Un anciano que vivía de ayudas sociales consigue recuperar los ahorros invertidos en el Popular
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El milagro de Gregorio a los 84 años

Un anciano que vivía de ayudas sociales consigue recuperar los ahorros invertidos en el Popular

Cuando la entidad fue adquirida por el Santander, su dinero se esfumó y tuvo que recurrir a comedores sociales para subsistir

placeholder Foto: Un anciano, en una foto de archivo. (EFE)
Un anciano, en una foto de archivo. (EFE)

Gregorio Vázquez tiene 84 años y, a estas alturas, esperaba pocos milagros. Su situación económica se dio la vuelta en el año 2017 cuando perdió de golpe más de 730.000 euros, los ahorros de toda una vida, que había depositado en acciones del Banco Popular. Cuando la entidad fue adquirida por el Santander, su dinero se esfumó. Pasó de contar con un amplio patrimonio que le daba tranquilidad en la última etapa de su vida a perderlo todo. Durante los últimos años ha vivido de una pequeña ayuda económica de 200 euros y de la caridad de los comedores sociales. "Se me cayó el mundo encima", describe aquel momento.

Una sentencia del Juzgado de Primera Instancia nº 4 de L'Hospitalet de Llobregat ha venido a demostrarle que sí, que los milagros a veces existen. La resolución detalla cómo este anciano fue invirtiendo en la compra de acciones en varias tandas. "Lo hizo, sin tener conocimientos económicos ni financieros específicos en la materia, únicamente a partir de la información facilitada por la propia entidad financiera y de la publicidad que Banco Popular ofrecía a la sociedad en general", dice.

Foto: Sede del BCE en Fráncfort. (Reuters)

La situación que describe la magistrada es la de otros muchos accionistas. Ni en el momento de adquirir las acciones, ni durante los años posteriores, tuvo conocimiento alguno ni fue debidamente informado de que el banco atravesase por dificultades, o de que la situación financiera del mismo fuese negativa, ni mucho menos se le informó, ni pudo sospechar que las cuentas no reflejasen la imagen fiel de la entidad, o que no fuesen ciertas, dice.

"Todo lo contrario, lo que se aparentó, por parte de la entidad financiera demandada, en todo momento, fue una situación de normalidad y de absoluta solvencia y fortaleza, que, ciertamente, y como después se ha visto, no se correspondía con la realidad", indica la sentencia. Para la jueza, todo este engaño urdido se prolongó, hasta el día 7 de junio de 2017, en que estalló el escándalo, y se produjo la intervención del banco por el FROB y su adjudicación a Banco Santander por el precio simbólico de un euro, así como la amortización forzosa y pérdida total de su inversión (de 735.249,38 euros) para el demandante.

La peregrinación

Al verse sin dinero, Gregorio decidió batallar y se recorrió varios despachos de abogados que fueron rechazando llevar su caso uno tras otro. Le indicaban que su situación no era viable y que el riesgo de afrontar una condena en costas no hacía atractivo representarle. El despacho Durán y Durán abogados decidió asumir el riesgo. "Desde el primer día hemos intentado hacer propuestas a la entidad para evitar su situación", explica el abogado Carlos Sánchez. "Nos indicó que con 200.000 euros se conformaba, perdiendo el resto, pero la entidad fue tajante con este caso, y se negaron a cualquier posibilidad de acuerdo". "Para lo que me queda de vida...", justificaba su postura.

"Que pueda dejar de pedir comida y pagar el alquiler", cruza los dedos Gregorio

La magistrada responsable de la resolución indica que accionistas e inversores como Gregorio "han permanecido fieles al banco, en la creencia errónea inducida por Banco Popular, de que dicha entidad era solvente, de que era un banco que cumplía con la legalidad vigente, con sus obligaciones, y que se encontraba en una situación financiera saneada, normal, como cualquier otra compañía cotizada". Eso provocó que mantuvieran una idea errónea sobre el valor de sus acciones y del banco, sobre su situación financiera, sobre el precio de sus títulos, fundada en dicha apariencia falsa propiciada por el banco, que mantenía pública y falsamente unas cuentas supuestamente saneadas, un cumplimiento de la legislación también falso, y una normalidad y supuesta fortaleza financiera simulada".

Gregorio es hombre de pocas palabras. "Hombre, una alegría enorme, vi el mundo de otra forma, de otra manera, no tengo palabras para decirlo", resume su reacción cuando fue informado de la decisión del juzgado. Su abogado ha presentado demanda de ejecución provisional para que pueda recuperar sus fondos lo antes posible. "Que pueda dejar de pedir comida y pagar el alquiler", cruza los dedos.

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