El coladero de los 'vis a vis': más del 20% de muertes en las cárceles es por drogas
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El coladero de los 'vis a vis': más del 20% de muertes en las cárceles es por drogas

Entre 2015 y 2019, fallecieron 862 internos en centros penitenciarios, y 203 lo hicieron a causa de las drogas, según los datos de Instituciones Penitenciarias

placeholder Foto: Imagen de la cárcel de Mansilla de las Mulas (León). (EFE)
Imagen de la cárcel de Mansilla de las Mulas (León). (EFE)

El consumo de drogas es el origen de casi una cuarta parte de los fallecimientos en las cárceles españolas. Entre 2015 y 2019, fallecieron por esa causa 203 internos, un 23,5% de todos los fallecidos en los centros penitenciaros. Los funcionarios de prisiones explican que la falta de personal y medios dificulta impedir la introducción de sustancias estupefacientes.

El total de fallecidos en ese periodo fue de 862, a los que hay que sumar otros 204 durante 2020. Los datos han sido proporcionados a este diario por Instituciones Penitenciarias (IIPP), dependiente del Ministerio del Interior, tras una solicitud de acceso a la información pública. Incluyen los fallecimientos (en las cárceles o en los hospitales) de internos de todos los centros del país a excepción de los situados en Cataluña, única comunidad que tiene transferidas las competencias penitenciarias. También están contemplados los centros de inserción social y los hospitales psiquiátricos.

"La principal vía de entrada [de las drogas] son las comunicaciones, y sobre todo los 'vis a vis'. A pesar de que hay controles y de que los familiares están avisados de las consecuencias. Es el modo que se utiliza para introducir la droga en las prisiones de manera general", explica Joaquín Leyva, portavoz de la Agrupación de los Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias (ACAIP), que cita las suelas de las zapatillas, las etiquetas de la ropa, cartas o sellos como otras formas de introducción. Si un familiar o un interno introduce la droga en sus cavidades corporales, a veces cuando vuelve de un permiso, es muy difícil detectarlo. Sería necesario realizar un cacheo con desnudo integral, y ni se puede hacer a todo el mundo, ni se tienen los medios para ello ni esto asegura encontrar la droga, apunta Leyva.

"Para poder proceder a un cacheo con desnudo integral, tiene que haber una sospecha inicial de que esta persona pueda introducir elementos prohibidos en la prisión. Hay que comunicarlo al jefe de servicios, que a su vez tiene que comunicarlo al mando de incidencias. Cuando se realiza el cacheo, se elabora un informe, y luego hay que informar al juzgado de vigilancia. No pueden ser cacheos indiscriminados. Luego está la opción de someter al interno a rayos X, pero no podemos hacerlo constantemente, y además no tenemos esos medios en el centro", explica. "Cuando se introduce droga en cavidades corporales, es muy difícil su detección. Y un cacheo con desnudo integral tampoco te garantiza localizarlo. Si está introducido por vía anal, no lo vas a encontrar".

Los 'vis a vis' están regulados por el Reglamento Penitenciario, que desarrolla lo dispuesto en la Ley Orgánica 1/1979, de 26 de septiembre, General Penitenciaria. El artículo 45 del reglamento dice que "todos los establecimientos penitenciarios dispondrán de locales especialmente adecuados para las visitas familiares o de allegados de aquellos internos que no disfruten de permisos ordinarios de salida" y que "previa solicitud del interno, se concederá una comunicación íntima al mes como mínimo, cuya duración no será superior a tres horas ni inferior a una, salvo que razones de orden o de seguridad del establecimiento lo impidan".

La causa de muerte más común es la natural: 466 de los 862 fallecimientos entre 2015 y 2019. Le siguen las muertes por drogas (203), suicidio (148), sida (19), accidental (15) y agresión (3). Además, en ese periodo hubo otras ocho muertes de causa indeterminada. A la fecha de la respuesta, IIPP aún no disponía de "la totalidad de la información de autopsias, informes toxicológicos o informes hospitalarios" de las muertes de 2020. Sí facilitó la información de las causadas por covid-19: dos en la cárcel de Madrid VII (Estremera) y una en Alicante.

Tanto en términos absolutos como relativos, la cárcel con mayor número de muertes por drogas sobre el total es el Centro Penitenciario Sevilla II, en Morón de la Frontera. De los 47 fallecimientos acaecidos entre 2015 y 2019, 20 fueron por drogas. Otros tres centros tuvieron más de 10 muertes por drogas en esos cinco años: Sevilla I (12), Cádiz. Puerto III (12) y Pontevedra (11). En Morón, se han instalado dos unidades caninas, confirma Acaip.

"Cualquier fallecimiento dentro la prisión preocupa a los trabajadores, por todo lo que conlleva, pero preocupa más cuando no es por causas naturales, sino por un elemento externo, como el consumo de drogas", lamenta Leyva. Las drogas más comunes son el hachís, la heroína y la cocaína. Su mezcla con la medicación que reciben muchos internos, sobre todo en los dos últimos casos, puede ser fatal. "La combinación de sustancias que vengan de la calle con los tratamientos médicos nos lleva a que se pueda producir un cóctel mortal".

El riesgo cero no existe, señala Leyva, pero con más personal y medios se podría reducir ese tipo de muertes. "Si tuviéramos bien cubierto el área de comunicaciones para realizar cacheos de manera más ordenada, más herramientas jurídicas y técnicas... También tenemos un gran déficit de personal sanitario en las prisiones. El control médico sobre los internos podría ser mucho mejor", dice Leyva, que espera que los datos de 2020 reflejen una caída de las muertes por drogas debido a que las visitas se redujeron por la pandemia.

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