UN CAMINO TRAZADO CON METICULOSIDAD

El salto de las tertulias al Gobierno: la hoja de ruta de Pablo Iglesias en la última década

Desde que Sánchez recuperó la secretaría general de su partido en mayo de 2017, Iglesias lo fio todo a cogobernar con el PSOE. Siete años antes comenzó a emitir el trampolín de 'La Tuerka'

Foto: Pablo Iglesias en 'La Tuerka'
Pablo Iglesias en 'La Tuerka'

El sexto aniversario de la creación de Podemos coincidirá esta semana con la toma de posesión de sus principales dirigentes como miembros del Gobierno. Seis años enfocados hacia el objetivo de gobernar —el documento político del equipo de Pablo Iglesias en Vistalegre II se titulaba: 'Plan 2020, ganar al Partido Popular, gobernar España—, pero cuya hoja de ruta se remonta a una década atrás. Desde que el ahora vicepresidente pasó del activismo más o menos anónimo a la opinión pública construyendo su perfil de tertuliano, en circuito cerrado como campo de entrenamiento primero, para luego recorrer buena parte de las televisiones generalistas espoleado por el empuje de la repolitización social surgida del 15-M.

Su trampolín fue el programa de debate 'La Tuerka', que arrancó en noviembre de 2010 desde el canal comunitario del barrio de Vallecas 'TeleK', con la convicción ya entonces de que "el gran dispositivo mediático de nuestro tiempo, lo más importante para establecer y determinar lo que piensa la gente (más aún que la educación, la familia o la Iglesia) es la televisión, independientemente de que se transmita por satélite, por TDT o por internet". Desde 'La Tuerka' se convirtió en un referente para la izquierda, marcando el hito de convertirse en la segunda tertulia política más vista por internet. El 15-M vendría después, pero la transversalidad y vocación de superar los marcos de la izquierda anquilosada ya era su obsesión: "La izquierda hablaba por primera vez desde su propio programa de debate y, lo que es más importante, desde muy pronto intentaba no hablarse solamente a sí misma", resumía Iglesias haciendo balance de 'La Tuerka' antes del inicio de su última temporada.

Pablo Iglesias y Juan Carlos Monedero, durante la entrevista. (La Tuerka)
Pablo Iglesias y Juan Carlos Monedero, durante la entrevista. (La Tuerka)

Fuera del nicho de la izquierda, el "tertuliano rojo" también comenzaba a principios de la década pasada a ser conocido debido a su salto a las televisiones nacionales. Fue el cimiento imprescindible para construir lo que vendría después, como resume una frase que Iglesias repitió en más de una ocasión al que en aquella época era el líder de IU, Cayo Lara: "Vuestra gente me conoce más a mí que a vosotros". La telegenia.

El relevo generacional ligado a la nueva política, que ya existía de facto, no contaba aún con representación dentro de los partidos políticos, y el presentador de Cuatro Jesús Cintora se anticipó a esta inminente regeneración en el estreno de su espacio 'Las Mañanas de Cuatro'. En este promocionó a jóvenes promesas que revolucionarían el curso político 2013/14. Su buen olfato lo llevaría a contar en plató con políticos que eran de segunda fila, aunque hoy cueste imaginarlo, como Pedro Sánchez, Pablo Casado, Albert Rivera, Alberto Garzón y, por supuesto, Pablo Iglesias.

Pablo Iglesias con Javier Ruiz, en 'Las mañanas de Cuatro'. (Gtres)
Pablo Iglesias con Javier Ruiz, en 'Las mañanas de Cuatro'. (Gtres)

Las cosas estaban cambiando e Iglesias iba varios pasos por delante. Nada era casual y la hoja de ruta estaba trazada con meticulosidad: "Lo que mucha gente no se imaginaba es que nuestra intervención en los medios era una cosa muy reflexionada, no dependía de nosotros, pero llevábamos años preparándonos para eso. 'La Tuerka' fue eso, se inició a partir de una reflexión entre profesores e investigadores en la Complutense sobre los problemas para intervenir en el terreno de la ideología", confesaría al periodista Jacobo Rivero, en una extensa entrevista realizada un mes después de las elecciones europeas.

Lo atestiguan varias de sus reflexiones en una entrevista con este diario cuando no existía Podemos: "La clave de las tertulias es que son los espacios de combate político más poderosos. Es más importante lo que se discute en las tertulias que lo que se discute en el Parlamento. La mayoría de la gente forma sus opiniones a partir de lo que escucha en la televisión. Hay intelectuales de izquierda que adoptan posturas más puristas, fuera de los marcos establecidos, y defienden que uno no debe rebajarse a participar en espacios televisivos que, por otra parte, tienen mucho de circo. Para mí es importante imponer un estilo y unas formas, como hacemos en 'La Tuerka': no interrumpir, no perder las formas, etc. Por otra parte, no tengo ningún problema en defender mis ideas delante de cualquiera, aunque sea un cinco contra uno, fuera de casa y en un formato poco favorable. Hay que arriesgar, aunque no marques las reglas del juego. La alternativa es no estar y, para mí, debemos seguir haciendo política".

La hipótesis Podemos

En la misma entrevista lanzaba su primer globo sonda en los medios sobre que lo estaba barruntando: "Creo que tocan cambios. De alguna forma, hoy hay una generación que pide empoderarse políticamente, pero es importante que la indignación se dote de instrumentos políticos. IU es una condición necesaria pero no suficiente, hace falta más generosidad y una visión de largo plazo, que permita que se entiendan con el importante proceso político que se está dando en la actualidad y con las coyunturas del momento. De hecho, mucha gente mayor que se había desencantado de la política de IU ahora vuelve a participar en este proceso". Unos meses después nacía Podemos con la vocación de desbordar a IU.

Pablo Iglesias y Federico Jiménez Losantos en Intereconomía
Pablo Iglesias y Federico Jiménez Losantos en Intereconomía

De la hipótesis 'La Tuerka' a la hipótesis Gobierno, pasando previamente por la hipótesis Podemos. Si el fenómeno Pablo Iglesias no hubiese existido sin el fenómeno 'La Tuerka', el paso por las instituciones dio un 'lifting' y sus últimos giros contribuyeron a normalizarlo, a convertirlo en una fuerza de Gobierno que ahora se sentará en el Consejo de Ministros. El objetivo gobernista se planteó directamente en la asamblea de Vistalegre II, con la estela de los gobiernos municipales en Madrid o Barcelona.

"Después de las elecciones autonómicas y municipales, nuestro objetivo político es que se empiece a normalizar una vía de gobierno a través de la fórmula de coalición en ayuntamientos y comunidades autónomas", aseguraba Iglesias. Pero siempre con la misma brújula: "El 95% de un liderazgo es un dispositivo audiovisual, el 95% de una campaña electoral es un dispositivo audiovisual y el 95% de lo que puede decir una organización política es también un dispositivo audiovisual. Mucho más importante que las propuestas y que el eventual diseño de un programa de gobierno alternativo es el discurso".

De ahí los temores del presidente Pedro Sánchez al denominado 'efecto Salvini'. Máxime, si quien acaparará la visibilidad de vicepresidente es un animal político que ha llegado a su posición actual por su capacidad para manejarse a través de los medios de comunicación y saber tocar sus teclas a través de golpes de efecto. Así lo demuestra la trayectoria de un 'outsider' que logró colarse en los televisores sin ningún patrocinador detrás, dando la sensación de que solo lo mueve la vocación, generando empatía y ganándose la confianza de buena parte de los telespectadores en plena crisis socioeconómica. Y de ahí a "votar con ilusión", como rezaba su principal lema para la campaña de las europeas.

La revelación gallega

Este salto electoral nunca hubiese ocurrido sin las enseñanzas que Iglesias exportó de Galicia. Una auténtica revelación. En el verano de 2012, el dirigente histórico del nacionalismo gallego, Xosé Manuel Beiras, rompía definitivamente con el Bloque Nacionalista Galego (BNG) para inmediatamente sentar las bases del proyecto político que inspiró Podemos: Alternativa Galega de Esquerdas (AGE). Bautizada coloquialmente como 'la Syriza gallega', fue un ejemplo a seguir para Pablo Iglesias, quien contribuyó a su éxito electoral en las autonómicas como asesor de campaña. "La experiencia de AGE es una de las que más me marcaron y me ha hecho creer que lo de Podemos puede funcionar porque, independientemente de que esté protagonizado por figuras que venían de estructuras políticas tradicionales, entendieron que había cosas que habían cambiado. También que había que apelar a otros sujetos que permitieran la ruptura del régimen y la experimentación de formas políticas totalmente nuevas", explicaba a la prensa, preguntado por esta cuestión, antes de celebrar un acto de campaña para las europeas en Galicia.

Foto de archivo de Xosé Manuel Beiras. (EFE)
Foto de archivo de Xosé Manuel Beiras. (EFE)

La voluntad de superar las siglas, dejando a un lado la división de la izquierda respecto al planteamiento de la cuestión nacional, llevó a Beiras a buscar la alianza con Esquerda Unida (EU), liderada por la ahora ministra de Trabajo Yolanda Díaz, próxima al sector de IU que luego se sumaría a Podemos. Pablo Iglesias aportó argumentario a Díaz como asesor de campaña, tanto a nivel discursivo como en lo referente a las formas de la ‘nueva política’. Con la perspectiva del tiempo, la líder de EU reconocía que Iglesias "incidió principalmente en nuestro discurso, y la grandeza de AGE fue precisamente eso. Su papel también fue fundamental en la estrategia comunicativa, porque el discurso por sí solo no es suficiente si no se sabe comunicar, y la riqueza de Pablo es que sabe cómo comunicar de un modo diferente al habitual, de forma directa y clara para que sea entendido por todo el mundo. La gente lo escuchaba y se identificaba rápidamente con nosotros. Tuve mucha suerte de tenerlo como asesor, además de amigo".

La experiencia fue un éxito. Un partido con apenas un mes de vida había conseguido colarse en el Parlamento gallego con nueve diputados y situándose como la segunda fuerza más votada en A Coruña, Santiago de Compostela y otra veintena de ayuntamientos. "La señal de que las cosas eran posibles", resumió Iglesias tras la gesta. El inicio de la hipótesis Podemos que, ahora, seis años después de su lanzamiento, formará parte del primer Gobierno de coalición desde la vuelta de la democracia.

Se fía todo al cogobierno

Desde el día siguiente a que Pedro Sánchez recuperarse la secretaría general de su partido —en mayo de 2017—, y tras pasar por el tamiz de la dirección del partido, Iglesias lo fio todo a cogobernar con el PSOE. Un año después de aquella épica vuelta de Sánchez a la primera línea política, Iglesias confesaba al periodista Enric Juliana: "Quiero ser candidato y me presentaré a las primarias de Podemos, y el resultado determinará muchas cosas. Si las ganamos, o si somos la primera fuerza, tendremos que lograr un acuerdo de gobierno. Si no, tendremos que buscar otro tipo de acuerdo, y allí se definirá mi futuro político".

Palabras que luego se plasmarían en su libro 'Nudo España' (Arpa), donde se aventuraba a añadir: "El próximo Gobierno va a ser de coalición, sea de nosotros con el PSOE o de Ciudadanos con el Partido Popular". Sánchez sería consciente de ello, según reitera Iglesias, aunque advierte de que no todos en su partido lo asumen y, menos todavía, ciertos poderes fácticos "nostálgicos" del bipartidismo. Finalmente se impuso la opción de la coalición progresista, aunque antes tuvieron que producirse unas negociaciones fallidas entre socialistas y morados y una repetición electoral. "Las cosas importantes no se consiguen a la primera".

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