ANÁLISIS INTERNO DEL 12-J

Podemos vincula su fracaso electoral "a las peleas internas" y la debilidad organizativa

Desde la dirección dan por cerrado un ciclo, el de los procesos municipales y autonómicos que ya se saldaron con un considerable descenso de apoyos en mayo del pasado año

Foto: El vicerpresidente segundo del Gobierno y líder de Podemos, Pablo Iglesias, realiza la ofrenda floral en el pebetero durante el homenaje de Estado a las víctimas de la pandemia de coronavirus. (EFE)
El vicerpresidente segundo del Gobierno y líder de Podemos, Pablo Iglesias, realiza la ofrenda floral en el pebetero durante el homenaje de Estado a las víctimas de la pandemia de coronavirus. (EFE)

Autocrítica, asunción de errores y, con base a ello, concreción de nuevas tareas para recuperar fuelle electoral. La ejecutiva de Podemos -el denominado Secretariado- celebrada esta mañana con la presencia de los candidatos en las elecciones gallegas (Antón Gómez-Reino) y País Vasco (Miren Gorrotxategi) se ha prolongado durante cuatro horas en las que se ha analizado el fiasco electoral del pasado domingo y tratado de buscar soluciones de cara al futuro. La conclusión del Secretariado, según fuentes de la formación, es que "las peleas internas" han sido una de las principales causas de los malos resultados, por los que Podemos se ha convertido en fuerza extraparlamentaria en Galicia y ha perdido casi la mitad de sus apoyos en País Vasco.

En el encuentro se ha debatido ampliamente sobre "la debilidad organizativa" y su derivada de los conflictos internos, aunque estos últimos se vinculan a una etapa anterior y con la que se habría puesto un punto y final con el nuevo proceso congresual que remató hace escasas semanas con la reelección de la dirección estatal, primero, y de las direcciones territoriales, después, con miembros todos ellos afines a Pablo Iglesias, una vez consumadas las escisiones del sector errejonista y del anticapitalista. Es por ello, que la ejecutiva se ha emplazado a "poner en marcha cuanto antes lo aprobado en la Asamblea Ciudadana para poner el partido en dirección al próximo ciclo electoral". A pesar de la rutilante resaca del 12-J, también ha habido margen para el optimismo: "Estamos a tiempo de recuperarnos sobre los resultados actuales".

Desde la dirección estatal dan por cerrado un ciclo, el de los procesos municipales y autonómicos que ya se saldaron con un considerable descenso de apoyos en mayo del pasado año en once territorios. Estos comicios marcarían ese fin de ciclo, sobre el que se reconoce la conflictividad en el seno de las confluencias, principalmente la gallega. En Marea, la coalición formada por morados, Esquerda Unida y Anova, vivió cuatro años de ininterrumpidas guerras internas marcadas por las rupturas dentro del grupo parlamentario, escisiones y finalmente la división en dos candidaturas.

La marca quedó en manos del núcleo que pivotaba entorno a su exportavoz Luis Villares, por lo que los morados se presentaron a estos comicios liderando una nueva marca, Galicia en Común-Anova-Mareas. Tanto unos como otros se han convertido en fuerzas extraparlamentarias después de haber sido en 2016 la segunda fuerza en votos, aunque empatando en escaños con el PSdeG.

En País Vasco, donde se perdieron casi la mitad de los apoyos pasando de once a seis diputados, la formación encadena la que es su cuarta dirección, después de que dimitiese todo el anterior equipo tras perder su candidata para las primarias, Rosa Martínez, que compitió contra la avalada por la dirección estatal, Miren Gorrotxategi.

Tras las elecciones municipales y autonómicas de mayo del pasado año en once comunidades, el secretario general del partido ya puso énfasis en la deficiente implantación territorial de la formación: "No hemos sido capaces de construir una organización con la suficiente implantación territorial, lo que nos hubiera dado más presencia y fuerza". Ahora estos comicios se valoran en ese mismo marco, a pesar de que se producen con Unidas Podemos dentro del Gobierno de coalición y de contar en Galicia con el apoyo de la diputada gallega Yolanda Díaz que, junto a Iglesias, han puesto en valor las medidas arrancadas por la formación para extender el denominado "escudo social", entre las que reivindican como propias el ingreso mínimo vital. Con todo, algunas voces de la dirección destacan que era complicado superar la inercia a la baja de los anteriores comicios municipales y autonómicos.

Entonces, Unidas Podemos se quedó lejos de lograr el objetivo de incrementar el número de comunidades donde convertir sus votos en necesarios para sumar con el PSOE, limitándose a ser clave para la formación de un Ejecutivo progresista en Baleares —junto a los ecosocialistas Més—, Asturias, La Rioja y Canarias —junto a Nueva Canarias—, cuando hasta ese momento lo eran también en Extremadura, Castilla-La Mancha y Aragón, además de en Valencia. La debacle en las autonómicas del pasado año se consumó al quedarse fuera de los parlamentos de Castilla-La Mancha y Cantabria, al no llegar al 5% necesario para obtener representación, mientras que en la Comunidad de Madrid tampoco sumaron con el PSOE y Más Madrid.

La "crisis de la monarquía"

La intención de marcar un perfil más de izquierdas y con ínfulas rupturistas en el Gobierno de coalición ha quedado patente en el hecho de que también se haya dedicado tiempo durante esta primera ejecutiva tras el 12-J a analizar lo que desde Podemos entienden como una "crisis de la monarquía debido a los numerosos escándalos de corrupción que están apareciendo". Su conclusión es que estos hechos ponen "en cuestión la utilidad" de la Corona. Por ello, entienden que es una necesidad "llevar a llevar a cabo aportaciones en clave propositiva, abriendo espacio al debate para avanzar hacia una democracia más fuerte".

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