EN EL CENTRO DE UNA INVESTIGACIÓN JUDICIAL

Un confidente provoca el registro de la joyería de los VIP españoles

Comprar un reloj de lujo puede salir caro. Y venderlo, también. Es lo que le parece haber pasado al joyero Esteban Rabat, uno de los suministradores

Foto: Un confidente provoca el registro de la joyería de los VIP españoles
Un confidente provoca el registro de la joyería de los VIP españoles

Comprar un reloj de lujo puede salir caro. Y venderlo, también. Es lo que le parece haber pasado al joyero E. R., uno de los suministradores de los VIP de media España, que comenzó con una pequeña tienda en Badalona y que hace un tiempo también plantó sus reales en Madrid. Los Mossos d‘Esquadra se personaron ayer en las dependencias de la prestigiosa joyería Rabat, en pleno paseo de Gracia de Barcelona, y solicitaron documentación a su propietario.

El joyero tiene entre sus clientes a lo más granado de las finanzas y la farándula. Por sus fiestas han pasado rostros muy conocidos y menos conocidos. El otoño pasado, congregaba a su alrededor a un elenco de caras tales que el arquitecto Joaquín Torres, el médico Ángel Villamor o el banquero Antonio Escámez. En mayo, unos meses antes, había organizado en la capital española una fiesta para la jet por todo lo alto: acudieron a su llamada desde Paloma Segrelles hasta Beatriz de Orleans, pasando por Carmen Lomana, Fran Rivera, Julián Contreras, Álvaro de Marichalar, Luis Medina, Manu Tenorio, Gigi Sarasola, Ana Rosa Quintana, Cristina Tárrega o Alejandra Prat así como Pedro Trapote e Iván Helguera. Y es que desde hace tiempo, E. R. intentaba ser el referente del glamour de la alta sociedad española, el joyero de las estrellas.

Del estrellato a estrellarse sólo hay un paso. Y el juez decidió acercarlo un poco más a la realidad. No es un juez cualquiera, sino que se trata de Joaquín Aguirre, el primero que se enfrentó -y metió en la cárcel- al entonces todopoderoso Javier de la Rosa. Ojo a este dato. Éste es el magistrado encargado de investigar si existe connivencia entre E. R. y algunos miembros de mafias locales e internacionales y cuerpos de seguridad. Tras los interrogatorios que se realizaron durante los últimos años, el juez determinó que debía investigar algunas de las ventas que Rabat había hecho de artículos de lujo.

Fuentes cercanas a la investigación explican a El Confidencial el esqueleto de la historia: “Hace un tiempo, Esteban tuvo que ir a declarar ante la Policía, cuando se investigaba la existencia de una supuesta mafia policial que protegía a determinados grupos de delincuentes y, especialmente, a funcionarios que trabajaban al servicio de los dueños de los dos mayores prostíbulos de Cataluña, el Riviera y el Saratoga [cerrados por orden judicial desde marzo del 2009]. En sus declaraciones, afirmó que había vendido joyas por más de 400.000 euros a uno de los implicados en la trama, que lo desmintió. Ahora, el juez trata de descifrar la verdad de lo ocurrido”.

Otra fuente cercana a la investigación señala a este diario que “de su declaración, se desprendía que Manuel Gutiérrez le había comprado relojes de lujo por valor de más de 400.000 euros, que después repartía entre miembros de los cuerpos de seguridad”. Manuel Gutiérrez era un confidente policial cuyas declaraciones provocaron la desarticulación de esa trama de supuestos policías corruptos que protegían los dos prostíbulos. Y las joyas que había comprado eran, supuestamente, parte del pago en especies a los policías corruptos.

Fuentes cercanas al joyero, por su parte, indican a este diario que “no se le investiga a él, sino que todo esto viene por artículos que había vendido, A quien investigan de verdad es a un cliente. Él ha vendido joyas y no sabe dónde van a acabar. Si una persona compra unos relojes, él no sabe si van a servir para lucir o para tirar o para sobornar a alguien. Y no es extraño, porque en sus tiendas hay artículos de lujo de 80 marcas”.

Descuentos del 40%

Sin embargo, Gutiérrez declaró ante el juez que él jamás había comprado tantos relojes, sino sólo un Hublot de oro y acero valorado en 24.000 euros. Pero admitió que, aunque sus relaciones con R. no eran buenas, enviaba a sus amigos a comprar allí porque le hacían descuentos que llegaban hasta el 40%. “Que cada palo aguante su vela. Manuel declaró sólo la verdad, lo que había comprado allí. Si Esteban dijo otra cosa, que lo aclare ante el juez. Además, que presente los recibos de las piezas vendidas, donde debe constar el nombre del verdadero comprador. Porque uno no se va a gastar varios miles de euros en un reloj o una pulsera sin garantías. Primero, requieres documentación por si te lo roban. Luego, por si viajas al extranjero. Que pregunten a la casa quién firmó la garantía de cada joya. Otra cosa es que R. quiera justificar la venta de joyas de esta forma o se haya equivocado”, señalan a El Confidencial fuentes cercanas al confidente.

“Yo he comprado en la joyería con descuento. Y acompañé a otro amigo para comprar un Bentley para su hijo que estaba en Detroit. Era su cumpleaños y quería hacerle un regalo inolvidable. Íbamos de parte de Manuel y preguntamos por Jordi, que era el segundo de Esteban. Nos atendieron perfectamente y nos ahorramos casi la mitad sobre lo que nos pedían en Unión Suiza. Es cierto que Manuel tenía mano allí dentro, pero cada uno pagábamos lo nuestro, no nos lo pagaba él. Lo que pasa es que R. declaró que a través de Gutiérrez había hecho ventas por valor de cientos de miles de euros y eso debe matizarse. Una cosa es que te lo paguen y otra cosa es que vayas allí en su nombre pagando lo que te llevas”, dice a este diario uno de los clientes que participó en una de las operaciones investigadas.

El tema, sin embargo, ha creado una polvareda en la alta sociedad barcelonesa. Y ello por varios motivos. Primero, porque E. R. tiene unos antecedentes que ya de por sí despiertan interés.

Su nombre comenzó a ser conocido hace más de seis años. En 2005, su hijo J. R. fue detenido tras contactar con los tres integrantes de un grupo mafioso albanokosovar para secuestrar a su madrastra, que a la vez era su tía. El joven, que entonces tenía 27 años, incluso ofreció dinero en los bajos fondos para proveerse de uniformes de la Policía Nacional o de los Mossos d’Esquadra y un coche simulado de policía. Al final, acabó solicitándoselo a un detective, que decidió poner el tema en conocimiento del patriarca de la familia. Poco antes de su detención, J. había denunciado también ante las fuerzas de seguridad el robo de un maletín con diamantes a las puertas del selecto hotel Princesa Sofía de Barcelona, donde supuestamente tenía una reunión de negocios. Jamás se supo qué ocurrió con ese material. En el 2006, fue condenado a 2 años de cárcel por la planificación del secuestro de su madrastra.

Y luego, por su meteórica ascensión en el mundo de la jet y de las finanzas. Pasar de una ciudad satélite a ubicarse en el centro de la milla de oro de Barcelona no se hace de la noche a la mañana. “Cierto que hubo muchos rumores sobre su expansión, pero se han creado muchas leyendas urbanas sobre su éxito. Lo único que ha hecho Estaban es trabajar bien. La suya es una historia de éxito que se basa en una política comercial muy agresiva”, dice a El Confidencial una persona cercana al joyero. Pero rehuyen explicar, por ejemplo, porqué se le asocia a financieros y empresarios que, al margen de la operación de ayer, están siendo investigados por la Audiencia Nacional.

El muro de contención de esa agresividad de la que hacen gala sus cercanos es la razzia que ayer realizó la Policía autonómica en sus instalaciones.

Nota de redacción:

El Sr. E. R. se ha puesto en contacto con El Confidencial para aclarar los siguiente:

"A quien suscribe y a la entidad que representa no se les realiza investigación alguna respecto a la citada connivencia dado que somos meros suministradores de datos a requerimiento de los tribunales, sin ostentar condición alguna en dicho procedimiento y por ello encontrarnos al margen de la investigación judicial.

Por su parte, igualmente pongo en su conocimiento que quien suscribe no ha realizado declaración testifical alguna, ni en el procedimiento judicial que nos ocupa, ni en ningún otro relacionado con este contrariamente a lo que ustedes vienen a informar erróneamente en el artículo de referencia. Al respecto consideramos imprescindible aclarar que la totalidad de la información que le consta al juzgado relativa a las compras realizadas por los imputados en dicho procedimiento fueron íntegramente aportadas por nuestra entidad en respuesta a los requerimientos judiciales que se nos vinieron realizando a los largo del 2010, con identificación de productos y compradores".

Cataluña
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