RITUAL DE OSCURANTISMO

El 'exorcismo' de Almansa: la niña sometida a un ritual por estar "embarazada" del diablo

Este jueves se cumplen 19 años del crimen de Almansa, en el que Rosa, una niña de 11 años, murió tras ser destripada por su madre, dos tías y una vecina

Foto: Rosa Gonzálvez, de 11 años, murió al ser destripada por su madre en un ritual por creer que estaba embarazada de Satán. (C.C.)
Rosa Gonzálvez, de 11 años, murió al ser destripada por su madre en un ritual por creer que estaba "embarazada de Satán". (C.C.)
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El 19 de septiembre de 1990, los vecinos de la localidad manchega de Almansa, en Albacete, presenciaron conmovidos el entierro de una niña de tan solo 11 años. Hacía solo 24 horas que habían conocido la noticia de la muerte de Rosa Gonzálvez, sometida a un ritual de espiritismo por su propia madre, conocida en el municipio como Rosa 'la Curandera'.

En la madrugada del día 18, los vecinos de la calle Valencia alertaron a las autoridades de los gritos que procedían del número 4. Cuando los agentes llegaron al domicilio, confirmaron la muerte de la menor y sacaron esposadas a su madre, Rosa Gonzálvez Fito; su tía, Ana María Gonzálvez y dos vecinas, María Mercedes y María Ángeles Rodríguez Espinilla. La pequeña Rosa había muerto desangrada y las tres detenidas estaban acusadas de provocar su fallecimiento por someterla a prácticas rituales. Asimismo, encontraron al padre de la víctima encerrado en una de las habitaciones de la vivienda.

Una vez realizada la autopsia, el juez confirmó que a Rosa le habían extraído los intestinos por la vagina y su muerte se había producido tras sufrir un choque hipovolémico. Según informaron fuentes de la investigación, la menor estaba "embarazada" del demonio y habían practicado el oscurantismo para extraerle el feto, aunque los informes médicos posteriores descartaron que la fallecida estuviese en periodo de gestación.

Días más tarde del siniestro suceso, Martín Toledo, esposo de la acusada Ángeles Rodríguez Espinilla declaró ante el medio La Tribuna que su mujer parecía obsesionada con el ocultismo y que tan solo dos días antes del crimen en la calle Valencia, había encerrado a sus propios hijos en una habitación con la intención de llevar a cabo las mismas prácticas espirituales. "A mi mujer la inició Rosa Gonzálvez Fito en la cosa de la curandería hace cuatro meses", relató.

Aquella noche clavaron agujas en un muñeco y orinaron en el suelo mientras entonaban cánticos

Dos años después, el 22 de enero de 1992, la Audiencia Provincial de Albacete celebró el juicio contra tres de las mujeres investigadas. En la vista oral cobró especial importancia el testimonio del padre de la víctima, Jesús Fernández Pina y una de sus tías que fue inicialmente arrestada, Ana María Gonzálvez Fito. Ambos fueron procesados en un principio por un delito de comisión por omisión pero finalmente quedaron en calidad de testigos.

Las conclusiones del informe forense determinaban que la muerte había sido violenta y que como el 'shock' hipovolémico no fue inmediato, la menor se defendió.

Finalmente, fueron los resultados del análisis psiquiátrico realizado a las acusadas los que fueron determinantes en la decisión del fiscal y la defensa de pedir la absolución al considerarlas inimputables debido a sus problemas mentales (estado psicótico agudo con enajenación mental), según la sentencia que recogió La Tribuna. En su escrito, el Ministerio Público solicitó que todas fueran internadas "por un periodo no especificado de tiempo" en un centro psiquiátrico.

La "espada del mal" está en Rosita

En el juicio, María Mercedes relató que la noche de los hechos entraron al dormitorio de Rosa y atrancaron la puerta. Después, tumbaron a la niña en la cama y comenzaron a "romper estampitas, clavar agujas en un muñeco y a orinar en el suelo" mientras entonaban cánticos.

Tras esto, Rosa 'la Curandera' afirmó que su hija estaba embarazada de Satanás, por lo que, entre todas, sujetaron a la niña y le abrieron las piernas. Durante el tiempo en el que duró la tortura, la menor solo lanzó dos gritos: "¡mamá acaba ya, mama acaba ya!".

Previamente a la madrugada del ritual, la misma testigo afirmó que, cuando entró en la casa de Gonzálvez se encontró a las dos hermanas "desnudas y abrazadas" repitiendo que eran "Jesucristo y la Virgen" y que se iban a casar. Al mismo tiempo aseguraban que la pequeña Rosa tenía dentro "la espada del mal".

Finalmente, el febrero del mismo año, las tres acusadas de parricidio, asesinato y lesiones a Rosa Gonzálvez quedaron absueltas al concurrir la circunstancia de eximente completa de enajenación mental.

Según las declaraciones de las investigadas, Mari Ángeles era el objetivo de aquella noche. En un principio, la 'curandera' creyó que era ella quien tenía dentro el mal; pero esa misma noche, tuvo la menstruación, lo que hizo que la sanadora cambiara de parecer y lanzara sus sospechas hacia su propia hija.

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