GONZÁLEZ VOLVIÓ GRACIAS A AMIGOS DE ZAPATERO

Díaz confía la Agencia de la Energía a un expulsado dos veces del PSOE y de UGT

Luciano González, cerebro de los fondos de formación de la UGT en los 90, es nuevo alto cargo de la Junta pese a sus expulsiones del PSOE y de UGT

Foto: La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz (Efe)
La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz (Efe)

Luciano González García, cerebro de los fondos de formación de la UGT en la década de los noventa y alto cargo de la Junta de Andalucía, se enfrentó a los felipistas en 1979 y fue expulsado por su fuerte oposición interna. “Contábamos siempre con él, pero quería ser más marxista que nadie. Teníamos en el PSOE un ala troskista y él era uno de sus miembros destacados y no aceptó la disciplinada del partido”, cuenta Carlos Sanjuán, quien firmó la orden de expulsión, en calidad de secretario general del PSOE de Málaga de la época, en declaraciones a El Confidencial.

José Rodríguez de la Borbolla, expresidente de la Junta de Andalucía, explica a este diario que González le “tocó perder en aquel momento tras el conflicto interno de 1979 en Málaga; fue expulsado, pero luego ha seguido trabajando”. “No es un indocumentado. Tiene un perfil de activismo y de gran conocimiento de la realidad del partido; ha trabajado por la causa un montón de tiempo”, sostiene el exjefe del Gobierno andaluz.

José Sánchez Maldonado (izq) y Luciano González (der). Foto: Facebook Sánchez Maldonado
José Sánchez Maldonado (izq) y Luciano González (der). Foto: Facebook Sánchez Maldonado
Borbolla, que en 1979 era el secretario general del partido en Andalucía, no sabe con exactitud el motivo de la expulsión del alto cargo de la Junta. “Sí recuerdo que fue una reunión bronca y que junto a otros compañeros se le abrió expediente disciplinario, pero no creo que fuera por insultar a nadie. Lo que pasó fueron vicisitudes en la vida de las organizaciones y de las personas. Yo tendría poco más de 30 años. Éramos unos chiquillos. La gente cambia y evoluciona, esto no es como la Iglesia que condena al hereje y lo hace para toda la vida”.

La gestora Federal del PSOE le perdonó, pero volvió a ser expulsado pocos meses después por denunciar una presunta corrupción interna en el partido. El Congreso Federal confirma entonces su expulsión definitiva. Apartado del partido durante más de una década, regresó “por un atajo que incumplía los Estatutos: se afilió a una agrupación del socialismo madrileño; su readmisión tenía que ser aprobada por el Federal y no lo fue. Una vez dentro pidió el traslado al PSOE de Málaga para irse a la Agrupación Centro”, según confirman a El Confidencial fuentes próximas al PSOE.

Sanjuán recalca que las expulsiones “son definitivas, pero no son perpetuas”. “Transcurridos cinco años, como mínimo, tienes que pedir el reingreso en el partido y luego cualquiera se puede oponer. Lo que sí tienes que hacer es volver a pedir el reingreso por la agrupación donde fuiste expulsado. Si González pidió el reingreso en Madrid quizá no constaba en los ficheros del Federal la expulsión, ni se lleva con el rigor preciso los antecedentes de las personas. A nadie se le ocurriría consultar los archivos generales del partido en una época donde entra mucha gente”.

González, de 63 años, actual director general de la Agencia Andaluza de la Energía dependiente de la Consejería de Economía, Innovación, Ciencia y Empleo que dirige José Sánchez Maldonado, contaba con dos grandes aliados para su vuelta por la puerta madridí al PSOE: José Asenjo, exsecretario general del PSOE de Málaga, líder del sector renovador frente a los guerristas, un zapaterista de pro hoy ya retirado de la política; y el sociólogo José Andrés Torres Mora, profesor de la Universidad Complutense, diputado por Málaga, y amigo personal de José Luis Rodríguez Zapatero.

“Mío; mío, mío y miísimo”

El alto cargo nombrado por Susana Díaz en el Consejo de Gobierno del pasado 14 de enero, como aparece en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía (BOJA), es considerado como un gran táctico –no un estratega– de la política entre bambalinas. Le gusta que le consideren un cerebro o incluso le llaman en algunos círculos “el oráculo”. “Conoce los parentescos de los militantes. Se estudia los afiliados de un modo exhaustivo. Vive por y para eso y tiene unas listillas en las que clasifica a los suyos: “Mío; mío, mío y miísimo”, apuntan a este diario fuentes socialistas.

José Luis Rodríguez Zapatero (Efe)
José Luis Rodríguez Zapatero (Efe)

González también sufrió graves problemas internos en el sindicato. Fue expulsado de la FETE (Federación de Enseñanza) tras denuncias de presuntas irregularidades en la gestión económica de este sindicato. Consiguió el indulto del Congreso Confederal de UGT, que le perdonó la expulsión del sindicato, “gracias a la intermediación de la almeriense Consuelo Rumí, secretaria de Estado de Inmigración y Emigración en el Gobierno de Rodríguez Zapatero (2004-2010), a cambio de que se apartara y no volviera más a UGT”, ratifican a este diario fuentes sindicales andaluzas.  

El alto cargo de la Junta conoció a Rumí en reuniones de la FETE. Esta fue secretaria general de FETE-UGT de Almería (1990-1995). También fue secretaria de acción institucional federal de FETE-UGT (1995-1997). La operación Salvar a Luciano González también habría contado con el respaldo de Jesús Caldera, exministro de Trabajo y Asuntos Sociales, el padre de la Ley de Dependencia. Fue Rumí quien entró en la Ejecutiva Federal del PSOE por la influencia de González. En el Congreso de 2000, donde fue elegido Rodríguez Zapatero secretario general, Asenjo, González y Rumí fueron clave para romper la disciplina de voto de la federación andaluza que iba en bloque a favor de la candidatura de José Bono.

Irregularidades en la Forcem

Destacado pata negra del sindicato ugetista, González fue elegido en 1991 secretario general de la Ejecutiva Federal de FETE UGT. También asumió el cargo de secretario de Formación de la Ejecutiva Confederal de UGT con Cándido Méndez entre 1995 y 1998, vicepresidente y vocal de la Fundación para la Formación Continua (1994-1998), la antigua Forcem, luego denominada Fundación Tripartita para la Formación en el Empleo, compuesta por el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), UGT, Comisiones Obreras, CEOE, CEPYME y CIG. La Junta de Andalucía revisa las ayudas concedidas a UGT desde 2008.

Como ya publicó El Confidencial el pasado 26 de febrero, un informe del Tribunal de Cuentas (TC) de 2002 calculó que 14 organizaciones empresariales y sindicales deberían reintegrar a la Fundación para la Formación Continua (Forcem) 2,1 millones de euros por irregularidades en la solicitud, aplicación y justificación de ayudas para la formación continua recibidas de 1996 a 1998, dos de los cuatro años en los que González fue el jefe de esta organización. El TC destapó la existencia de 59.000 alumnos inexistentes, facturas falsas y cursos jamás impartidos.

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