El capitán jubilado que se ha empeñado en sacar de la cárcel al 'Monstruo de Granada'
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¿SE PUEDE DAR TODO POR UN PEDÓFILO CONDENADO?

El capitán jubilado que se ha empeñado en sacar de la cárcel al 'Monstruo de Granada'

Un capitán del Ejército jubilado lleva 4 años tratando de demostrar que un condenado a 15 años por abusar de su hijastra es inocente. El tribunal admite que el juicio pudo ser injusto

Foto: Montaje: R. C.
Montaje: R. C.

En la cárcel de Dueñas, en Palencia, cumple condena el hombre al que se dio en llamar 'el monstruo de Granada'. En diciembre de 2013, la Audiencia Provincial de Granada dio por probado que A. F. H. abusó sexualmente de su hijastra desde que la niña tenía ocho años hasta que cumplió los veinte. Dice la sentencia que durante una década la convirtió en su esclava sexual, que la forzaba casi a diario, que la niña calló por el miedo y las amenazas de muerte, y que la infamia culminó en un embarazo no deseado poco antes de cumplir ella la mayoría de edad.

En julio de 2007, cuando el hijo fruto de las violaciones tenía casi dos años, la víctima huyó de la casa familiar con su nueva pareja. Tres años después, en noviembre de 2010, la joven se armó de valor y denunció a su padrastro. La Audiencia Provincial de Granada falló en diciembre de 2013 una condena de 15 años de prisión para A. F. H., a quien llamaremos Andrés. Lleva cumplidos seis.

"¿Conoces a algún abogado que pueda hacerse cargo de este hombre? Dice que todo es mentira y que se va a suicidar". A Jesús López, capitán jubilado del Cuerpo de Ingenieros del Ejército del Aire, le llegó este mensaje a través de dos intermediarios. Andrés, el 'monstruo', le suplicaba a un amigo recluso que salía de permiso que le buscara ayuda, y el recluso se lo dijo a un amigo en común con Jesús.

"Me picó la curiosidad", admite el capitán. "¿Un hombre condenado por los delitos más aberrantes para la sociedad dice que es inocente? Eso tenía que averiguarlo. Antes de echarle una mano a ese tipo, debía hacer algunas comprobaciones. Así que me fui a su pueblo a preguntar y ahí es donde me convencí de que en este caso las cosas no cuadraban. Al poco ya estaba metido hasta las trancas en sacar a Andrés de la cárcel".

La víctima declara junto a A. F. H. en el juicio de diciembre de 2013 en la Audiencia Provincial de Granada.
La víctima declara junto a A. F. H. en el juicio de diciembre de 2013 en la Audiencia Provincial de Granada.

Era el año 2016 cuando el ingeniero aeronáutico jubilado y el pedófilo condenado comenzaron a forjar un asombroso vínculo mediante horas de conversaciones y confesiones, primero a través de los cristales de la prisión de Albolote, en Granada, y luego en largos paseos por los jardines de la guardería del centro de La Moraleja, en Dueñas, donde ambos comían patatas fritas compradas en el economato y se gastaban algunas bromas cada 15 días hasta que irrumpió la pandemia.

"Sé que el día en que vaya a la cárcel y le diga que ya no puedo pelear más, este hombre se suicida"

Hoy la vida de Andrés depende de Jesús. Y Jesús lo sabe, porque Andrés se lo ha dicho muchas veces. El día en que se canse y deje de luchar por su libertad, él se ahorca, como ya hicieron su padre y su abuelo antes que él. "Sé que el día en que vaya a la cárcel y le diga que ya no puedo pelear más, este hombre se suicida, porque no tiene ningún interés en vivir en la cárcel 15 años sabiéndose inocente. Para él, el suicidio no es algo malo porque tiene esa tendencia diagnosticada. Él bajó a su padre y a su abuelo de la viga. Y yo le he prometido que, si ese día llega, no le voy a engañar".

La ONU como último recurso

La mecha de la esperanza está casi consumida. Tras varios portazos judiciales, solo queda un último recurso, muy remoto. Es un escrito remitido a la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Ginebra. Es la última puerta por tocar, tras una carrera agónica emprendida en 2016, cuando Jesús obtuvo todos los poderes para actuar en nombre de Andrés, quien carece de educación, pues de niño se dedicó a la recogida del esparto, y ahora se ha quedado solo porque su familia lo desprecia. "Si la ONU nos da la espalda tendré que decirle a Andrés: 'Lo siento compañero, hasta aquí he podido llegar'. Sería inhumano obligarle a seguir pasando este calvario cuando él no quiere. Su única ilusión es salir y quedar como una persona decente ante su hijo y ante su familia".

¿Cómo se puede generar un vínculo de amistad con una persona condenada por abusar salvajemente de una niña que además era su ahijada? ¿Cómo se puede defender a capa y espada la inocencia de un monstruo condenado en firme por la justicia solo con base en su palabra? Esa pregunta se la han hecho a Jesús amigos, familiares y hasta su expareja. También los abogados de la empresa de la que es propietario, que le han ayudado, a veces en contra de sus escrúpulos, a gestionar toda la madeja legal.

Casa familiar de Castilléjar, Granada, donde se produjeron supuestamente los abusos durante diez años. (Google Maps)
Casa familiar de Castilléjar, Granada, donde se produjeron supuestamente los abusos durante diez años. (Google Maps)

La figura del 'monstruo' ha sido un motivo de conflicto, incomprensión y rechazo en la vida de este respetable ingeniero jubilado desde el día en que acudió por primera vez a visitarle a la cárcel de Albolote. Por eso no quiere que ilustremos esta historia con su fotografía. Porque una cosa es saber en lo más hondo que tu cruzada es justa y otra muy distinta es decirle al mundo que crees a pies juntillas a un hombre abominable a ojos de la justicia y, por tanto, de la sociedad. "El día en que saque a Andrés de la cárcel, ese día sí que montaremos una buena. Pero ahora no, ya he tenido demasiados problemas en mi entorno".

¿Y en qué se basa Jesús para jugarse la dignidad por Andrés? Vayamos a los hechos.

Primer hecho probado por la Audiencia Provincial de Granada: Andrés tuvo un hijo en octubre de 2005 con la que era entonces su hijastra, Carmen, hija de María, la entonces esposa de Andrés. Los tres convivieron en la misma casa entre 1992 y julio de 2007. En noviembre de 2010, Carmen se siente fuerte emocionalmente y presenta la denuncia ante la Policía Nacional.

Según un informe psiquiátrico forense utilizado en el juicio, Carmen padecía en el momento de la denuncia "tristeza generalizada, temor hacia el futuro y afectividad reducida", un estado "compatible con las vivencias manifestadas". A la pregunta del agente policial de por qué presenta ahora esa denuncia, Carmen explica que Andrés se ha acercado últimamente al patio del colegio del niño, que tiene ya cinco años, y que está tratando de trabar amistad con él. Teme que quiera quitarle la custodia y quedarse con el niño, sometiéndole a las mismas crueldades por las que ella pasó.

A. F. H. sostiene a su hijo el día de su bautizo en abril de 2006. (cedida)
A. F. H. sostiene a su hijo el día de su bautizo en abril de 2006. (cedida)

Primer hecho probado por el ingeniero Jesús López: todo el pueblo de Castilléjar, ubicado en el Altiplano de Granada, conocía la relación íntima entre Andrés y su ahijada. Era un asunto morboso y se sospechaba que ese niño era hijo de él y no de un joven misterioso que vivía en Barcelona y que no quería saber nada. El 13 de abril de 2006, el hijo nacido de las presuntas violaciones fue bautizado y la familia celebró un banquete en el café-bar Emilio. Hubo jamón, sepia, cordero, solomillo, merluza, cerveza y vino. Andrés ejerció de anfitrión y pagó el convite. En aquellos años, Andrés todavía ganaba un buen dinero como albañil, principalmente reformando viejas cuevas-casa para vendérselas a ciudadanos ingleses, que las encontraban de lo más exótico.

Desde que nació el niño, dicen los vecinos consultados por Jesús, padrastro y ahijada mantenían una relación de pareja. "Mira, no le des más vueltas, esto era consentido y por eso vivieron en la misma casa hasta que ella cumplió los 20", le dijo un exfuncionario de Castilléjar. El pueblo, una pequeña sociedad rural donde los romances entre primos y familiares han sido una práctica histórica, lo toleraba a su manera.

Tarjeta de invitación al bautizo del hijo de Andrés y su ahijada.
Tarjeta de invitación al bautizo del hijo de Andrés y su ahijada.

Segundo hecho probado por la justicia: Carmen ofreció un testimonio coherente y sin fisuras durante toda la instrucción. Narró tocamientos, amenazas de muerte escopeta en mano y penetraciones anales y vaginales. En cambio, el testimonio de Andrés fue errático y contradictorio. Negó haber tenido relaciones sexuales con su ahijada hasta que una prueba de ADN certificó que el niño era suyo. Luego lo admitió y dijo que las relaciones comenzaron solo cuando su ahijada cumplió la mayoría de edad, y que ella les dio pie con el fin de que no se marchara del hogar, ya que la relación con su esposa estaba rota, en buena medida por la imposibilidad de tener hijos, y él había conocido a una nueva mujer y se quería ir. Exesposa y ahijada rechazaron esa versión de plano, si bien la exesposa reconoció no haber sabido nunca de los abusos y la hijastra afirmó no haber padecido nunca lesiones.

Tras cuestionar a ambos, el tribunal concluyó que "es más creíble la versión de las denunciantes que, además, es más lógica". Y con el apoyo del informe psiquiátrico, aplicó la doctrina del Tribunal Supremo por la cual "la declaración de la víctima no es prueba indiciaria, sino prueba directa y ha sido admitida como prueba de cargo", una doctrina utilizada principalmente en casos de violencia de género. Con esta base jurídica, y otorgando plena credibilidad a la víctima, el fallo no podía ser otro ante semejante aberración: pena máxima de 15 años de cárcel por agresión sexual continuada y 40.000 euros de indemnización.

Segundo hecho probado por Jesús López: dos documentos clave no fueron incluidos en el juicio. El más importante es el historial completo de la estancia de Andrés en la unidad de salud mental del hospital de Baza (Granada), donde ingresó por depresión y tendencias suicidas una vez su ahijada se marchó junto con el hijo de ambos. El abogado defensor solamente aportó en el juicio 8 folios de los 80 que componen el informe médico. Y entre esos folios ausentes destacan unas anotaciones del enfermero que vigilaba a Andrés.

El 18 de junio de 2007, una semana después de que la ahijada abandonara la vivienda familiar, ella, el niño y su madre acudieron al hospital a ver a Andrés. La ahijada entró sola y tranquila en la sala de televisión acondicionada para las visitas, dejando al niño y a la exesposa fuera. El enfermero vio la escena y escribió sobre la "actitud sospechosa" de ambos, quienes "más parecen una pareja que una relación de padre e hija". Al día siguiente, se reprodujo la situación.

La Audiencia de Granada admitió que "con las nuevas averiguaciones" hay base para "obtener la anulación de la sentencia firme"

Este historial completo fue enviado a la Audiencia Provincial junto a la segunda prueba desaparecida, que consiste en una denuncia previa que la ahijada interpuso contra Andrés poco después de marcharse de casa en 2007, acusándole de amenazas y confesando miedo a que le quitara el niño pero sin citar los abusos sexuales, y que fue archivada. La Audiencia Provincial de Granada desestimó reabrir el caso para investigar los errores, pero admitió que "con las nuevas averiguaciones (…) dispone de nuevos elementos de prueba susceptibles de justificar el recurso de revisión ante el Tribunal Supremo (…), con el objeto de obtener la anulación de la sentencia firme y la incoación de una nueva causa, esta vez contando ya con esa nueva prueba".

De algún modo, la Audiencia reconocía que el juicio pudo no ser justo para el 'monstruo de Granada' y que hay indicios para repetirlo. El culpable de este desatino fue del abogado de oficio de Andrés. Y ahí Jesús consiguió otro hito, obligar al Colegio de Abogados de Granada a sancionar a J. L. J., abogado defensor durante el juicio, con 15 días de suspensión de empleo por mala praxis. El abogado reconoció que "han existido disfunciones" en su defensa de Andrés y lo achacó a "una excesiva carga de trabajo que me impidió desarrollar correctamente mi labor profesional". Una confesión que llega tarde y resulta inútil, porque cuando Jesús presentó el recurso de revisión ante el Tribunal Supremo para reabrir la causa, la última bala que le quedaba en la justicia española, el alto tribunal ni siquiera lo valoró porque entendía que las pruebas debieron ser aportadas por la defensa en su día.

Agotada pues la vía judicial, la última esperanza para el condenado es el escrito remitido a la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas en Ginebra, junto a una petición de indulto parcial hecha en 2019 ante el Ministerio de Justicia, en el que se pide que se rebaje la condena al tipo medio de nueve años de prisión, y que sigue sin respuesta.

Exterior del centro penitenciario La Moraleja, en Dueñas (Palencia).
Exterior del centro penitenciario La Moraleja, en Dueñas (Palencia).

¿Y si Andrés miente?

Este es el camino andado por Jesús López, capitán del ejército jubilado y empresario, para sacar de la cárcel a un hombre sentenciado en firme por los delitos más abominables. Lo ha hecho prácticamente todo por Andrés, gastando una gran cantidad de tiempo, dinero y salud. Ha obtenido un informe pericial psicológico independiente que señala a Andrés como una persona con "tendencia a la agresividad y la falta de control de sus propios impulsos", pero que "no cumple con las características de un pedófilo"; también ha encargado un dictamen ginecológico que valida la posibilidad de que la concepción del niño se produjese siendo ya la hijastra mayor de edad.

Cuanto más ha avanzado, más se ha convencido de que hacía lo correcto. Pero siempre le ha acompañado una sombra imposible de ahuyentar, el dilema moral de si Andrés le ha sido honesto todo este tiempo o si el instinto le ha fallado y está realmente ayudando a un monstruo. ¿Y si Andrés miente? ¿Y si se trata de un pederasta sin escrúpulos que manipuló a su hijastra a través del terror durante diez años? "Si lo que me estás diciendo es verdad, te saco de la cárcel, pero como sea mentira, intento meterte cinco años más", le advirtió en una de sus primeras visitas en la cárcel, según recordó días atrás en 'El Norte de Castilla'.

"Tengo una hija y se me revuelven las tripas con todo esto. Ya hemos llegado muy lejos y estamos ante el final del camino"

Esta ansiedad moral no solo le afecta a él. Un día, la abogada de su empresa, que le ayudó a tirar de los hilos, le dijo que se plantaba. "Tengo una hija y se me revuelven las tripas con todo esto. Ya hemos llegado muy lejos y estamos ante el final del camino, ¿hasta dónde quieres llegar? Te estás desgastando mucho con esta historia".

Cuando la duda asalta, el ingeniero Jesús López se rearma en su coraza. Recuerda todo lo que le dijeron en el pueblo, el bautizo, las pruebas obtenidas, la inexistencia de una sola lesión física en diez años de abusos sexuales diarios, la asombrosa ignorancia de la exesposa ante el horror que su hija padecía, las negligencias del abogado y sobre todo la palabra de Andrés, un hombre "sin estudios, hosco y primario", le define Jesús, "un ceporro y un putero si tú quieres, pero sincero cuando jura por sus muertos que él no es un pederasta. Por eso sigo adelante, por conciencia, porque no hay otro caso en España en el que el tribunal que ha condenado a un hombre a 15 años de prisión reniegue de su sentencia y te mande al Tribunal Supremo para que la revise, aunque ya sea tarde".

Es Jesús quien se hace cargo del pago de la indemnización de 40.000 euros. Lleva abonados unos 700 euros a la víctima

Es Jesús quien se hace cargo del pago de la indemnización de 40.000 euros, de los cuales la ahijada ha recibido unos 700 euros salidos del bolsillo del ingeniero en pagos fraccionados cada mes. "Que sí, coño, no pienses que sigo viniendo por compasión. Si no lo viera posible, te lo decía y no seguía gastando esfuerzo, tiempo y dinero", le espeta Jesús de tanto en tanto al reo para reforzar su moral y apartarle de sus instintos suicidas. El reo aguanta como puede y hasta hace poco pasaba los días ayudando a los funcionarios de Dueñas a mantener el orden entre los presos del módulo de primer grado, los más violentos. Pero una enfermedad ocular le ha dejado prácticamente ciego de un ojo y le ha incapacitado para una tarea tan bien valorada dentro del penal como peligrosa.

"Si la ONU dice que no y el ministerio rechaza el indulto, yo le relego de la obligación que tiene de seguir en este mundo por mi culpa. Y se lo diré sinceramente, a sabiendas de que lo siguiente es ir a recogerle en un furgón a la puerta de la cárcel", dice Jesús. Ese día terminará la asombrosa historia del capitán jubilado del Ejército que decidió luchar por la inocencia del 'monstruo de Granada'. Aunque todavía es posible un final diferente.

En la cárcel de Dueñas, en Palencia, cumple condena el hombre al que se dio en llamar 'el monstruo de Granada'. En diciembre de 2013, la Audiencia Provincial de Granada dio por probado que A. F. H. abusó sexualmente de su hijastra desde que la niña tenía ocho años hasta que cumplió los veinte. Dice la sentencia que durante una década la convirtió en su esclava sexual, que la forzaba casi a diario, que la niña calló por el miedo y las amenazas de muerte, y que la infamia culminó en un embarazo no deseado poco antes de cumplir ella la mayoría de edad.

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