La rama catalana de FAES recibió sus mayores donaciones con Millet de socio
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PIDEN AL JUEZ QUE INVESTIGUE SI SE FINANCIÓ CON DINERO DEL PALAU

La rama catalana de FAES recibió sus mayores donaciones con Millet de socio

Las largas sombras del Palau de la Música llegan ahora a FAES, la fundación del PP. Resulta que no sólo la formación nacionalista Convergència Democràtica de

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La rama catalana de FAES recibió sus mayores donaciones con Millet de socio

Las largas sombras del Palau de la Música llegan ahora a FAES, la fundación del PP. Resulta que no sólo la formación nacionalista Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) está bajo sospecha. La Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona (FAVB), entidad que está personada como parte en el sumario del escándalo del Palau de la Música, ha pedido al juez que exija al Institut Catalunya Futur, la rama catalana de la fundación popular, que identifique a los donantes de más de un millón de euros que han quedado en el anonimato.

Esta cantidad fue recibida entre los años 2003 y 2004, justamente cuando el entonces presidente del Palau de la Música, el corrupto Fèlix Millet, se había afiliado a esa entidad y comenzaba a recibir las mayores donaciones que jamás había recibido la institución musical por parte del Ministerio de Cultura, entonces en manos del PP.

Los técnicos de la FAVB han descubierto, tras examinar las pruebas con que cuentan, que el Palau de la Música recibió alrededor de 4 millones de euros por supuestas obras. Pero hay más de dos millones que no están acreditados. Paralelamente, detectaron que en esa época, el Institut Catalunya Futur ingresó como aportaciones particulares cantidades “sustancialmente” más elevadas en otros periodos similares. Esas cantidades sobrepasan el millón de euros.

Lo que quiere la FAVB es que la investigación se dirija también a conocer si hubo desvío de dinero hacia la rama catalana de FAES tras las cuantiosas subvenciones recibidas del Ministerio de Cultura, ya que considera que esa parte del proceso no se ha instruido “con la misma intensidad” que el desvío de dinero hacia otros partidos, como CDC. Por este caso, la formación nacionalista tiene la sede embargada como consecuencia de haber recibido presuntamente 3,3 millones de euros en concepto de comisiones de constructoras, que recibían obras públicas y, en compensación,  pagaban al partido que gobernaba en Cataluña a través del Palau de la Música. Sin embargo, falta por saber si en el caso de los fondos públicos provenientes del Ministerio ha ocurrido algo semejante.

El presidente de la FAVB, Lluís Rabell, fue contundente ayer: “Queremos que todos los personajes de esta farsa barroca salgan a escena y saluden al público”. El escándalo del Palau, para el dirigente vecinal, es “el paradigma de todo lo que se debería dejar atrás, de la corrupción sistemática”. La entidad a la que representa sospecha que hay indicios para pensar que parte del dinero recibido del Ministerio de Cultura en época de José María Aznar ha desaparecido. Es más: está acreditada una doble certificación de las obras realizadas en la institución musical. Por ello, reclama que también se cite como imputado al arquitecto que supervisó dichas obras, Carles Díaz, del despacho de òscar Tusquets.

La relación Millet-Aznar 

El tema, sin embargo, tiene más enjundia, ya que Millet, en sus delirios de grandeza, había llegado a contactar con el propio José María Aznar, entonces presidente del Gobierno y hoy, paradójicamente, de FAES, y le invitaba incluso a su residencia de verano en plenas vacaciones. Era una relación de presidente a presidente. El del Gobierno estuvo comiendo en las dependencias del Palau de la Música en octubre del año 2002. La intención de Millet era convencerlo para que el Gobierno de Madrid pusiese dinero para sufragar las obras de la ampliación del Palau.

La relación epistolar de ambos revela también que los dos matrimonios se veían en Menorca, donde ambos pasaban algunos días en vacaciones. El verano del 2002, se vieron en la isla y compartieron velada. En junio del 2003, Millet, uno de los patriarcas que jugaba a financiar subrepticiamente a los nacionalistas, se afiliaba al Institut Catalunya Futur para acabar de convencer al presidente del Gobierno. Y en julio de ese mismo año, le enviaba una misiva para verse de nuevo y compartir otra velada en Menorca, como el año anterior.

Su meta era conseguir que Cultura le pusiese al alcance de su mano un total de 12,6 millones de euros en subvenciones. En mayo de 2004, Millet le solicitaba a Aznar un ejemplar firmado de su libro Ocho años de Gobierno. Una visión personal de España (obviamente, el libro no debía ponerlo Aznar, sino que se lo enviaba su amigo) para guardarlo en “un lugar destacado de mi biblioteca”. Y tanta relación llegaron a tener que el factótum del Palau le envió a la Moncloa (cuando aún era presidente) un lote de corbatas, que Aznar le agradeció con una escueta nota: “Querido amigo: mi agradecimiento sincero por tu carta de 30 de mayo y por las corbatas que has tenido la amabilidad de obsequiarme”.

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