De los aplausos a los insultos: aumentan las agresiones a sanitarios en la segunda ola
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SUBEN UN 18% RESPECTO A 2019

De los aplausos a los insultos: aumentan las agresiones a sanitarios en la segunda ola

Médicos y enfermeros lamentan los ataques por parte de pacientes descontentos con la gestión sanitaria, especialmente en urgencias y en la Atención Primaria

Foto: De los aplausos a los insultos: aumentan las agresiones a sanitarios en la segunda ola
De los aplausos a los insultos: aumentan las agresiones a sanitarios en la segunda ola

En los centros de salud y los pasillos de los hospitales ya nadie se acuerda de los aplausos de las ocho de la tarde. Aquellos homenajes durante la primera ola a los sanitarios, que se dejaban la piel para aplanar la curva de los contagios, fueron tan improvisados como efímeros. "Ha sido todo mentira. Habrá gente que aplaudiese de corazón, pero hemos pasado de héroes a villanos y contagiosos", se lamenta María, una enfermera de urgencias del hospital madrileño 12 de Octubre.

Las denuncias han aumentado un 18% respecto a 2019, pero los incidentes son muchos más. No se denuncian

El aumento de los contagios, la presión hospitalaria y la crispación social han convertido a los médicos y enfermeros en la diana de las frustraciones de muchos pacientes, hasta el punto de que el número de agresiones se ha disparado desde el verano, superando incluso las cifras de 2019. Según datos del Ministerio del Interior, entre enero y agosto del año pasado se produjeron 378 agresiones verbales o físicas a sanitarios, mientras que este año se han producido 446 durante el mismo periodo (un 18% más).

Esto supone casi dos incidentes violentos al día, pero la realidad podría ser mucho peor. "Son datos muy infravalorados porque habitualmente, al menos en urgencias, no se denuncian. Son muchas más y estamos notando mucho la diferencia con la primera ola, cuando había más respeto. Los pacientes ahora son más demandantes y el momento de incertidumbre y nerviosismo que está pasando la sociedad se acaba notando", explica Iria Miguéns, médico de urgencias y miembro de la junta directiva de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES).

Habrá gente que aplaudiese de corazón, pero hemos pasado de héroes a villanos

Hace unos días, los sanitarios del hospital de Albacete se manifestaban en la puerta por la agresión a un enfermero del 112. Un joven, sin mediar palabra, la propinó un puñetazo al sanitario, que necesitó varios puntos de sutura. Tres días después, en Málaga, una mujer lanzó una mampara de metacrilato a una enfermera y la amenazó de muerte. También este mes, en Alicante, un hombre tiró al suelo a otra sanitaria tras presentarse en el hospital sin mascarilla.

"Las agresiones a sanitarios es algo que veníamos denunciando ya de antes, pero es verdad que desde agosto hemos visto que han aumentado exponencialmente, especialmente en los centros de salud, porque están colapsados", explica Víctor Pedrera, vicesecretario general de la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM). A la demanda por covid ahora se suma la de los pacientes crónicos que no se han atendido durante el confinamiento. "La gente no se da cuenta de que si va al centro de salud porque no le cogen el teléfono y está vacío, no es porque no estén trabajando, es porque los médicos tienen ahora mismo entre 70 u 80 consultas telefónicas, que por cierto son más largas que las presenciales. La población no está siendo comprensiva con el profesional y no centra su enfado con los verdaderos responsables, que no son los médicos y enfermeros, sino los que han tenido tiempo y obligación de dotar adecuadamente la sanidad durante estos meses y no lo han hecho".

Solo un 22% de los centros de salud tiene vigilantes jurados y no están durante toda la jornada

Según las denuncias de sanitarios que llegan al CESM, aunque normalmente las urgencias son los lugares donde más se producen las agresiones, estos meses el principal foco de violencia se está dando en los centros de salud. "Hay que tener en cuenta que solo un 22% de estos centros tiene guardia jurado. Y los que lo tienen, están contratados durante las horas críticas, que no tiene por qué ser cuando al agresor le parece oportuno ponerse violento".

De todas las agresiones que se producen en los centros sanitarios, el 81% son verbales, pero no por eso hacen menos mella en la moral del personal médico. "Yo he pasado miedo en muchas ocasiones, porque hay gente que te amenaza. Y eso se suma al estrés y ansiedad que ya tenemos", apunta Miguéns. "Te desanima y te hace cuestionarte, sobre todo cuando ven que eres una mujer, porque no te respetan igual. No es algo anecdótico: casi no hay turno en el que no te cuestione algún paciente y te pidan que venga un médico hombre porque tu valoración no les vale. O directamente no quieren que les atiendas y se ponen violentos".

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Según los últimos datos oficiales disponibles, referidos a 2018, el 75% de las agresiones las sufren las sanitarias. En total, ese año se recogieron 9.741 incidentes notificados por los hospitales (que no denuncias), de los cuales el 64% se repartían casi a partes iguales entre médicos y enfermeros. Pero como se mencionaba antes, no todas acaban siendo juzgadas. "Los ataques verbales no llegan a ningún sitio, por lo que muchos ni se molestan en denunciarlo", explica Pereda. Y cuando lo hacen, las condenas son bajas o no se traducen en ninguna compensación porque el agresor se declara insolvente. Los encontronazos físicos sí prosperan mejor porque son los propios colegios profesionales los que tramitan la demanda.

Sanitarios aplaudiendo durante el mes de abril. (EFE)
Sanitarios aplaudiendo durante el mes de abril. (EFE)

"Muchas veces no denuncias por miedo, porque lo tienes que hacer con tu nombre y si te han dicho que te van a rajar o a esperar en la puerta, pues mejor que no sepan tus datos…", se queja María, para quien ahora mismo salvaguardar las medidas de protección contra el covid supone momentos de tensión en planta. "Hay pacientes que no se toman bien que les digas que se suban la mascarilla, aunque estén en la sala de espera de un hospital. Mira, el otro día venía una chica sin ninguna patología exigiendo un justificante para no llevarla, que no podía respirar... Cuando le dije que no podía ser, se puso a gritar que no sé lo que es eso… ¡No, qué va!".

"El principal momento de conflicto se da cuando les dices que tienen que hacer cuarentena porque han dado positivo, hay más reticencia que durante la primera ola", apunta Miguéns. "Y también porque vienen con mucha desinformación, pidiendo tratamientos que no están indicados o ni existen. Y por mucho que se lo expliques, ellos vienen con que eso es lo correcto y si les llevas la contraria se vuelven agresivos. Nos ven como el enemigo cuando estamos trabajando para ellos". El 64% de los ataques físicos o verbales se reparte casi a partes iguales entre enfermeros y médicos (el resto corresponde a otras especialidades).

Cuando les dices que tienen que hacer cuarentena porque han dado positivo hay más reticencia que durante la primera ola

Para hacer frente a este aumento en la crispación de los pacientes, el 6 de abril, el ministerio de Interior puso en marcha una nueva funcionalidad de su aplicación AlertCops para que los sanitarios puedan avisar rápidamente a la policía a través de la 'app'. Pero para CESM lo que hace falta desde antes del confinamiento es más seguridad allí donde se producen los conflictos. "Sobre todo en los centros de salud hacen falta más guardias jurados. Lo llevamos pidiendo desde antes del covid, pero con esto salen más los trapos sucios a la palestra".

Mientras, los sanitarios temen que la tensión en las consultas y pasillos se traduzca en más bajas y contribuya todavía más al desánimo general, bajo mínimos tras meses de trabajo. "Tenía la esperanza de que, sobre todo en enfermería, se nos valorase más por parte de la sociedad, pero a la hora de la verdad seguimos siendo los que pagamos el pato. No entienden que no es nuestra culpa si tienen que estar diez horas en urgencias", se lamenta María.

"Es desesperante", comparte Miguéns. "En marzo éramos los mejores y ahora somos el enemigo. No es cierto, somos los mismos y seguimos trabajando igual, pero cada vez estamos más cansados".

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