Una ermita milenaria (y protegida) a la venta en Idealista: el escándalo de La Monjía
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ESTÁ A LA VENTA POR 3 MILLONES

Una ermita milenaria (y protegida) a la venta en Idealista: el escándalo de La Monjía

La Monjía de Fuentetoba (Soria) está protegida como BIC desde 1995, pero la desidia de sucesivos propietarios, que la ven un estorbo en su afán por urbanizar, la tiene en ruinas

placeholder Foto: Fachada de la ermita y monasterio de La Monjía, en Fuentetoba. (David Brunat)
Fachada de la ermita y monasterio de La Monjía, en Fuentetoba. (David Brunat)

La ermita de la Monjía, en Fuentetoba (Soria) fue construida en el año 1120 por unos monjes benedictinos y será destruida 900 años más tarde por una disputa para dar un 'pelotazo' urbanístico. La ermita es la pieza más antigua de un complejo que incluye un monasterio que dominó la región durante siglos, antes de ser cedido en 1507 a un potentado local para convertirla en casa-fuerte. Acerca de la ermita, don Eduardo Saavedra, académico de la Real Academia de la Historia, dijo en 1861 que se trata del más antiguo monumento de la Edad Media en Soria. Si nadie lo remedia, pronto dejará de serlo.

El monumento, cuya declaración como Bien de Interés Cultural (BIC) por la Junta de Castilla y León está incoado desde 1995, lleva años degradándose a pasos de gigante. Meses atrás, el temporal Filomena desplomó parte del tejado. La causa: sus propietarios no le prestan el más mínimo mantenimiento.

El actual titular de La Monjía, y de las 325 hectáreas que componen la finca, es el constructor Pedro Soto, uno de los empresarios más influyentes de Soria. Días atrás la puso en venta para estupor de muchos. “En venta una increíble finca con iglesia románica, monasterio y cascada en Soria por 3 millones”, titulaba una noticia al respecto el portal Idealista, que tiene el anuncio de venta. En patrimonio sentimental de un pueblo, a merced del mejor postor.

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Anuncio de venta de La Monjía en el portal Idealista. (Idealista.com)

La Monjía ha pasado por varias manos en las últimas décadas. Soto la adquirió en 2009 cuando iba a ser embargada al anterior propietario, la Sociedad Agropecuaria e Industrial La Monjía. La finca es mucho más que el monasterio. Son 325 hectáreas que incluyen un monte protegido, por el cual cae La Toba, una fantástica cascada visitada por turistas de toda la zona y que da nombre al pueblo, y también cientos de hectáreas de campos de cultivo. Esos campos son la clave del negocio y el objeto de la discordia que está arruinando el monumento.

Los campos que rodean La Monjía son la clave del negocio y el objeto de la discordia que está arruinando el monumento

El objetivo de Soto es recalificar 25 hectáreas de campo para promover un desarrollo urbanístico. El ayuntamiento pedáneo de Fuentetoba se niega, lo mismo hace el de Golmayo, y Soto responde con hechos: si no hay negocio, La Monjía se queda cerrada y abandonada. Y con ella, en su interior, el objeto más preciado de Fuentetoba, la Virgen de Valvanera, la patrona local. Meses atrás, el ayuntamiento la rescató y la llevó al pueblo para evitar que cualquier día desaparezca en un robo.

El constructor ha permitido que cada 31 de agosto los vecinos bajen en romería a la virgen hasta el pueblo, pero poco más. Ha intentado en varias ocasiones que le recalifiquen esas hectáreas, pero la posición municipal es firme. Conclusión: parcela a la venta y que se encargue el siguiente del mantenimiento del conjunto histórico.

placeholder Retablo y virgen de Valvanera en la ermita de La Monjía. (Idealista)
Retablo y virgen de Valvanera en la ermita de La Monjía. (Idealista)


Víctima del ladrillazo

Los problemas en realidad comenzaron hace 35 años. Década de los 80, años de negocios a lo grande y también de pelotazos urbanísticos. El entonces propietario, José Miguel Caravantes, heredero de La Monjía tras varias generaciones, decidió hacer negocio con la finca y desarrollar ocho hectáreas. Por su falta de liquidez, fue urbanizando las calles por tramos, sin ningún criterio profesional, y todo terminó en un juicio por irregularidades del que el propietario salió arruinado. Aun así, 64 parcelas fueron edificadas en esta fase 1 de desarrollo.

La Sociedad Agropecuaria e Industrial La Monjía tomó la propiedad de la finca, con el propio Caravantes como presidente junto a otro grupo de inversores, y volvió a la carga: esta vez promovieron 122 parcelas más, la llamada fase 2, y lo hicieron ahora sí sin conflictos jurídicos. No satisfechos, más adelante volvieron con la fase 3: ahora querían 30 hectáreas, unas 200 parcelas. Pero ahí ya surgió una fuerte oposición vecinal y el entonces alcalde de Golmayo tuvo que frenarles. Todavía quedaban unas 50 parcelas de la fase anterior por edificar, así que no tenía sentido recalificar más suelo rústico.

placeholder Parcelas urbanizadas de la finca de la Monjía en dos fases. (D.B.)
Parcelas urbanizadas de la finca de la Monjía en dos fases. (D.B.)

Al poco llegó la crisis de 2008, la sociedad quebró y Caja Rural ejecutó el embargo de bienes, pero el acaudalado constructor Pedro Soto apareció antes de que eso ocurriera. Él creyó que sí iba a tener la influencia suficiente para lograr que le recalificaran el terreno. Se equivocaba.

“Carabantes sí mantenía en condiciones habitables La Monjía hace 20 años, a pesar de que vendió todas las piezas artísticas de valor, pero ya los siguientes propietarios se desentendieron. Ellos solo querían hacer negocio con la finca y la ermita era un estorbo”, recuerda Luciano Hernández, alcalde pedáneo de Fuentetoba desde 2011. “A Soto el conjunto histórico no le interesaba, lo que pretendía es recalificar las 25 hectáreas. Lo mismo que la sociedad agropecuaria: durante el ‘boom’ de la construcción, nos ofreció ceder al pueblo las hectáreas de monte, la cascada de La Toba restaurada y la ermita con La Monjía rehabilitada, a cambio de que le recalificáramos los terrenos. Ellos aparte explotarían La Monjía [el monasterio] para uso turístico durante 40 años. Pero eso no avanzó”.

El tejado hundido en la sacristía de La Monjía. (D.B.)Techo desplomado en el antiguo monasterio. (D.B.)

Hace dos años, el actual propietario volvió a plantear un acuerdo, pero ya mucho menos atractivo: cedía el conjunto histórico tal cual estaba. “Nos dijo que la construcción ya no andaba tan bien y no podía hacer más. Era un regalo envenenado porque La Monjía ya estaba muy deteriorada, habían vandalizado ya sus interiores y el ayuntamiento no tiene dinero para rehabilitarla. Las veces que hemos hablado, hemos planteado ir recalificando por tramos, a medida que se vayan vendiendo las parcelas, porque todavía hay 38 parcelas por vender. Pero era todo o nada”.

Rehabilitarla de oficio

La delegación autonómica de Patrimonio en Soria visitó La Monjía hace tres semanas y dio cuenta de la situación lamentable de la ermita casi milenaria. Desde 2015, la Junta de Castilla y León viene reclamando al propietario que cumpla sus obligaciones de conservación, ya que un expediente BIC en tramitación otorga el mismo nivel de protección que si estuviera aprobado. Soto nunca ha dado respuesta a esos requerimientos. Tampoco al más reciente que le ha hecho llegar Patrimonio.

“Desde que el último propietario compró la ermita no se ha hecho nada por mantenerla y conservarla. Y la ley es muy clara, tanto la autonómica como la estatal: el titular es responsable del mantenimiento y custodia de un bien BIC desde el mismo momento en que se incoa el expediente", subraya Carlos de la Casa, jefe del servicio territorial de Cultura de la Junta en Soria. “Se le ha reiterado dos veces lo que dice la ley y no ha contestado. Estamos valorando la posibilidad de rehabilitar el complejo de forma subsidiaria, pues es algo que permite la ley. Haríamos la intervención pertinente y se le pasaría la factura. Si no la quiere pagar, entraría la vía de Hacienda”.

placeholder Vista de La Monjía, con varios boquetes en el tejado. (D.B.)
Vista de La Monjía, con varios boquetes en el tejado. (D.B.)

De la Casa conoce bien La Monjía porque fue él, en su etapa como director general de Patrimonio y Promoción Cultural de Castilla y León, quien aprobó la incoación del expediente BIC. “La Monjía tiene un valor histórico importante. Por la antigüedad de su estructura, por su valor como enclave religioso, y también por los acontecimientos históricos que allí sucedieron”, resume. Por eso se sorprende de la absoluta desidia del propietario. “Ha ocurrido otras veces que el propietario no conserva un BIC, pero lo hemos resuelto con convenios y subvenciones para rehabilitarlos. Pero que el titular ni siquiera responda al requerimiento es muy raro. Si cuento con los dedos de una mano cuantas veces lo he visto en los diez años que llevo en este cargo, me sobran dedos”.

“Parece que Soto nos quiere mandar un mensaje poniendo toda la finca en venta, pero eso no nos preocupa porque peor no puede ir con un nuevo propietario. ¡Si ya está casi en ruinas! No ha invertido ni un céntimo en diez años”, protesta Luis Mateo, concejal en Fuentetoba y también en Golmayo. Este diario contactó a Pedro Soto, quien declinó ofrecer su punto de vista.

placeholder Luciano Hernández (dcha) y Luis Mateo (izqda) frente a La Monjía. (D.B.)
Luciano Hernández (dcha) y Luis Mateo (izqda) frente a La Monjía. (D.B.)

Aunque la fachada del monasterio, la sillería de la puerta principal y su torre muestran al visitante el peso de su historia, un rápido vistazo permite ver que La Monjía es un conjunto que amenaza ruina inminente. Dos boquetes aparecen sobre los tejados. La lluvia lleva meses cayendo a plomo y corroyendo todo el conjunto. En enero, las nevadas del temporal Filomena derrumbaron parte de las viviendas de los monjes.

Dentro de la ermita, el único elemento de valor que persiste es el retablo, que nadie conserva. La virgen de Valvanera, patrona de Fuentetoba y que ha residido siempre dentro de la ermita, está resguardada por seguridad. En 2015 unos ladrones sustrajeron la corona de la talla mediante un butrón en el que se llevaron otros objetos de valor, y el solo hecho de que la virgen haya permanecido en la ermita tras tantos años de abandono y pillaje es casi un milagro.

placeholder Lateral agrietado de la ermita de La Monjía, construida en 1120. (D.B.)
Lateral agrietado de la ermita de La Monjía, construida en 1120. (D.B.)

Una de las paredes de la ermita está cruzada por una grieta enorme de arriba abajo. Esto en una pared de mampostería puede ser fatal. “La rehabilitación tiene que abordarla la Junta o el Ministerio de Cultura. Nosotros no tenemos dinero para levantarla de nuevo”, se resigna el alcalde. Con una estructura tan deteriorada, o se entra con todo, con una inversión que fácilmente alcanza los 300.000 euros, o el monumento casi milenario se vendrá abajo en cuestión de pocos años.

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