, y abría sus puertas el fin de semana a los particulares para que pudieran buscar su vivienda. Los tres primeros días el salón resultaron un fracaso. Pero durante el fin de semana fueron los pequeños compradores, el ciudadano de a pie, los que acudieron en masa y cerraron cientos de preventas sobre plano. Sí, fueron los ciudadanos anónimos los que salvaron el certamen. De manera que los Núñez y Navarro y el resto de promotores se volvieron a Enrique Lacalle y le pidieron que el año que viene repitiese. Los mismos que el día antes se reían de él ahora se rendían a su ingenio.

En los años siguientes, Lacalle y el BMP vivieron sus días de gloria. Los inversores llegaban con proyectos millonarios a España y Lacalle y Fira de Barcelona alquilaban metros y más metros. El salón llegó a ocupar tres pabellones, al ritmo en que los Portillo, los Sanahuja, los Fernando Martín o los Bruno Figueras se endeudaban alocadamente para adquirir lo que nunca tendrían que haber comprado.

Favor a Godó

En 2010, el derrumbe del BMP era un hecho. Pero Lacalle no se rindió. Ifema, que le había copiado su convocatoria inmobiliaria, tiró la toalla. Pero Enrique Lacalle es un hombre históricamente vinculado a Fira de Barcelona. Preside el Salón de la Logística. Y en 2001, cuando el Salón del Automóvil pasó su peor crisis el editor de La Vanguardia, Javier Godó decidió pasar a segundo plano y nombró a Enrique Lacalle vicepresidente ejecutivo. Lacalle pactó con las marcas de coches de importación y salvó el Salón.

De manera que si había rescatado al hijo ferial de Godó ¿cómo iba a renunciar al BPM, su proyecto más personal? El mayor mérito de Lacalle es que ha mantenido un salón inmobiliario en medio de la peor crisis del tocho que ha conocido España. De las gloria de antaño este año quedaban dos stands normalitos de Núñez y Navarro y La Llave de Oro, un puesto de repartir café con el logo de Colonial y el resto eran bancos: Catalunya Banc, La Caixa y Altamira (Banco Santander). Es decir, el balance ha sido la presencia del banco del malo y de los bancos menos malos. Pero Lacalle sigue siendo mucho Lacalle: el ministro de Economía Luis de Guindos acudió a dar una conferencia coincidiendo con el evento.

Conexión con el poder

Porque Lacalle siempre se ha caracterizado por estar muy bien conectado con el poder. En especial con el PP, partido en el que ha militado. La cumbre de su carrera fue precisamente un nombramiento público, cuando el gobierno de José María Aznar le designó delegado especial del Gobierno en el Consorcio de la Zona Franca de Barcelona en 1996. Ocupó el puesto hasta 2004 y su gestión no estuvo exenta de polémicas, como cuando adjudicó a un grupo desconocido, Meridian Investment, un proyecto de 122.000 m. Tuvo que rectificar el tiro: el principal representante de Meridian, el ciudadano británico Mark Desmond, fue detenido por estafa.

Inauguración salón Low Cost.
Inauguración salón Low Cost.
Lacalle siempre se ha movido bien en los despachos. Tanto en los de los ministerios como en los de la Generalitat. Porque Enrique Lacalle construyó una imagen de militante del PP tolerable para la sociedad catalana. Lo primero porque era, y es, muy simpático. Y los segundo porque siempre ha hecho alarde de su sentimiento culé.

Lacalle es muy del Barça y en realidad construyó buena parte de su imagen pública en Cataluña en una tertulia futbolística que se emitía hace casi veinte años en la desconexión en catalán de La 2, La Barbería. Es difícil imaginar un tiempo anterior a los Punto Pelota actuales, en los que cuatro tertulianos de cuatro partidos políticos diferentes discutían de futbol sin gritar en un entorno amable y en donde Lacalle sacó todo el partido posible a su gracia natural.

Un 'pepero' en el oasis

Así que en el Auca de Cataluña, Lacalle ha asumido con gusto el papel del pepero simpático en el “oasis catalán”. Y siempre sacando lo mejor de sí en el entorno de la Fira, entidad que ha intentado presidir, sin mucho éxito por ahora. Sin embargo, ha logrado quedarse como consejero de la entidad ferial.

En cambio ha prosperado en el entorno de Godó. Es miembro del consejo de administración del grupo Godó y este verano, junto a Luis Conde, era uno de los partidario de relevar al director de La Vanguardia para afianzar el giro antiindependentista del rotativo. Al final, Javier Godó ha optado por pensar que la oleada soberanista no había pasado todavía y que, como en el refrán, en tiempo de provisión, mejor no hacer mudanza.

Lacalle ha conseguido que se le perdone todo. Incluso que llegara a estar imputado en 1997 por haber recibido para el PP cientos de millones de pesetas del financiero Javier de la Rosa. Para él todo Barcelona es muy significativo; superó un ictus durante el pasado Salón del Automóvil de Barcelona, que en este momento preside.

También es consejero de Hoteles Catalonia y en el entorno municipal de Barcelona siempre ha tenido predicamento. No en vano, fue candidato a la alcaldía de la capital catalana por el PP. En 2009 le entregaron La Medalla de Honor de la Ciudad, muestra de que la estrella de Enrique Lacalle sigue en alza. Cómo, si no, ha podido seguir celebrándose el BMP. Incluso la previsión es que pasada la crisis el salón inmobiliario catalán remonte el vuelo. Ya lo dijo ese filósofo Homer Simpson: “El feriante es el hombre más inteligente del mundo”.

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