VALENCIA PROTESTA POR LAS SUBVENCIONES CATALANAS

Carod da cuatro millones a un colegio en Francia mientras en Barcelona estudian en barracones

Durante la última semana de noviembre, madres y padres de media docena de escuelas públicas de Barcelona iniciaron un movimiento organizativo para exigir instalaciones adecuadas para

Foto: Carod da cuatro millones a un colegio en Francia mientras en Barcelona estudian en barracones
Carod da cuatro millones a un colegio en Francia mientras en Barcelona estudian en barracones
Durante la última semana de noviembre, madres y padres de media docena de escuelas públicas de Barcelona iniciaron un movimiento organizativo para exigir instalaciones adecuadas para sus hijos. Dos de estos colegios, Mediterrània y Fluvià, llevan cuatro cursos acogiendo a los estudiantes en barracones provisionales porque las obras de acondicionamiento no acaban de realizarse. Las protestas de los padres se han encontrado siempre con la insalvable barrera burocrática y la temida disculpa de que “no hay dinero”. La empresa pública Gisa, que depende de la Generalitat de Cataluña, ha de financiar las obras, pero ni siquiera las ha adjudicado y en el Ayuntamiento no saben cuándo podrán comenzar, pese a que tienen el terreno a punto.

Sin embargo, la disculpa monetaria no es del todo cierta. Paralelamente a la movilización de los padres, el departamento de Vicepresidencia de la Generalitat, que encabeza el republicano Josep Lluís Carod-Rovira, hacía públicas las subvenciones de su consejería durante los nueve primeros meses de este año. Y ahí saltó la sorpresa: la principal partida, como casi siempre desde que Carod tiene poder y mando, fue a parar a La Bressola, una escuela de Perpignan, en Francia. La Associació d’Amics de la Bressola se embolsó nada menos que 594.510 euros en el 2010. Su mejor amigo, por supuesto, parece ser el vicepresidente catalán, que en estos años lleva enterrados en este proyecto varios millones de euros: en el 2007, le concedió 2,6 millones de una tacada para la amortización del crédito con el que construía su principal centro; en el 2008, le regaló 625.800 euros; en el 2009, otra cantidad igual; y, en este año, casi 600.000 euros. A cambio, tuvo el privilegio de desplazarse hasta el país vecino un mes de agosto para poner la primera piedra de la sede y, más tarde, volvió para inaugurarla. Mientras tanto, un gran mural que los 160 alumnos de la escuela Mediterrània han pintado en la Barceloneta recoge los desesperados lamentos de los pequeños: “Que el nuevo colegio esté construido el año que viene”, escribió uno de ellos hace escasos días. Desde el Consorcio de Educación de Barcelona, se dice que no tienen dinero. Desde Vicepresidencia, los euros se envían a Francia.

La manga ancha de Carod es selectiva. Lo suyo son los deportes minoritarios, la expansión de la cultura a todo el territorio de los Països Catalans (es decir, Valencia, Baleares, sur de Francia, Andorra, Franja con Aragón y el Alguer), la internacionalización de la lengua (en realidad, Vicepresidencia tiene entre sus cometidos las subvenciones fuera de Cataluña y las de las entidades catalanas que se proyectan hacia el exterior) y el amiguismo. Por algo, la Plataforma Sobirania i Progrés ha recibido este año 40.000 euros por un concepto tan etéreo como Soberanía contra la crisis. Esta plataforma fue creada por dirigentes de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), entre ellos el eurodiputado Oriol Junqueras, la diputada Maria Mercè Roca, el actor Joel Joan, el catedrático Héctor López Bofill, Elisenda Paluzie, el empresario Xavier Vinyals o Miquel Strubell. Este último huyó recientemente hacia Solidaritat Catalana, el partido de Joan Laporta, y fue elegido diputado por Gerona en las últimas autonómicas.

Sobirania i Progrés se ha embolsado casi 350.000 euros en los últimos años: en 2007, se llevó 125.000 euros de Vicepresidencia por su “plan de acción”. En 2008, Cultura le concedió 120.000 euros para el documental Catalonia is different y Vicepresidencia otros 50.000 para el “plan de crecimiento de la red territorial”. Y en el 2009, recibió 50.000 euros por las jornadas ¿Sabías que...? y 4.000 euros más para la financiación “de los gastos derivados del proyecto Lengua y ciudadanía: el catalán como vehículo de integración”.

El amigo valenciano

Otro amigo beneficiado es el editor valenciano Eliseu Climent, factotum de Acció Cultural del País Valencià (ACPV) y dueño de la revista El Temps, donde trabajan su mujer y sus dos hijos. La asociación de Climent recibió en el 2010 un total de 295.000 euros para la “organización de las actividades relacionadas con la promoción del patrimonio cultural, artístico y natural del País Valenciano (sic) para el año 2010”. Un curioso eufemismo, ya que hasta este año siempre se le había subvencionado para la difusión de la cultura y la lengua catalanas.

Climent comenzó con buen pie en el año 2004, cuando recibió de la consejería de Educación de la Generalitat (entonces en manos de ERC) 120.000 euros para ACPV, pero al mismo tiempo firmó un convenio por el que el Gobierno de Pasqual Maragall se comprometía a pagarle 1.465.000 euros en varios años. De esa cifra, 480.000 euros se los ingresaron en sus cuentas el mismo año. Por si fuera poco, su semanario El Temps recibió otros 305.000 euros para fomentar la lengua y la cultura catalanas y el Casal Jaume I de Fraga (Huesca), que Climent controla, se embolsó paralelamente 16.200 euros por el mismo concepto. En el año 2005, en diferentes subvenciones, Climent recibió 200.000 euros. En 2006, un total de 151.200 euros de Vicepresidencia, más 23.000 euros del departamento de Bienestar y Familia, también de ERC, por un concepto tan vago como “extraordinarias secretaría general”. Y en 2007, Presidencia de la Generalitat le dio 130.000 euros para ACPV, 430.000 euros para su semanario El Temps y 120.000 euros más para la “Campaña 25 de abril. Concierto 300 años. Programación política lingüística”. Ese mismo año, creó una sociedad limitada junto a su esposa, Octubre Gestió, dedicada a dar servicios logísticos en los aspectos administrativos, contables, de auditoría e incluso de asesoría fiscal y actividades jurídicas. Y es que sus redes llegan a controlar, al menos, una quincena de asociaciones, fundaciones o empresas radicadas en tierras valencianas.

Su gran momento, sin embargo, llegó en el año 2008, cuando el Gobierno de la Generalitat le concedió una subvención de 3.220.732 euros a abonar entre 2008 y 2011, para ayudarle a pagar un edificio de Valencia que había comprado y donde instaló gran parte de su imperio. Ese mismo año, ACPV recibió 495.000 euros para la difusión de la cultura y la lengua catalana mientras que otra de las asociaciones que controla recibieron 70.000 euros “para el mantenimiento y mejora de la red de repetidores que hacen llegar al País Valenciano (sic) la señal de TV3”. Sin embargo, hay más: la Diputación de Tarragona le dio en el 2003 casi 1,3 millones para adquirir el su nueva sede valenciana y distintos ayuntamientos firmaron convenios con sus asociaciones (controla al menos una quincena de asociaciones, fundaciones o empresas). Desde el 2004, pues, el amigo valenciano recibió nada más ni nada menos que más de 8 millones de euros en subvenciones públicas, aparte de las de ayuntamientos o Diputaciones. De ellas, 4,5 millones fueron directamente para la compra del emblemático edifico de los almacenes El Siglo, una operación redonda, puesto que el inmueble le costó alrededor de 10 millones de euros (la primera previsión era de 6 millones), gastos de rehabilitación incluidos. Es decir, recibió de las arcas catalanas el 45% del gasto total y un porcentaje muy superior si no tenemos en cuenta la rehabilitación. Un verdadero chollo.

El derroche de dinero en época de vacas flacas no concuerda con los austeros planes que deberían guiar los gastos públicos. Porque la Fundació Escola Valenciana, otra de las niñas bonitas de Carod, recibió este año 297.000 euros, una cifra ligeramente superior a los 290.000 euros que lleva recibiendo año tras año. ¿Y para qué? “Para la organización de las actividades relacionadas con la promoción del valenciano en la enseñanza y el uso social”. Tanta amabilidad escama a la Generalitat valenciana, cuya portavoz, Paula Sánchez de León, ya protestó públicamente por lo que considera subvenciones “manifiestamente ilegales”, ya que patrocinan actividades que van en contra de su Estatuto de autonomía y el “sentir del pueblo valenciano”. Sánchez, que calificó las subvenciones de “regalo de  despedida” de Carod, afirmó también que estas medidas pretenden la “catalanización de la Comunidad Valenciana”. Y, por ejemplo, el propio diario oficial de la Generalitat de Cataluña se refiere a Valencia como el País Valencià, término incorrecto, ya que ni es su nombre oficial ni fue elegido por sus ciudadanos: su nombre correcto es Comunidad Valenciana, aunque éste es un término rechazado por los independentistas catalanes.

Además, ACPV y la Fundación Escola Valenciana están consideradas la punta de lanza del pancatalanismo de Carod, cuyas principales tesis se articulan en torno a la defensa de que la cultura valenciana es catalana, que el idioma valenciano no existe como tal, sino que es el catalán, y que esta comunidad forma parte de los Països Catalans. Se critica, pues, que las dos organizaciones son agentes de los imperialistas catalanes que quieren poner una pica en el último confín de Alicante. Y el Gobierno de Camps no está dispuesto a que un extranjero alimente al enemigo dentro de su propia casa.
Cataluña
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