Desvincula al excomisario del robo

La Fiscalía ya no considera a Iglesias víctima de Villarejo y pide su expulsión de la causa

Duda "del origen delictivo" de la difusión de la información contenida en el teléfono móvil de su exasesora Dina Bousselham

Foto: villarejo iglesias EC
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La pieza Dina del caso Villarejo, en la que se investigaba el presunto robo de datos personales del líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, por parte del excomisario acaba de dar un giro. La Fiscalía Anticorrupción ha solicitado que al juez de la Audiencia Nacional Manuel García Castellón que deje de considerar al ahora vicepresidente segundo del Gobierno víctima del policía jubilado. Según informan a El Confidencial fuentes fiscales, el Ministerio Público duda "del origen delictivo" de la difusión de la información contenida en el teléfono móvil de su exasesora Dina Bousselham. Existen dudas fundadas de que Villarejo no participó en la sustracción del teléfono móvil que se encuentra en el origen del procedimiento.

La colaboradora de Iglesias reconoció en su última declaración ante el magistrado instructor y los fiscales esta misma semana que envió a terceros pantallazos de algunas de las conversaciones en chats de Telegram en las que participaba su jefe. Este dato, sumado a otras inconsistencias, ha hecho tambalear la versión de que la desaparición del teléfono estuviera vinculada a un espionaje contra Podemos o su líder orquestado por la trama policial de Villarejo.

Durante un registro realizado en noviembre de 2017 los responsables de la investigación hallaron en la vivienda del policía un soporte de memoria con información obtenida a partir de un móvil de Bousselham. Los archivos habrían sido extraídos del teléfono a lo largo de 2016, cuando Dina ejercía como asesora de Iglesias. Según declaró en 2019 la pareja de Bousselham, que también compareció como testigo ante el juez, el móvil se lo robaron a la política del bolsillo de su chaqueta cuando ambos se encontraban en el Ikea de Alcorcón.

La memoria del aparato guardaba abundante documentación sobre el funcionamiento ordinario de Podemos, pero también conversaciones privadas con otros dirigentes del partido y fotografías comprometedoras de índole personal. Gran parte de los datos afectaban directamente a Pablo Iglesias. Tras abrirse una pieza separada bautizada como Dina en el marco de la causa en la que se investiga a Villarejo, el propio Pablo Iglesias declaró como perjudicado en la Audiencia Nacional que Antonio Asensio, el presidente del Grupo Zeta, editora de 'Interviú', le entregó la tarjeta del móvil que fue sustraído a la asesora del partido.

Como ha adelantado El Mundo y ha confirmado El Confidencial, en caso de que el magistrado atienda la solicitud de la Fiscalía, Iglesias perdería su condición como acusación en el procedimiento. En la declaración prestada el pasado lunes, Dina reconoció que hizo pantallazos del chat en el que Pablo Iglesias decía que "azotaría" a la periodista Mariló Montero "hasta que sangrase" y se lo envió a terceros. Además aseguró que cuando el vicepresidente se la entregó a ella a mediados de 2016, su contenido ya había sido destruido.

No se la entregó hasta meses después

Ese es otro de los puntos que marcó la comparecencia de Bousselham este lunes: en enero de 2016, Iglesias supuestamente tuvo acceso al contenido de la tarjeta SIM con toda la información que se había extraído del móvil, pero no se la entregó a su exasesora hasta meses después. Según explican las fuentes consultadas, Bousselham aseguró este lunes ante el juez que la recibió en torno a verano y, para entonces, la información que contenía la misma ya había sido eliminada pese a que Iglesias le reconoció que había podido consultarla.

En cuanto al papel de Villarejo, el último director de 'Interviú' y ex responsable de Información Nacional en la Moncloa, Alberto Pozas Fernández, reconoció en abril de 2019 que fue él quien entregó al comisario la información obtenida del móvil robado. Tras llegar la información a la redacción de 'Interviú', sus responsables estudiaron detenidamente el contenido de la tarjeta, pero ante las implicaciones que podía tener sacar a la luz un material de ese tipo, los jefes editoriales decidieron meter las fotografías y el resto de archivos en un cajón: Asensio le entregó entonces la tarjeta a Iglesias y Pozas hizo lo propio con Villarejo.

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